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Los astrónomos analizan la región solar más activa conocida en la historia, y los resultados les dejan perplejos

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Un equipo internacional de investigadores ha logrado observar, por primera vez sin interrupciones, el ciclo completo de la región activa solar más intensa jamás registrada: NOAA 13664.

El seguimiento prolongado ha aportado datos inéditos sobre la dinámica magnética solar y ha dejado una conclusión incómoda: predecir el momento exacto de una gran tormenta solar sigue siendo extremadamente difícil.

La región solar más activa de la historia pone en jaque a la predicción científica

El principal avance del estudio, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics,  reside en haber superado una limitación histórica. La rotación del Sol, de unos 28 días, impide observar una misma región activa durante más de dos semanas desde la Tierra.

Para sortear este obstáculo, el equipo liderado por la ETH de Zúrich combinó observaciones del Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA con los datos del Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA), que ofrece una perspectiva del lado oculto del astro.

Gracias a esta estrategia, los científicos siguieron la evolución completa de NOAA 13664 desde su aparición, el 16 de abril de 2024, hasta su desaparición en julio.

Durante ese periodo, la región concentró la atención de los centros de meteorología espacial al generar 969 llamaradas solares, desde eventos menores hasta erupciones de gran potencia.

Un seguimiento solar sin precedentes revela la complejidad extrema del magnetismo

El análisis continuo permitió establecer una relación directa entre la complejidad del campo magnético y la frecuencia de las erupciones. A medida que las polaridades opuestas se comprimían y retorcían, la energía almacenada aumentaba de forma notable. Este comportamiento confirma modelos teóricos previos, pero con un nivel de detalle nunca antes alcanzado.

No obstante, el estudio también evidencia las carencias actuales. Aunque los magnetogramas diarios mostraban claramente qué zonas eran peligrosas, los investigadores comprobaron que esos datos no bastan para anticipar cuándo se producirá una llamarada concreta.

El sistema puede permanecer cargado durante días hasta que un cambio mínimo, casi imperceptible, actúa como detonante.

Por qué las tormentas solares siguen siendo impredecibles pese a más datos

Esta paradoja es una de las conclusiones más relevantes del trabajo. Identificar una región activa con alto riesgo no equivale a disponer de una predicción fiable en el tiempo.

Factores sutiles como pequeños desplazamientos en los puntos de anclaje magnético o procesos locales de cancelación de campos, son suficientes para liberar enormes cantidades de energía sin previo aviso claro.

Según recoge el análisis difundido por Earth.com, esta incertidumbre marca el límite actual de la meteorología espacial.

El impacto real de las tormentas solares en la Tierra y la tecnología

En mayo de 2024, NOAA 13664 provocó una tormenta solar severa que afectó a infraestructuras críticas. Louise Harra, profesora de la ETH de Zúrich, explicó que se detectaron alteraciones incluso en sistemas ferroviarios, causadas por corrientes inducidas en el suelo tras las rápidas variaciones del campo magnético terrestre.

Este tipo de episodios puede comprometer redes eléctricas, satélites, comunicaciones y navegación aérea.

El estudio subraya la importancia de observar el Sol desde numerosos ángulos. Esta estrategia permitirá detectar regiones activas peligrosas antes de que apunten directamente hacia la Tierra. En esta línea se sitúa la misión Vigil de la ESA, prevista para 2031, que ofrecerá una vigilancia lateral continua del Sol.