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FASHION SHOWS

Esther García, directora artística, recuerda el primer desfile de Jesús del Pozo en Nueva York: «En seis meses todo el mundo le quería»

  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

La luz se apaga, el murmullo desaparece y comienza a escucharse el hilo musical. Una colección se ve, cobrando vida con el devenir de las modelos por la pasarela. Lo que vemos en un desfile es cómo, en pocos minutos, la industria de la moda se sirve de su magia para dar forma a una escenografía que parece predestinada a suceder con tanta precisión. Aunque más que magia… Que un desfile salga a la perfección en España no tiene truco, solo nombre: Esther García. Ella es directora artística, escenógrafa y productora; además de una profesional que ha convertido el backstage de la moda en su territorio. Ella es un perfil único en España (si no en el mundo), capaz de  desenvolverse entre bambalinas con una energía y una precisión quirúrgica, que ha dado forma a más de 2.000 desfiles.

Estudió moda en Barcelona y en la Central Saint Martins de Londres sabiendo que lo suyo no eran los talleres ni los patrones. Sino con la convicción de que lo suyo es tener la cabeza y la agenda puestas en la organización de las pasarelas. «Espera, quiero que las perchas estén etiquetadas y que esos percheros vayan ahí…», directrices al equipo que se cuelan entre las primeras palabras de nuestra conversación con ella. «La semana que viene tenemos un desfile», justifica antes de empezar con las preguntas, «y los nervios se empiezan a notar. Siempre entran cosas que todavía no se pueden saber, ya saldrá a la luz… pero también hay 500 historias más».

(Foto: Esther Garcia)

Pregunta: Tras más de 2.000 desfiles, ¿hay alguno que recuerdes con especial cariño?

Respuesta: Bueno, uno de los recuerdos que tengo con mucho cariño y del que me acuerdo mucho son los desfiles de Jesús del Pozo, cuando fuimos a Nueva York la primera vez. Y, al cabo de seis meses, ver cómo un montón de personajes muy famosos del mundo de la moda iban colgando en plan: «Voy corriendo al desfile de El Pozo, que esto me lo puedo perder porque me encanta, tal y cual».

Cuando sabes que, en muy poco tiempo, fue realmente muy reconocido, oficialmente y por gente muy importante del sector… Porque siempre es como este punto de que sean conocidos internacionalmente, y fue muy bonito. Y luego, vamos, pues ahí empezaron tantas cosas…

Desfile Dior Sevilla.(Foto: cedida por Esther Garcia)

Quiero decir, el año pasado poder trabajar haciendo un desfile en medio de Andorra, seleccionar un espacio y hacer un desfile en Andorra… Soy andorrana y nunca había trabajado en Andorra. Ahí fue con el Departamento de Turismo de Andorra y con las mejores tiendas de Andorra de toda la vida. Hicimos un desfile al lado de la iglesia donde yo nací, con una cantante que es amiga de mis sobrinos que es andorrana también, ¿sabes? Que una serie de cosas que te emocionan y que fue espectacular.

Con ella hablamos sobre la realidad de los desfiles, la situación de España dentro del mundo de la moda y cómo consiguen a día de hoy las marcas ese deseado efecto wow.

El perseguido efecto ‘wow’

Descifrar el efecto wow sobre las pasarelas se ha convertido en la caja de Pandora de los principales diseñadores. En términos de marketing, esta reacción se ha convertido en un efecto llamada hacia los diferentes productos, pero en un desfile es una consecuencia de una organización meticulosa. «Hay muchos momentos en un desfile que pueden ser wow», subraya Esther García, pero todos ellos deben seleccionarse minuciosamente posicionando como eje central una colección: «El espacio, la escenografía especial, un personaje desfilando o un supermega casting de modelos con el look cada una». 

Desfile de Hannibal Laguna con motivo de la Mercedes-Benz Fashion Week, en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. (Foto: Eduardo Parra / Europa Press)

Cuando la colección sobresale, el diseño entonces acompaña: «Intento siempre diseñar pensando en el espacio que sea orgánico, pero que sea wow». Y para eso «tienes que trabajar con la magnitud de la colección, del espacio, de peluquería, maquillaje. En todo el mundo todas las herramientas que consumen un desfile, cuanto más vayan unidas a la filosofía de la colección, más wow va a ser». Claro que desfilar en lugares memorables es el mejor reclamo, y el primer punto, para conseguirlo.

La moda no es una industria que rehúye del reclamo que ejerce el efecto sorpresa, sino todo lo contrario: utiliza las ubicaciones y los momentos épicos para generar historia y legado. «La gente quiere ir a un espacio nuevo, como cuando Pedro del Hierro abrió los desfiles en el invernadero. Todo el público que entró se quedó como «wow», porque era un espacio novedoso», espeta. «Yo sinceramente yo creo que los desfiles de Madrid han sido wow por por eso: por las ubicaciones, más todo tipo de modelos. Luego, tener algún personaje impactante pues se valora muchísimo y tiene un retorno importante». Como el momento en el que Rocío Crusset apareció en las pasarelas en Gran Canaria Moda Cálida.

