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Gastronomía

Los hermanos Aranguren, fundadores de Arrozitos: «El arroz pasado es el mayor pecado que se comete en España»

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Hay platos que forman parte de la memoria colectiva y que parecen reservados para ocasiones especiales. El arroz es uno de ellos. Pese a ser uno de los grandes iconos de la gastronomía española, conseguir que llegue a casa en su punto sigue siendo uno de los mayores retos de la restauración. Detrás de esa dificultad hay tiempos, técnica, materia prima y una logística casi milimétrica. Hace años, cuando el concepto del delivery apenas comenzaba a desarrollarse en nuestro país, José Luis Aranguren Fernández Cid y Álvaro Aranguren Fernández Cid vieron una oportunidad donde otros sólo veían un plato imposible de transportar. Así nació Arrozitos, un proyecto familiar que comenzó cocinando en el garaje de su madre y que hoy ha convertido el arroz a domicilio en una experiencia completa.

Hablamos con ellos sobre sus comienzos, los secretos de un buen arroz, los errores más habituales que cometemos al cocinarlo y algunos de los grandes mitos que rodean a uno de los platos más queridos de nuestra gastronomía.

Del garaje de su madre a convertirse en referentes del arroz a domicilio

La historia de Arrozitos nació de la forma más sencilla posible: cocinando para amigos. Los dos hermanos compartían una misma pasión. «A mi hermano José y a mí nos encanta comer y cocinar (por este orden, no nos engañemos)», bromean. Todo empezó casi como un experimento. Prepararon un arroz para un grupo de amigos y el éxito fue tan rotundo que pensaron que aquella afición podía convertirse en un ingreso extra durante los fines de semana.

Lo que comenzó como algo puntual creció a una velocidad inesperada. «Empezamos haciendo arroz a amigos y familiares y, en tres o cuatro meses, ya nos pedía gente que ni conocíamos», recuerdan.

Aquella primera cocina improvisada estaba instalada en el garaje familiar, un escenario que hoy recuerdan con especial cariño. «El recuerdo es buenísimo. Eso sí, nuestra pobre madre tuvo que soportar el olor del caldo por toda la casa y alguna que otra bronca… con toda la razón del mundo», cuentan entre risas.

(Foto: Arrozitos)

La idea que cambió la experiencia del arroz a domicilio

«Había muy pocas empresas que llevaran arroz a domicilio. Lo que sí fuimos los primeros en ofrecer fue el servicio completo de llevar y recoger la paellera, algo que hacía la experiencia mucho más cómoda para el cliente».

Cuando Arrozitos comenzó su actividad, apenas existían empresas especializadas en llevar arroces a casa. Lo habitual era encargarlos y desplazarse hasta el restaurante para recogerlos. Ellos decidieron dar un paso más.

«Había muy pocas empresas que llevaran arroz a domicilio. Lo que sí fuimos los primeros en ofrecer fue el servicio completo de llevar y recoger la paellera, algo que hacía la experiencia mucho más cómoda para el cliente», explican.

Ese detalle, aparentemente pequeño, terminó convirtiéndose en uno de los grandes valores diferenciales de la marca. Porque, como insisten, el objetivo nunca fue únicamente cocinar un buen arroz, sino cuidar toda la experiencia.

«Somos una empresa familiar donde tratamos el producto y al cliente como si fuera para nosotros mismos. Para mí esa es la clave de todo: hacer las cosas con ilusión, con cariño y con mucha autocrítica para seguir mejorando año a año».

(Foto: Arrozitos)

El secreto de un arroz perfecto

Si tuvieran que resumir la receta del éxito en solo tres palabras, no dudan ni un segundo: «Arroz, caldo y sofrito». No hay un único protagonista. «Los tres son imprescindibles», afirman.

Precisamente ahí está uno de los errores más habituales que cometemos cuando intentamos preparar arroz en casa. Muchas veces improvisamos demasiado. «Sin duda, hacer todo a ojo. La proporción de caldo y sofrito frente al arroz y también los tiempos, porque cada arroz tiene su propia cocción».

Para ellos, la precisión es fundamental. También la elección de la materia prima. Cuando se les pregunta qué variedad recomendarían utilizar siempre para un arroz seco, responden con total seguridad: «El Dintamita de Molino Roca. Es un arroz que absorbe muy bien los sabores y aguanta genial el delivery».

En cuanto a los ingredientes básicos, tampoco tienen dudas. «Tomate y pimentón nunca deberían faltar.»

(Foto: Arrozitos)

El gran reto: que llegue perfecto a casa

«El arroz señoret sigue siendo el más solicitado».

Si cocinar un buen arroz ya resulta complicado, conseguir que llegue varios minutos después al domicilio del cliente sin perder calidad multiplica la dificultad. «A base de muchísimas pruebas», responden cuando se les pregunta cómo han conseguido resolver ese desafío.

«Hemos tenido que comprobar hasta dónde aguanta un arroz, sobre todo en tiempos, para que llegue caliente y sin pasarse». Ese trabajo previo es, probablemente, uno de los aspectos menos visibles del negocio. Detrás de cada pedido hay años de pruebas y procesos muy definidos. «Cada arroz tiene su pequeña dificultad. Lo importante es tener unos buenos procesos estandarizados para que siempre salgan igual de bien».

Aunque la carta ofrece distintas opciones, hay un claro favorito entre los clientes. «El arroz señoret sigue siendo el más solicitado».

(Foto: Arrozitos)

Los grandes pecados del arroz

«La paella, si nos ponemos puristas, lleva pollo, conejo, judía, alcachofa y garrofón… pero también se puede hacer un arroz con chorizo que esté espectacular».

Hablar de arroz también significa enfrentarse a debates casi eternos. El primero, inevitable: el chorizo. «La paella, si nos ponemos puristas, lleva pollo, conejo, judía, alcachofa y garrofón… pero también se puede hacer un arroz con chorizo que esté espectacular», responden sin entrar en guerras gastronómicas.

Otro de los temas más polémicos es el limón. «Es cuestión de gustos. Hay quien no le añade ni limón ni alioli y quien disfruta muchísimo haciéndolo. A mí personalmente me gusta un poco de alioli en el arroz negro y en el señoret».

Respecto a congelar un arroz, son bastante menos optimistas. «La verdad es que no me convence el resultado».

Y cuando llega la pregunta sobre si la paella valenciana admite reinterpretaciones, contestan entre risas. «Sí… que no me maten los valencianos».

(Foto: Arrozitos)

Lo primero que miran al probar un arroz

«Claro que se puede hacer un gran arroz en una cocina doméstica. Lleva una preparación previa de caldo, sofrito y demás, pero teniendo unas buenas bases y controlando bien la cocción, salen arroces buenísimos».

Después de tantos años dedicados a este plato, basta un instante para saber si un arroz está bien hecho: «Lo primero es el punto del grano y que tenga sabor».

También tienen claro qué nunca harían: «Llenar una paella de demasiados ingredientes».

Para ellos, el mayor error que se sigue cometiendo en España es muy concreto: «El arroz pasado»

Aun así, animan a cocinarlo en casa porque creen que cualquiera puede conseguir un gran resultado con paciencia y una buena preparación. «Claro que se puede hacer un gran arroz en una cocina doméstica. Lleva una preparación previa de caldo, sofrito y demás, pero teniendo unas buenas bases y controlando bien la cocción, salen arroces buenísimos».

Y cuando se les pide recordar el mejor arroz que han probado en su vida, la respuesta no tarda en llegar. «Fue un arroz con conejo a la leña en Pinoso. Se me sigue haciendo la boca agua sólo de recordarlo».

(Foto: Arrozitos)