El Sistema Solar tuvo más planetas
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Actualmente, nuestro Sistema Solar consta de 8 planetas. Antaño nos explicaron que eran 9, pero hace un tiempo, la Unión Astronómica Internacional se reunió y decidió relegar a Plutón a la categoría de planeta enano, así que no cuenta. Sin embargo, nuevos estudios y descubrimientos advierten de que este vecindario cósmico no siempre tuvo esta configuración.
Miles de millones de años atrás, cuando el Sol se estaba formando, el disco de acreción que hubo a su alrededor estaba completamente lleno de material embrionario que ayudaría a la creación de planetas a su alrededor.
Ahora, un equipo de científicos perteneciente a la Escuela Politécnica Federal de Lausana ha encontrado evidencias de un meteorito procedente de un embrión planetario que ya ha desaparecido. Es decir, un mundo que no llegó a fructificar, pero que podría haber sido un lugar lleno de vida o un gigantesco mar de gases.
¿Cómo se puede saber tal extremo? Al parecer, el equipo científico ha encontrado en su interior pequeños diamantes que muestran signos cuyo origen es un planeta perdido, ya que no pertenece a ninguno de los mundos que configuran el Sistema Solar actual.
Según se desprende del estudio, este planeta pudo ser de tamaño pequeño, como Marte o incluso Mercurio. Su origen se remontaría a los primeros días del Sistema Solar e igualmente explicaría una cuestión que se le resiste a la comunidad científica, ¿cómo se produce la formación planetaria?
Los misterios de la formación del Sistema Solar
Al inicio de la formación de una estrella, cuando todavía es muy joven, se crea a su alrededor un disco protoplanetario. Debido a las fuerzas electrostáticas, los granos se pegan unos a otros. Cuando se acumula un número suficiente de polvo, la aglomeración comienza a crecer, con cúmulos que colisionan unos con otros fusionándose hasta que el cuerpo colapsa gravitacionalmente transformándose en un planetesimal de entre 1 y 10 kilómetros de diámetros. Ya tenemos el embrión.
Muchos de estos planetesimales se quedan tal cual. Sin embargo, algunos generan campos magnéticos y órbitas excéntricas que colisionan y se unen con otros formando objetos más grandes. De hecho, los hay que llegan a fundir su núcleo, como pasa con la Tierra.
Y así es como se considera que nacen los planetas. Por ello se considera que nuestro Sistema Solar pudo tener más. De hecho, si viajásemos unos 5000 años hacia el pasado, encontraríamos una configuración muy distinta de este mundo. No en vano la propia Luna se formó por el choque de la Tierra con Theia, otro planeta.
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