Mette-Marit deja solo a Haakon de Noruega en la gran noche de gala en Oslo
La princesa no ha participado en la velada en el Palacio Real
Su agenda está condicionada por su estado de salud
Apenas unos días después de su controvertida entrevista para la televisión noruega, la princesa Mette-Marit no ha querido perder la oportunidad de participar en los actos con motivo de la visita de Estado de los reyes Felipe y Matilde de Bélgica. La casa real no había confirmado si la esposa del príncipe Haakon iba a estar presente en las diversas actividades o si iba a ausentarse. Finalmente, Mette-Marit ha estado en el recibimiento oficial, pero ya no ha participado en la cena de gala que los reyes han ofrecido en honor de sus invitados.
La princesa ha reaparecido radiante y sonriente. Vestida con un conjunto de Dior de color azul y una diadema roja, Mette-Marit ha permanecido al lado de Haakon en todo momento. El estado de salud de la princesa es muy delicado y ha empeorado en los últimos tiempos, de hecho, los médicos han recomendado que se la ponga en la lista de espera para un trasplante de pulmón. Por ahora no se ha confirmado más detalles al respecto, por lo que no se sabe si la intervención se llevará a cabo pronto.
Cena de gala discreta
Como suele ocurrir en todos los viajes de este tipo, la primera jornada de la visita de los reyes de los belgas ha concluido con una cena de gala en el Palacio Real de Oslo, en la que las dos reinas han lucido sus mejores estilismos. La reina Matilde ha optado por un precioso vestido de color dorado con detalles de encaje firmado por Armani -que lució también en los actos con motivo de la entronización de Naruhito en Japón- y ha llevado una de las tiaras más emblemáticas de su joyero, la diadema de las nueve provincias. Una pieza de diamantes que suele escoger para actos de mayor relevancia.
En el caso de la reina Sonia, la esposa del rey Harald de Noruega se ha decantado por un diseño de color rosa empolvado con detalles en encaje gris. Al igual que la reina Matilde, no era un vestido nuevo, sino que formaba parte de su fondo de armario. En cuanto a la tiara, Sonia ha elegido la diadema de perlas de la reina Maud. Se trata de una pieza que data de finales del siglo XIX y que fue un regalo de los entonces príncipe de Gales. La diadema estuvo muchos años guardada en su estuche, tras la muerte de la reina Maud, pero Sonia la recuperó a finales de los 60. En realidad no se trata de la pieza original, que fue robada durante una restauración, sino de una reproducción exactamente igual a la original.
Un solitario príncipe Haakon
La ausencia de la princesa Mette-Marit a esta cena de gala por motivos de salud ha dejado a Haakon solo de nuevo. Una situación a la que ya está muy acostumbrado, no por las polémicas que rodean a su esposa, sino porque su delicado estado ha provocado que en los últimos años su agenda se haya ido reduciendo de manera considerable.
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