Comer insectos: ¿Está nuestro organismo preparado?
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Una cosa es que nos pueda producir asco, y otra que no estemos preparados para comer insectos. Al igual que sucede en otras muchas especies animales, el ser humano está preparado para ello genéticamente, así que, si no disfrutamos de este ‘manjar’, es porque no queremos.
El organismo humano dispone de un gen capaz de producir una enzima llamada quitinasa, que es la encargada de descomponer cáscaras duras de insectos. Es decir, que, si lo deseamos, no habrá, o no debe haber problemas a la hora de digerirlos y disfrutarlos. Al fin y al cabo, los caracoles están considerados un manjar en países como Francia o España.
Y es que muchas voces autorizadas, cada vez más, alertan de los beneficios de introducir insectos en la dieta humana, retornando a la alimentación de nuestros ancestros más distantes.
Pero, ¿sabemos si realmente es bueno? Lo cierto es que un análisis del genoma de más de 100 especies llevado a cabo en el seno de la Universidad de California concluye que nuestros más alejados ancestros, y hablamos de pequeños seres peludos que vivieron hace 66 millones de años, eran comedores de insectos.
¿Cómo lo sabemos? Por una sencilla deducción. Al parecer, los genes para las enzimas que permitían a aquellos ancestros mamíferos digerir insectos están todavía en los genomas actuales de las especies animales.
Es más, incluso focas o tigres, que son dos de los animales estudiados, y que claramente no disfrutan de los insectos en su dieta, tienen piezas de estos genes no funcionales, pero todavía ubicadas en sus cromosomas.
Comer insectos, un hábito entre los mamíferos primitivos
Entonces, si nuestros ancestros eran tan aficionados a comer insectos, ¿por qué cambiaron su dieta? Parece ser que, una vez se extinguieron los grandes dinosaurios, es decir, los reptiles carnívoros y herbívoros, los pequeños mamíferos tuvieron un mayor acceso a la comida del planeta, es decir, otros animales y plantas. Así pues, pudieron cambiar sus dietas y dejar los insectos por otros ‘platos más suculentos’.
No obstante, ahora que se ha puesto de moda probar de todo, los humanos podemos volver a ser lo que fuimos antes de evolucionar. De todas formas, no es extraño en lugares como México o el Sudeste asiático encontrar locales en los que se sirven insectos diversos perfectamente cocinados.
Otra cosa es atreverse a probar estos bichos. Eso ya va en cada uno. Sin embargo, si tu duda era si te sentaría bien, en principio, sería algo a lo que tu organismo se acostumbraría sin problemas.
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