Las enfermedades priónicas pueden esconderse en el cerebro durante años
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No nos cansaremos de decirlo: el cerebro humano es impresionante. Muchas han sido las noticias positivas relacionadas con el cerebro durante los últimos meses. Sin embargo, en esta ocasión hablamos de las enfermedades priónicas, unos agentes infecciosos conformados por proteínas deformes que suelen afectar a las proteínas sanas generando nuevos priones. Sin duda, unas afecciones muy perjudiciales para la salud de las que han descubierto que pueden permanecer hasta 30 años en el cerebro sin que el paciente que las padece comience a desarrollar los síntomas convencionales. Increíble ¿verdad?
El reposo eterno
Los priones penetran en el organismo humano como agentes infecciosos y pueden alterar gravemente el valor proteico del organismo. Unas enfermedades realmente graves que, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, pueden esconderse en el cerebro humano durante un de 30 años. Todo ello, sin que el paciente desarrolle ningún tipo de síntoma propio de la enfermedad.
Para demostrar sus hipótesis, los investigadores llevaron a cabo un experimento en el que contaron con la participación de un gran numero de pacientes que padecían una variante de la enfermedad de Creutzfeldt Jakob. Una afección también conocida como «el mal de las vacas locas» cuyo mayor rango de contagio se basa en implantes de duramadre procedente de cadáveres humanos. La clave de este complejo proceso quirúrgico radica en reparar diminutos daños causados durante una intervención de gran calado. Sin embargo, en estos casos, el remedio fue mucho peor que la propia enfermedad. Eso sí, todos y cada uno de los pacientes tenían una cosa en común: no habían comenzado a manifestar los síntomas hasta un periodo de entre 30 y 35 años después.
Es más, existen gran cantidad de casos en los que los pacientes mueren sin haber padecido la enfermedad. Algo que demuestra que las enfermedades priónicas pueden mantenerse inactivas durante muchos años en el cerebro sin provocar ningún tipo de mal en el organismo. De igual forma, una vez que los síntomas comienzan a desarrollarse, el paciente suele fallecer en un periodo de dos años.
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