CASA REAL BRITÁNICA

Carlos III blinda el palacio de Buckingham ante la amenaza de un posible ataque ruso: «Los sistemas están anticuados»

El rey Carlos III en Londres. (Foto: Europa Press)
El rey Carlos III en Londres. (Foto: Europa Press)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

La preocupación por la seguridad del Palacio de Buckingham ha llevado a la Casa Real británica a poner el foco en una amenaza que no tiene que ver con la protección física del edificio, sino con sus sistemas informáticos. En un escenario internacional marcado por las tensiones entre Reino Unido y Rusia, la institución se prepara para actualizar su infraestructura tecnológica y reforzar su capacidad para responder ante posibles ciberataques. Según las informaciones publicadas por la prensa británica, funcionarios de la Casa del Rey han reconocido que algunos de sus sistemas son ya «anticuados» y «requieren una renovación», por lo que parte de los recursos disponibles se destinarán a mejorar la ciberseguridad. Una decisión que adquiere especial relevancia teniendo en cuenta que la institución ya ha sufrido anteriormente las consecuencias de este tipo de ofensivas y que ahora pretende reducir sus vulnerabilidades ante futuros intentos de ataque.

El principal precedente se remonta a octubre de 2023, cuando la página web oficial de la Familia Real británica sufrió un ciberataque que consiguió dejarla fuera de servicio durante aproximadamente una hora y media. Aquel episodio sirve ahora como una importante advertencia para Buckingham, especialmente ante las informaciones sobre el aumento de las operaciones vinculadas a Rusia en el denominado terreno de la guerra híbrida o «zona gris». Los medios británicos han puesto el foco en ataques atribuidos a hackers rusos y en la necesidad de que las instituciones refuercen unas defensas digitales que se han convertido en una pieza esencial de la seguridad. El objetivo de Buckingham pasa, por tanto, por evitar que una situación similar vuelva a comprometer sus servicios digitales y garantizar que sus sistemas puedan responder ante amenazas cada vez más sofisticadas.

La renovación llega además en un momento en el que la preocupación por Rusia y la seguridad de los países europeos continúa ocupando un lugar destacado en la agenda internacional. Las advertencias sobre posibles amenazas contra miembros de la OTAN han aumentado la atención sobre la capacidad de respuesta de gobiernos e instituciones ante escenarios que no necesariamente pasan por una confrontación militar convencional. Los ataques informáticos se han convertido en una herramienta capaz de provocar importantes problemas sin necesidad de cruzar físicamente una frontera, y organismos públicos, infraestructuras y entidades de especial relevancia pueden convertirse en objetivos. En este contexto, la Casa Real británica busca modernizar unos sistemas que sus propios responsables consideran necesitados de una actualización y aumentar su capacidad de protección ante posibles ofensivas.

Para llevar a cabo estas mejoras, Buckingham contará con los fondos procedentes de la Subvención Soberana, la asignación pública destinada a financiar la actividad oficial de la monarquía y determinadas necesidades relacionadas con sus propiedades. Entre las inversiones previstas se encuentra precisamente la sustitución de sistemas tecnológicos obsoletos para reforzar la ciberseguridad, además de otras actuaciones destinadas a modernizar las instalaciones. El ministro de Hacienda, Dan Tomlinson, ha explicado que los nuevos recursos permitirán a la Casa Real abordar trabajos pendientes después de varios años de financiación más limitada y sustituir equipamientos que necesitan una actualización. Las previsiones recogidas por la prensa británica apuntan, además, a que el componente central de esta subvención pasará de 72 millones de libras en 2026 a 99 millones en 2027, una cantidad que permitirá afrontar, entre otras cuestiones, las nuevas necesidades de seguridad.

La ciberseguridad no será el único ámbito que se beneficiará de estas inversiones. Dentro de los planes también figura la instalación de sistemas de calefacción más eficientes energéticamente y la actualización de diferentes infraestructuras. Todo ello coincide con el enorme proceso de transformación que ha experimentado Buckingham durante los últimos años. Las obras de renovación del histórico edificio se han prolongado durante aproximadamente una década y han incluido actuaciones sobre elementos fundamentales como las tuberías, el cableado y las calderas, con el objetivo de prevenir riesgos como incendios o inundaciones. El coste aproximado de estos trabajos se sitúa en 369 millones de libras, según la información publicada.

Todos estos cambios se producen, además, en una etapa de importantes transformaciones para Carlos III y la reina Camila en lo que respecta al uso del Palacio de Buckingham. Pese a las profundas reformas realizadas en el edificio, los monarcas han decidido mantener Clarence House como su residencia personal y utilizar Buckingham principalmente para sus responsabilidades institucionales. El palacio continuará siendo escenario de actos oficiales, recepciones y compromisos vinculados a la Corona, pero no se convertirá en el hogar permanente del matrimonio. Se trata de una decisión especialmente simbólica teniendo en cuenta que Buckingham ha ejercido como residencia oficial del soberano británico desde 1837, cuando la reina Victoria llegó al trono.

La ausencia permanente de Carlos III y Camila permitirá también ampliar progresivamente el acceso del público a determinadas zonas del edificio, pero eso no reduce la importancia de mantener protegida una de las instituciones más reconocibles de Reino Unido. La seguridad ya no depende únicamente de guardias, controles de acceso o sistemas de vigilancia instalados alrededor del palacio, sino también de una infraestructura digital capaz de resistir posibles ataques. Por ello, Buckingham se prepara ahora para reforzar su particular escudo tecnológico, consciente de que el episodio sufrido en 2023 demostró las consecuencias que puede tener un fallo en este terreno. En un momento de creciente tensión internacional, la Casa Real británica quiere adelantarse a una posible nueva ofensiva y renovar unos sistemas que sus propios funcionarios reconocen que necesitan adaptarse a las amenazas actuales.