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Descubiertas nuevas especies en la Antártida realmente sorprendentes

El lago Mercer de la Antártida podría contener el secreto de la vida en otros planetas

El lago Mercer está siendo un rincón maravilloso en el que se está descubriendo una dimensión de la Tierra no conocida hasta ahora. Desde que se ha podido perforar sobre su corteza helada hemos observado todo un rico ecosistema de nuevas especies en la Antártida que hasta ahora nos era desconocido.

Hace ya unos diez años que un grupo de científicos descubrió este lago enterrado bajo una enorme capa de hielo. Y, tal como se suponía, por debajo de esa extensa corteza de más de medio kilómetro de espesor se ha localizado un ecosistema de formas de vida desconocidas hasta hoy.

No ha sido una tarea fácil analizar la zona. Hasta ahora, todo el trabajo se había realizado en base a mediciones de los satélites. Pero ya han podido acceder al lugar perforando hielo para quedar maravillados con los fragmentos de plantas y restos de crustáceos que han podido comenzar a analizar.

Recordemos que estas especies han estado aisladas de todo contacto con el resto el mundo durante siglos. Así pues, estas aguas bajo el hielo apenas han recibido luz del sol y están aisladas del aire, por lo que el ecosistema es totalmente virgen respecto a lo que conocemos.

Conociendo las nuevas especies en la Antártida recién descubiertas

El grupo investigador, tal como hemos observado en la publicación realizada en la revista especializada Nature, pretende ahora estudiar el ADN de los restos fósiles extraídos para conocer la historia biológica de la Antártida y saber si viven en agua dulce o marina.

Además, este hallazgo también aumenta en mucho las opciones que tenemos de encontrar formas de vida más avanzadas en otras zonas de la región, a la vista de los organismos microscópicos observados.

Es más, también podría ser un claro ejemplo de que la vida puede haber prosperado en otros lugares del Sistema Solar, como los lagos subterráneos de Marte o en océanos bajo capas de hielo en lunas como Encélado o Europa.

Según los datos obtenidos, los restos encontrados tienen una edad comprendida entre 10.000 y 120.000 años, y pudieron haber habitado la Tierra en periodos más cálidos, antes de quedar cubiertos por hielos antárticos y aislados.

Sea como fuere, todavía no está claro cómo llegaron aquí estos organismos. Ahora comienzan a saltar las primeras hipótesis, como que se pudieron alimentar de las bacterias del agua para prosperar en este entorno.

Esto no ha hecho más que comenzar. El lago Mercer es uno de los rincones más singulares de la Tierra, y desde que se ha accedido a él, el futuro de nuestra comprensión de la evolución de las especies puede variar mucho.