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El yate de Onassis con taburetes de piel de ballena y una chimenea de lapislázuli se vende por 52 millones de euros

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Durante décadas fue mucho más que un barco: fue un escenario de poder, lujo, romances imposibles y encuentros entre algunos de los nombres más famosos del siglo XX. El Christina O, el legendario yate de Aristóteles Onassis, vuelve a ser noticia porque ha salido al mercado por 52 millones de euros, una cifra que, aunque parece inalcanzable para la mayoría, supone una rebaja de más del 40% respecto a su precio anterior. La embarcación que nació como una fragata de guerra y terminó convertida en símbolo de la jet set mundial guarda historias tan extravagantes como sus propios interiores: desde una chimenea de lapislázuli hasta unos polémicos taburetes de bar forrados con piel de prepucio de ballena. A bordo de sus cubiertas no sólo navegaron millonarios, reyes y estrellas de Hollywood; también se escribieron algunos de los capítulos amorosos más recordados de Onassis, como su relación con Maria Callas o su posterior matrimonio con Jackie Kennedy.

De fragata de guerra a palacio flotante de Aristóteles Onassis

La historia del Christina O comienza muy lejos del glamour que acabaría representando. En 1954, Aristóteles Onassis compró por 54.000 dólares, 47.000 euros aproximadamente, los restos de una antigua fragata antisubmarina estadounidense que había participado en el histórico desembarco de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial. Para cualquier otra persona, aquello habría sido simplemente una nave destinada al desguace, pero el magnate griego vio una oportunidad para crear algo único.

Tras una espectacular transformación, aquella embarcación militar de 99 metros de eslora se convirtió en uno de los yates privados más famosos del planeta. Bautizado como Christina O en honor a su única hija, pasó a ser el lugar donde Onassis desplegaba su poder y recibía a las grandes personalidades internacionales.

Aristóteles Onassis. (Foto: EuropaPress)

El armador griego quería demostrar que podía estar por encima de su gran rival empresarial, Stavros Niarchos, otro magnate naviero griego con quien mantenía una particular competición de riqueza y prestigio. La respuesta de Niarchos no tardó en llegar: adquirió un yate todavía mayor, el Atlantis II, de 116 metros de longitud.

Un interior lleno de extravagancias: del lapislázuli a los taburetes más polémicos

Si algo definía al Christina O era su capacidad para sorprender. Aristóteles Onassis no escatimó en detalles para convertirlo en una auténtica mansión sobre el mar, donde cada elemento debía transmitir exclusividad.

Aristóteles Onassis. (Foto: EuropaPress)

Uno de los episodios más recordados tiene como protagonistas los taburetes del bar. Según cuenta la historia, durante una reunión con varias invitadas, Onassis señaló los asientos y afirmó: «Señoras, están ustedes sentadas sobre los penes más grandes del planeta». La frase, tan provocadora como característica de su personalidad, hacía referencia al material con el que estaban fabricados: cuero procedente de prepucios de ballena.

Más allá de esta extravagancia, el yate conserva otros elementos únicos, como una espectacular chimenea realizada con lapislázuli, salones con piano de cola, obras decorativas y recuerdos de algunas de las figuras más influyentes del siglo XX. Sus interiores fueron diseñados por Apostolos Molindris, mientras que los espacios exteriores corrieron a cargo del diseñador Pinnau.

Aristóteles Onassis. (Foto: EuropaPress)

El refugio privado de la élite mundial

Durante sus años dorados, especialmente en las décadas de los 50 y los 60, el Christina O se convirtió en una parada obligatoria para quienes formaban parte de la alta sociedad internacional. El yate podía alojar hasta 34 invitados en sus 17 suites y contar con una tripulación formada por 38 profesionales.

Entre quienes pisaron sus cubiertas estuvieron algunas de las personalidades más reconocidas del momento. Grace Kelly y Rainiero de Mónaco celebraron allí la recepción de su boda en 1956, mientras que Greta Garbo, ya retirada del cine, disfrutaba de la privacidad del barco lejos de los focos.

Aristóteles Onassis. (Foto: EuropaPress)

También pasaron por él nombres como Winston Churchill, Elizabeth Taylor y Richard Burton, dejando tras de sí fotografías y recuerdos que todavía forman parte de la decoración del yate.

Pero sí hubo dos mujeres que marcaron para siempre la historia del Christina O fueron Maria Callas y Jackie Kennedy.

Aristóteles Onassis. (Foto: EuropaPress)

Maria Callas, Jackie Kennedy y los romances que cambiaron la historia del yate

La relación entre Aristóteles Onassis y Maria Callas fue una de las historias de amor más famosas de la época. Ambos comenzaron su romance en 1959, cuando los dos estaban casados: él con Tina Livanos y ella con Giovanni Meneghini. El yate fue testigo de una relación que parecía destinada a terminar en boda, pero el destino tenía otros planes.

En octubre de 1963, Jackie Kennedy subió por primera vez al Christina O. La viuda del presidente estadounidense John F. Kennedy se convirtió rápidamente en la nueva protagonista de la vida del magnate griego. Cinco años después, en 1968, Onassis celebró en el mismo barco el banquete de su boda con Jackie, uno de los enlaces más mediáticos del siglo XX.

Aristóteles Onassis. (Foto: EuropaPress)

Para Maria Callas aquel giro de los acontecimientos supuso una profunda decepción de la que nunca llegó a recuperarse completamente. El mismo escenario que había sido testigo de su historia de amor acabó convirtiéndose en el lugar donde Onassis inició una nueva etapa junto a una de las mujeres más famosas del mundo.

Un icono del lujo que ahora busca nuevo dueño

El Christina O vuelve ahora al mercado con un precio de 52 millones de euros. Su último propietario fue el empresario y abogado irlandés Ivor Fitzpatrick, fallecido hace dos años sin dejar testamento.

Aristóteles Onassis y Jackie Kennedy. (Foto: EuropaPress)

Aunque está a la venta, quienes quieran vivir temporalmente la experiencia de navegar como una estrella de la jet set también pueden alquilarlo por unos 700.000 euros semanales. En 2019, por ejemplo, Heidi Klum eligió el yate durante su boda con Tom Kaulitz en Capri.

Más de siete décadas después de que Onassis lo transformara en un símbolo de poder, el Christina O mantiene intacta su aura de leyenda: una mezcla de historia, lujo desmedido y secretos de algunos de los personajes más fascinantes del siglo XX.