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HABLAN LOS EXPERTOS

¿Cambio de vida (y de millones)? María Pombo ante el «imán» fiscal de Miami

El regreso de María Pombo a Miami ha reavivado las dudas sobre una posible mudanza

Aunque la influencer ha reconocido que el cambio no se ha producido por motivos familiares, la opción sigue sobre la mesa

Según ha podido saber COOL, trasladarse a Florida supondría ventajas clave como menor presión fiscal

El regreso de María Pombo a Miami no ha pasado desapercibido. Más allá de las imágenes de playas, cenas en enclaves exclusivos o su ya comentado «plan favorito» —perderse durante horas en un supermercado comprando desde chocolatinas hasta laxantes—, lo cierto es que este viaje vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión que lleva meses generando debate: si su vínculo con la ciudad estadounidense es simplemente emocional… o también estratégico. Porque Miami, en su caso, nunca ha sido solo un destino.

La propia influencer lo ha dejado caer en más de una ocasión. Si por ella y por Pablo Castellano fuera, el traslado ya se habría producido. Sin embargo, la vida familiar —especialmente la escolarización de sus hijos— ha frenado una decisión que, según apuntan distintas fuentes, sigue muy presente. Y es ahí donde entra un factor clave que va mucho más allá del estilo de vida: la fiscalidad.

María Pombo en un evento en Madrid. (Foto: Getty Images)

Tal y como ha podido confirmar COOL en exclusiva tras consultar con expertos en derecho fiscal internacional, un hipotético cambio de residencia a Florida supondría un giro radical en la forma en la que María Pombo gestiona su patrimonio y sus ingresos. No se trata únicamente de pagar menos impuestos —aunque ese factor es clave—, sino de reorganizar completamente la forma en la que se generan, gestionan y protegen sus ingresos. Florida se ha convertido en uno de los grandes polos de atracción para perfiles con alto poder adquisitivo, y no es casualidad. A diferencia de España, este estado no aplica impuesto sobre la renta a nivel estatal, lo que marca una diferencia sustancial para quienes manejan ingresos elevados y, sobre todo, internacionales. «En el caso de una influencer como Pombo, cuyo negocio depende de contratos publicitarios, colaboraciones globales y una marca personal consolidada, este matiz fiscal puede traducirse en un ahorro de cientos de miles de euros al año».

Pero reducir la ecuación a una cuestión de porcentajes sería simplificar demasiado. Tal y como explican a COOL, la verdadera ventaja del sistema estadounidense está en su flexibilidad. Allí, «los creadores de contenido operan habitualmente como trabajadores autónomos bajo la supervisión del Internal Revenue Service», lo que implica asumir impuestos federales —que pueden alcanzar tramos elevados— y el conocido self-employment tax, que ronda el 15,3% y cubre conceptos como la Seguridad Social o Medicare.