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Guatemala no se anda con chiquitas: quiere construir 1.000 km de caminos rurales solo en 2026, y ha movilizado incluso al ejército

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, ha encargado al Ministerio de Comunicaciones (CIV) y al Cuerpo de Ingenieros del Ejército mejorar 3.000 kilómetros de caminos rurales y 1.820 kilómetros de carreteras secundarias dentro del programa Rutas del Desarrollo, presentado en la comunidad de Cobilguitz, en Cobán, Alta Verapaz.

El programa nació en 2025 y cerró su primer año con cerca de 1.000 kilómetros de caminos rurales mejorados. Para completar el plan a tiempo, Rutas del Desarrollo necesita sostener ese ritmo durante 2026 y 2027.

¿Por qué Guatemala necesita miles de kilómetros de nuevos caminos?

El punto de partida son las propias cifras del país. Guatemala cuenta con 17.200 kilómetros de red vial registrada, de los cuales 9.700 kilómetros son de terracería sin asfaltar, siendo así más de la mitad del total. En época de lluvias, muchos de esos caminos se vuelven intransitables y cortan a las comunidades rurales el acceso a servicios básicos.

El programa Rutas del Desarrollo nace para reducir la pobreza y la pobreza extrema en comunidades rurales desconectadas del resto del país. Su diseño parte de la idea de que mejores caminos permiten que las personas lleguen a los servicios públicos, que los agricultores vendan sus cosechas en mejores condiciones y que el Estado atienda necesidades básicas en zonas históricamente marginadas.

Así está creando Guatemala miles de kilómetros de nuevos caminos

La ejecución combina la capacidad técnica del Ministerio de Comunicaciones con el alcance territorial del Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Esta colaboración responde a la necesidad de intervenir en regiones de difícil acceso donde los medios convencionales de obra civil no pueden llegar con la misma rapidez ni la misma cobertura logística que las brigadas militares de ingeniería.

El programa concentra sus intervenciones en tres regiones:

Durante 2026, el plan contempla alrededor de 1.000 kilómetros de caminos rurales mejorados, en línea con los aproximadamente 1.000 kilómetros rehabilitados a lo largo de 2025. El plan total de Rutas del Desarrollo asciende a 3.000 kilómetros de vías rurales para el período 2025-2027, con más 1.820 kilómetros adicionales de carreteras secundarias.

La conectividad como herramienta para Guatemala

El Gobierno guatemalteco sustenta el programa en un diagnóstico amplio en el que la falta de infraestructura vial es uno de los principales obstáculos al desarrollo rural en Centroamérica. Sin carreteras transitables, los agricultores no pueden vender sus cosechas a precios razonables, los enfermos no llegan a los hospitales a tiempo y los niños pierden días de escuela cuando los caminos de tierra quedan anegados en temporada de lluvias.

El programa opera bajo la Secretaría Privada de la Presidencia y requiere la coordinación de múltiples instituciones gubernamentales, municipalidades y brigadas militares en campo.

El titular de Comunicaciones, Miguel Ángel Díaz Bobadilla, participó en la presentación inaugural en Cobilguitz y ha articulado la planificación entre el ministerio, los gobiernos municipales y el ejército para garantizar coherencia en la ejecución.

El programa ha recibido además reconocimiento internacional. Según medios locales, la Federación Internacional de Carreteras (IRF) lo premió en la categoría de Carreteras Rurales y Movilidad, por encima de proyectos del Reino Unido y China. El galardón sitúa a Guatemala como uno de los países de referencia mundial en políticas de conectividad rural.

La red vial guatemalteca incluye también 5.300 kilómetros de rutas nacionales, departamentales y secundarias que forman el esqueleto principal de la conectividad del país. El programa actúa sobre los ramales terciarios y los caminos de último tramo que conectan a las comunidades con esa red, cerrando la brecha que separa a las zonas rurales de los mercados y los servicios esenciales.