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Misiones ESA activas febrero 2026: qué estudian y cómo seguirlas

Qué misiones de la ESA están activas en febrero 2026 y cómo seguir sus avances científicos.

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  • Francisco María
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Febrero de 2026 y la Agencia Espacial Europea no está precisamente de brazos cruzados. Si uno se detiene un momento a mirar el mapa de misiones activas, la sensación es clara: Europa está metida hasta el fondo en la exploración espacial, y no solo en el sentido épico de “mirar las estrellas”, sino también en cosas muy prácticas que nos afectan aquí abajo. Lo curioso es que hoy seguir todo eso ya no es cosa exclusiva de ingenieros o astrónomos. Cualquiera con un poco de interés puede engancharse.

Mirando al sistema solar

Empecemos por lo más llamativo: la exploración del sistema solar. BepiColombo continúa su viaje hacia Mercurio, y aunque todavía no se ha instalado definitivamente en órbita, cada sobrevuelo es una pequeña hazaña técnica. Mercurio no es precisamente un destino sencillo. Está pegado al Sol, las temperaturas son extremas y la navegación exige cálculos finísimos. Aun así, la misión ya está enviando información valiosa sobre su campo magnético y su estructura interna. Entender este planeta ayuda a completar el puzle de cómo se formaron los mundos rocosos, incluida la Tierra.

Más lejos, Juice sigue avanzando rumbo a Júpiter. Su objetivo son las lunas heladas Europa, Ganímedes y Calisto. Y aquí es donde la imaginación empieza a volar un poco. Bajo esas capas de hielo podría haber océanos subterráneos. Agua líquida. Y donde hay agua, la ciencia levanta la ceja. No porque se vaya a anunciar vida extraterrestre mañana, sino porque estudiar esos entornos amplía lo que sabemos sobre habitabilidad. Si quieres entender mejor el contexto general en el que se mueven estas investigaciones, puedes echar un vistazo a Exploración planetaria febrero 2026.

El telescopio James Webb

Ahora bien, no todo es mirar hacia fuera. De hecho, una parte enorme del trabajo de la ESA tiene los pies muy puestos en la Tierra. Si quieres profundizar en lo que está mostrando el telescopio James Webb en febrero de 2026, puedes consultar Telescopio James Webb febrero 2026.

El Webb no es una misión exclusivamente europea, pero la ESA ha contribuido con instrumentos y apoyo técnico clave. Es un ejemplo perfecto de cómo funciona la cooperación internacional en ciencia: nadie lo hace solo.

Programa Artemis y otros proyectos

Y hablando de cooperación, el programa Artemis también tiene sello europeo. Aunque la ESA no lidera las misiones tripuladas más allá de la órbita baja, sí aporta tecnología esencial. En febrero de 2026, la atención está puesta en los preparativos del regreso humano a la órbita lunar. Para entender mejor qué implica esta nueva etapa, puedes leer sobre Artemis II febrero 2026 aquí:

Este tipo de proyectos muestran que la exploración espacial moderna es, ante todo, un esfuerzo conjunto. Se comparten módulos, datos, experiencia y, por supuesto, riesgos. Eso permite asumir desafíos que ningún país podría afrontar en solitario.

Más allá de los grandes titulares, hay misiones que siguen trabajando en silencio, pero con enorme impacto científico. CHEOPS, por ejemplo, continúa afinando mediciones sobre exoplanetas, ayudando a determinar con precisión sus tamaños y órbitas. Sus resultados complementan los del Webb y otros observatorios. Es como una red de telescopios que se apoyan entre sí.

También está Euclid, que sigue cartografiando el universo para entender mejor la materia oscura y la energía oscura. Puede sonar abstracto, pero estamos hablando de intentar descifrar de qué está compuesto el 95% del cosmos. No es poca cosa. Y aunque sus imágenes no siempre sean tan mediáticas, los datos que genera alimentarán investigaciones durante años.

Fuentes y datos

Entonces, ¿cómo seguir todo esto sin volverse loco? Lo primero es acudir a las fuentes oficiales. La web de la ESA ofrece fichas detalladas de cada misión, con cronogramas, objetivos y actualizaciones periódicas. En redes sociales, la agencia suele explicar avances con un lenguaje bastante accesible. Cuando hay lanzamientos o maniobras importantes, se organizan retransmisiones en directo con comentarios de expertos.

Otra opción interesante son los boletines y eventos virtuales. Muchos científicos participan en charlas abiertas donde explican resultados y responden preguntas. Y para quienes quieran implicarse un poco más, existen iniciativas de ciencia ciudadana que permiten colaborar analizando imágenes o participando en proyectos de datos abiertos.

De cara a futuro

Lo interesante es que muchas de estas misiones no son aventuras de corto plazo. Están diseñadas para durar años, incluso décadas. Requieren paciencia, inversión y coordinación internacional. Pero cuando los resultados llegan, cambian nuestra perspectiva. Nos obligan a replantear teorías o a tomar decisiones mejor informadas aquí en la Tierra.

Y lo más interesante de todo es que esta historia no se vive desde la distancia. Se puede seguir, casi en tiempo real, desde una pantalla. Porque la exploración espacial ya no es solo una carrera tecnológica. Es también una conversación global en la que, si uno quiere, puede formar parte.

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