Ciencia
Descubrimientos

Detectan por satélite 8.000 ‘mantos flotantes’ de algas en Groenlandia críticos para la reserva marina de carbono

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Groenlandia no sólo es noticia por las disputas con Estados Unidos, sino que también es el territorio de grandes descubrimientos. Ahora los científicos han identificado desde el espacio cerca de 8.000 mantos flotantes de macroalgas.

El hallazgo ha ocurrido frente a la costa suroeste de Groenlandia, lo que vuelve a demostrar la importancia de estos ecosistemas en el almacenamiento de carbono en el océano profundo.

El trabajo se ha publicado en la revista especializada Science of The Total Environment, y aporta nuevas evidencias sobre cómo el carbono capturado en zonas costeras puede acabar retenido a gran profundidad marina.

Científicos detectan 7.973 mantos de macroalgas frente a la costa de Groenlandia

El estudio analizó más de 1.300 imágenes de alta resolución del satélite Sentinel-2, perteneciente al programa europeo Copernicus.

Gracias al uso de algoritmos específicos y del índice de detección de algas flotantes, los científicos lograron cartografiar 7.973 mantos de macroalgas dispersos en la plataforma continental del suroeste de Groenlandia y en el mar de Labrador.

La magnitud del hallazgo es relevante porque confirma que no se trata de acumulaciones puntuales, sino de un fenómeno extendido y recurrente. Hasta ahora, la presencia de estas masas flotantes se conocía de forma limitada y con observaciones fragmentarias.

La teledetección ha permitido cuantificar por primera vez su alcance real en esta región del Atlántico Norte. De hecho, los datos satelitales muestran que estos mantos pueden desplazarse mar adentro, alejándose de las zonas costeras donde se originan. Esta movilidad resulta clave para entender su contribución al ciclo del carbono.

Cómo se desplazan las algas flotantes por los mares de Groenlandia

Para reconstruir el recorrido de las algas, el equipo científico combinó las imágenes satelitales con información procedente de 305 dispositivos flotantes (drifters) que registran el comportamiento de las corrientes oceánicas. Además, aplicaron modelos de seguimiento de partículas y simulaciones numéricas.

Los resultados indican que las macroalgas pueden viajar cientos de kilómetros desde la costa groenlandesa hacia el océano abierto, con trayectos que oscilan entre 12 y más de 60 días.

Durante ese tiempo, mantienen su estructura el tiempo suficiente para alcanzar zonas donde las dinámicas oceánicas cambian de forma significativa.

En invierno, procesos como la convección profunda (provocada por diferencias de temperatura y densidad del agua) pueden hundir estas algas hacia grandes profundidades.

Sin embargo, a medida que descienden, las estructuras que les permiten flotar colapsan bajo la presión y el carbono orgánico queda atrapado en el océano profundo.

Los científicos encuentran la pieza que faltaba para medir las reservas de carbono

El estudio ha llamado la atención de la comunidad científica porque aporta una conexión directa entre la producción de macroalgas en el litoral y los sumideros de carbono en aguas profundas.

Hasta ahora, el papel de los bosques de algas en las acumulaciones de carbono a largo plazo había sido objeto de estudio, pero faltaban pruebas claras sobre el mecanismo que lo transporta desde la costa hasta el fondo oceánico.

Por suerte, la combinación de satélites, datos oceanográficos y modelización permite cerrar esa brecha. Con ello se refuerza la idea de que los ecosistemas marinos costeros no sólo son esenciales para la biodiversidad, sino también para el equilibrio climático global.