Agua potable

Uno de los países más secos de la Tierra desafía a la naturaleza: quiere construir un acueducto de 450 km

agua
Cada habitante dispone en promedio de apenas 90 metros cúbicos anuales. Imagen de Freepik.

La escasez de agua y la construcción de un acueducto de 450 kilómetros están en el centro de la mayor apuesta hídrica de uno de los países más secos del mundo. Con una inversión que se mueve entre los 5.000 y 6.000 millones de dólares, el proyecto pretende asegurar agua potable estable para millones de personas que hoy viven pendientes del calendario de racionamiento.

Durante años, la falta de recursos hídricos ha marcado la rutina diaria. Este país consume cerca de mil millones de metros cúbicos de agua al año, pero cada habitante dispone en promedio de apenas 90 metros cúbicos anuales, una cifra extremadamente baja.

Qué país impulsa este acueducto de 450 kilómetros para enfrentar la escasez de agua

Se trata de Jordania, que ha decidido dar un paso que puede redefinir su futuro hídrico. El llamado Proyecto de Desalinización y Distribución de Agua Aqaba-Ammán combina una gran planta sobre el Mar Rojo, un acueducto de 450 kilómetros y un complejo sistema de bombeo y energía.

La planta se levantará en el puerto de Aqaba y utilizará tecnología de ósmosis inversa, un método que fuerza el agua de mar a pasar por membranas que retienen la sal y las impurezas.

El resultado es agua apta para consumo que luego será enviada hacia el interior del país. La capacidad estimada es de 851 metros cúbicos diarios, suficiente para aliviar el racionamiento en las zonas más afectadas.

Un recorrido de 450 km, cinco estaciones de bombeo y energía solar

Producir el agua es solo el comienzo. El verdadero desafío está en llevarla hasta Ammán, situada a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar y a cientos de kilómetros de la costa. Para lograrlo, se construirá un acueducto de aproximadamente 450 kilómetros que conectará Aqaba con la capital.

A lo largo del trayecto se instalarán cinco estaciones de bombeo de gran capacidad. Su función será vencer la diferencia de altura y mantener la presión necesaria para integrar el nuevo caudal a la red nacional. También se ampliarán los embalses de Abu Alandra y Al Muntazah para estabilizar la distribución.

Uno de los objetivos centrales es reducir la presión sobre el acuífero Disi, explotado intensamente desde 2013 y considerado estratégico. La desalinización funcionará como una especie de respaldo que permita preservar esas reservas subterráneas a largo plazo.

Como la desalinización consume mucha energía, el proyecto incluye la construcción de una planta solar en la región de Al Quweira. Tendrá una potencia aproximada de 281 megavatios y cubrirá alrededor del 28 % de la energía necesaria para operar tanto la planta como el sistema de bombeo. La electricidad viajará por una línea de transmisión de unos 60 kilómetros.

Cómo se financiará y cuándo podría estar listo

El desarrollo seguirá el modelo DBFT, lo que significa que el consorcio responsable diseñará, construirá, financiará y operará la infraestructura durante 30 años antes de transferirla al Estado. El grupo está liderado por Meridiam y Suez, con participación de Vinci Construction y Orascom Construction.

El 15 % del presupuesto provendrá de capital privado del consorcio, mientras que el resto llegará a través de instituciones multilaterales como el Fondo Verde para el Clima, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y la Corporación Financiera Internacional, además de préstamos y donaciones internacionales.

El cierre financiero está previsto para comienzos de 2026. Si todo avanza según lo previsto, en 2029 el país podría empezar a dejar atrás décadas de racionamiento y mirar el agua no como una urgencia constante, sino como una base más firme para su futuro.

Lo último en Ciencia

Últimas noticias