Trágicos eventos cósmicos que acabarían con la vida en cuestión de minutos
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Aunque los seres humanos nos sentimos muy seguros con nuestra superioridad y control en este planeta, lo cierto es que existen algunos eventos cósmicos realmente trágicos y dramáticos que podrían borrar la vida tal como la conocemos de un plumazo, en cuestión de minutos, incluso segundos.
Las catástrofes cósmicas pueden ser tan desastrosas como las propias originadas en la Tierra. Por ejemplo, una erupción solar de alta energía. Ya lo hemos visto en las activas estrellas enanas rojas, que queman la atmósfera de sus planetas cercanos. Si llegase a la Tierra, podría acabar con la capa de ozono que permite la vida y seríamos pasto de una radiación mortal. Hace unos años ya se produjo el Evento Carrington.
También sabemos el poder destructivo de los asteroides. Si miramos en la historia geológica de este y otros planetas, podemos comprobar que son capaces de terminar con formas de vida poderosas como los mismos dinosaurios. Si fuera de tamaño suficiente, las consecuencias serían realmente desastrosas.
Sabemos que nuestro planeta tiene caducidad. Aunque quedan millones de años para ese momento, cuando el Sol haya consumido todo el hidrógeno que hay en su núcleo, comenzará a expandirse absorbiendo a planetas como Mercurio o Venus. Si no llega a la Tierra, aquí hará tanto calor que esto será una simple roca yerma sin atmósfera.
Otros eventos cósmicos altamente destructivos
También hemos de tener en cuenta el poder destructivo de los rayos gamma. Si en una estrella relativamente cercana se produjese una explosión supernova, liberaría una cantidad de energía que sería capaz de destruir toda la vida varios años luz a su alrededor.
De hecho, hemos comprobado algo similar a 5000 años luz con la estrella WR 104, así que aquí, si sucediese algo parecido con Alfa Centauri, por ejemplo, acabaría por destruirnos a todos. Pero hoy por hoy estamos a salvo.
Y si los rayos gamma de las supernovas son peligrosos, también lo es la enorme radiación que emiten. Lo más próximo que tenemos hoy día, que sepamos, es la estrella Betelguese, a 500 años luz. Pero este gigantesco astro tiene suficiente distancia de nosotros para que no nos veamos afectados por su explosión.
También las estrellas errantes, igual que los planetas interestelares, podrían ser un problema. Si alguno de ellos se acercase al Sistema Solar, el cataclismo podría ser tremendo no solo por los choques, también por sus interacciones gravitacionales.
Así que, aunque hoy en día estamos a salvo, nunca se sabe cuándo puede aparecer uno de estos fenómenos que pueda causar estragos en la Tierra.
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