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¿Mi hijo es celíaco?: Síntomas a tener en cuenta en el niño y cómo afrontar el diagnóstico

Bajo peso, irritabilidad pero también vómitos o estreñimiento son algunos de los síntomas que podrían indicar que un niño es celíaco.

¿Crees que tu hijo es celíaco? ¿Cuáles son los síntomas a tener en cuenta en los niños? ¿Y cómo se hace para tener un diagnóstico determinado? Si estás viviendo todo esto, seguro que lo haces con mucha incertidumbre y preocupación, pero queremos ayudarte y para ello enumerar algunos de los síntomas más comunes que pueden indicar que un niño o niña es celíaco y cómo proceder para que se le diagnostique la enfermedad y reciba el mejor tratamiento.

¿Mi hijo es celíaco?: Síntomas a tener en cuenta en el niño y cómo afrontar el diagnóstico

Muchas veces ocurre algo en la vida de nuestros hijos que provoca el que acabemos llevándolos al médico. Normalmente suele pasar cuando se caen o se hacen daño, o cuando tienen fiebre y se ponen malos. Corremos a urgencias para que les traten, pero en el caso de enfermedades con la celiaquía o enfermedad celíaca, puede suceder que el niño o niña no muestre síntomas claros o sea algo más sutil que debamos vigilar con atención.

Por ejemplo, muchos padres descubren que su bebé o su hijo o hija pequeño tiene la enfermedad celíaca cuando ven que los pequeños no cogen peso a pesar de comer bien, otras veces es el médico o pediatra quien lo detecta, pero nosotros como padres y madres debemos conocer esos síntomas que podrían indicar que tal vez haya un «problema» oculto en la salud de nuestros hijos y que por otro lado, y con un diagnostico confirmado, se puede tratar de forma (relativamente) sencilla eliminando el gluten de la dieta de los niños.

Los síntomas que nos pueden hacer sospechar

De este modo, entre esos síntomas que podrían indicar que un niño o niña es celíaco/a podemos mencionar el hecho de que se note un retraso en el crecimiento y una importante pérdida de peso (especialmente en las edades comprendidas entre los 6 y los 20 meses).

Además, se pueden dar síntomas asociados como, vómitos, intestino irregular, diarrea crónica, abdomen hinchado, heces deformadas, malolientes, muy pálidas casi blancas, pero también estreñimiento.

El carácter de los bebés o del niño o niña que tiene enfermedad celíaca puede cambiar también, y volverse muy irritables, perder el sueño y al mismo tiempo pueden cansarse rápidamente. La fatiga crónica puede ocurrir en niños mayores, asociada con dolor articular, manchas en el esmalte de los dientes, dermatitis herpetiforme y úlceras bucales recurrentes.

Si tenemos delante estos síntomas, la solución es acudir al pediatra o médico, que seguramente realizará una analítica en la que si la ferritina muy baja y las transaminasas altas es algo que también despertará sospechas de celiaquía.

De este modo, una vez se diagnostique la enfermedad celíaca, el pediatra explicará a los padres en qué consisten y qué alimentos deben tomar el niño o niña con el de llevar una dieta estricta sin gluten.

Así que no tengáis miedo, si tenéis motivos razonables para creer que vuestro hijo o hija es celíaco, ¡no lo dudéis! Comunicaros con el pediatra e informar todos los síntomas que hayáis notado. La enfermedad celíaca es un problema, sí, pero es tratable y se puede convivir con ella.