Pedro del Hierro en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. (Foto: José Oliva / Europa Press)

No es cuestión de presupuesto

El desfile nunca ha sido solo la presentación de una colección: es un manifiesto público acerca de la identidad, el legado y el futuro de las marcas. En un momento en que las firmas compiten por conseguir la imagen perfecta que llenará las redes y que servirá como futuro reclamo a sus posteriores desfiles, hay algo que resulta inevitable pensar es, ¿cualquier firma puede hacer un gran desfile? Por eso, cuando se habla de hacer un buen desfile, la pregunta no es solo cuánto cuesta, sino dónde merece la pena invertir.

Desfile de Ágatha Ruiz de la Prada con motivo de la Mercedes-Benz Fashion Week, en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. (Foto: Eduardo Parra / Europa Press)

«Tienes que empezar con localización, y luego tratar de buscar lo mejor en aspectos básicos de seguridad, responsabilidad civil, permisos, iluminación, sonido, el podium de fotógrafos, las sillas, percheros, y de peluquería, maquillaje… Son muchos elementos que no son muy destacados. Pero es que además están las invitaciones, fotógrafos, videógrafos, peluquería. maquillaje…»

La diferencia, en este sentido, la marca la búsqueda de elementos capaces de generar momentos icónicos. «No todos pueden compararse con Chanel o Celine, ellos tienen recursos que muchas firmas no tienen; además de muchas más burocracia y una estructura más compleja». Pero, en España, la experta destaca que contamos con un ecosistema propicio para generar nuevas oportunidades y que ya empieza a competir con la élite internacional en cuanto a espectáculo. 

Palomo Spain con motivo de la Mercedes-Benz Fashion Week, en la Rosaleda del Parque del Oeste,. (Foto: Eduardo Parra / Europa Press)

España en el mapa de la moda

España está jugando un papel cada vez más importante en el ecosistema internacional de la moda. «Considero que (en España) se hacen trabajos impresionantes por parte de creativos y por los espacios». «Y no es algo que sea nuevo. Cuando empecé, hacíamos desfiles por todas partes. Creo que no es una tendencia, creo que esto existe desde, pues ya te digo, desde hace más de 30 años».

Pero en la novedad de ir descubriendo espacios de Madrid que se involucren con la moda Esther García está viendo un avance: «Esta mezcla te aporta algo que en estos momentos creo que era súper importante y un gran paso, ¿sabes? Al final la moda se mueve, la moda cada año tiene que cambiar, tiene que crear vibraciones».

La búsqueda de estos nuevos espacios está abriendo nuevas oportunidades de conocer la ciudad y el país con la moda como anfitriona de la cultura. «España es un país con tanta historia y con tanta cultura y tanto arte… Realmente esto hace que tengamos muchas marcas internacionales que vienen atraídas a nuestro país por esto mismo».

De esto sabe bastante, ya que en 2022 fue una de las organizadoras del legendario desfile de Dior en la Plaza de España de Sevilla. «Creo que por fin las pasarelas de España no tienen nada que envidiar al panorama internacional. Eso está cambiando y me alegro de que realmente valoremos lo que tenemos».

Desfile Dior Sevilla. (Foto: cedida por Esther García)

Preparación antes del espectáculo

La complejidad del directo se convierte en un espectáculo para los asistentes, pero pocos saben lo que hay detrás. Conseguir que todo parezca fácil es, para variar, lo más complicado de un desfile. Requiere de un ejército de creativos, técnicos, ayudantes, decoradores y demás profesiones para conseguir dar forma al perfecto mecanismo que hay tras la presentación de una temporada. Modelos, casting, escenografía, iluminación, música, tiempos, invitados, producción y una larga lista de imprevistos que tienen que desaparecer cuando se encienden los focos.

(Foto: Esther Garcia)

Preparar toda esta operativa requiere varias fases, «pero una que es muy intensa es el momento de la creatividad. Hay que decidir la localización; luego hay mucho trabajo de distribución del espacio. Porque tú estás pensando en el público, en que llegue, qué es lo que van a ver, qué es lo que van a sentir, como va a ser la recepción, si hay el photocall y dónde ubicarlo… Luego, en backstage, calcular los metros que necesitas, que no se vea, por donde pasa todo… Todas estas cosas que nadie ve son realmente complejas y se trabaja con con mis diseñadores, todo el tema de planos, luego alzados, luego renders».

Retoma el recuerdo de un desfile de Agua Bendita que ejemplifica la complejidad de conseguir hacer un show memorable. Querían hacer todo el tema de flores en el suelo y ya habíamos diseñado el espacio como que tal vez ella desfilaba a las 11 y a las 12:30 había otro desfile. ¿Cómo haces para colocar todas estas plantas, crear una alfombra de flores y que no manche, que se pueda montar con tiempo, pero se desmonte en un cuarto de hora? Todo eso requiere mucho trabajo, mucha planificación y una previsión espectacular».