Cataluña
Crisis del coronavirus

Madrid bajó los contagios un 33% con sus medidas selectivas y Cataluña casi los triplicó con sus cierres

El modelo de restricciones por zonas sanitarias aplicado por la Comunidad de Madrid consiguió frenar un 33% los contagios en sus tres primeras semanas de aplicación. Lo hizo sin afectar al tejido empresarial y laboral. En Cataluña, sin embargo, en sus tres primeras semanas de cierre total de la hostelería, la tendencia al alza de la incidencia acumulada paso de los 272 casos por cada 100.000 habitantes hasta los 742.

El difícil equilibrio entre la sanidad y la economía está marcando la aplicación de las medidas contra el Covid en todas las comunidades autónomas. A diferencia de lo que se defiende desde algunos sectores políticos, el cierre parcial o total de algunos sectores económicos, como la hostelería y la restauración, no es de por sí sinónimo de mejora en el número de contagios. Basta comprobar el ejemplo de Madrid y Cataluña.

La Comunidad de Madrid activó el pasado 21 de septiembre sus primeras medidas de restricción de movimientos por zonas básicas sanitarias. En esas 35 áreas delimitadas, donde la incidencia superaba los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes, quedaba prohibida la entrada y salida sin un motivo de fuerza mayor. Ese dique de contención ‘quirúrgica’, que el Gobierno regional defendió a capa y espada contra el modelo impuesto por el Gobierno central del cierre total, mostró resultados tres semanas después: el 12 de octubre los casos habían caído hasta los 501. Madrid estaba a un sólo caso de quedar fuera del umbral marcado por Moncloa para confinar Madrid, el de los 500 casos.

Este descenso, que se produjo mientras la Comunidad de Madrid apostaba por mantener abiertos todos los negocios, alcanzó el 33% en esas tres semanas de aplicación. En semanas posteriores continuó bajando y hoy, más de mes y medio después, la caída de contagios ya se sitúa en torno al 56% en la región.

La otra cara de la moneda es Cataluña. La Generalitat decidió tomar medidas drásticas cuando la situación era preocupante pero aún mejor que la de Madrid en ese momento. El jueves 15 de octubre entraron en vigor las duras restricciones de la Resolución SLT/2546/2020, por la que el Gobierno catalán clausuraba toda la actividad en bares y restaurantes, limitaba los aforos en tiendas al 30% y marcaba de lleno la actividad comercial en toda la comunidad. Decisiones que buscaban un giro radical de la situación que, sin embargo, no frenaron la tendencia al alza.

Cataluña tenía en ese momento una incidencia acumulada a 14 días de 272 casos por cada 100.000 habitantes, según los datos oficiales del Ministerio de Sanidad -en base a los que se ha elaborado esta información-. Tres semanas después, el pasado jueves 5 de noviembre, la incidencia se había disparado un 172% hasta los 742 casos por cada 100.000 habitantes.

Esa dicotomía entre salvar la salud o la economía, como muestran los datos, no se cumplió en Cataluña, donde los cierres forzosos han agravado la situación financiera de miles de negocios pero, sin embargo, no han conseguido poner freno a la crisis del Covid.

Cataluña pone en duda a Madrid

La respuesta del Gobierno catalán ante este escenario, que ha colocado a Cataluña en una situación epidemiológica muy compleja a tan sólo mes y medio de las fiestas navideñas, ha sido poner en duda los datos de Madrid. El secretario general del Departamento de Salud de la Generalitat, Marc Ramentol, aseguró en una entrevista en RAC1 que desde la Generalitat se pone «en cuarentena cualquier dato que viene de Madrid». «Ponemos en duda el optimismo que llega desde la capital española, el apagón informativo es evidente».

Una línea, la de las dudas sobre Madrid, que ya exploró el Ministerio de Sanidad en plena batalla de datos con la Comunidad y que abandonó cuando las cifras empezaron a notarse con solidez en el único factor imposible de ‘manipular’ estadísticamente: el de los hospitalizados. En un mes, las platas Covid de la Comunidad de Madrid registraron 1.000 altas más que nuevos ingresos, alejando definitivamente el fantasma del colapso sanitario en la región que gobierna Isabel Díaz Ayuso.