Errores habituales que comete un primerizo
Tener un hijo es algo realmente único y que llena de felicidad. Sin embargo, también supone estrés y preocupación, más aún cuando se trata del primero. Y es que los niños no vienen con libro de instrucciones ni se realiza ningún curso para ser padre o madre. De ahí, que cualquier padre primerizo tenga dudas, miedos y angustias que le llevan a cometer errores.
Pero, no hay que agobiarse ni considerarse mal padre. No somos perfectos y quienes viven esa experiencia por primera vez es normal que cometan fallos. Es más, hay algunos que son muy frecuentes. ¿Quieres descubrirlos? Te los contamos a continuación:
Preocuparse por cualquier cosa
Sin lugar a dudas, una de las principales situaciones que viven todos los primerizos y que es un error es la de estar continuamente preocupándose por cualquier cosa que haga o no haga el bebé. En concreto, se obsesionan por la manera en la que respira, por si duerme poco o mucho, por si la cantidad de las veces que hace pipí o caca son normales, por si llora demasiado…
Es normal y lógico que quien tiene a su primer hijo se sienta perdido en muchas ocasiones y quiera que el pequeño esté lo mejor posible. No obstante, también es importante mantener la calma, no sobreprotegerle y tomarse las cosas con más tranquilidad. Además, si hay dudas, lo mejor es preguntar al pediatra.
De la misma manera, hay que tener en cuenta que, en la actualidad, están surgiendo dispositivos como la pulsera Liip Smart Monitor que pueden ayudar a los padres a estar más relajados sintiendo que la salud de su pequeño está controlada.
Abrigarle demasiado
“A ver si va a tener frío…”. Posiblemente esta es una de las expresiones más habituales que se escuchan a los padres primerizos cuando van a salir a la calle con sus bebés. De ahí que cometan el error de abrigarles demasiado. Y eso es un fallo, teniendo en cuenta que puede enfermarse al igual que si va con pocas prendas.
¿Entonces, qué hacer? La manera de asegurarse de si tiene frío o calor es tocarle al niño la nuca o los pies. No obstante, también está la “regla básica” de ponerle una manga más que la que llevan los papás.
Evitar que nadie lo coja para evitar contagios
Todos sabemos que los recién nacidos tienen aún un sistema inmunológico que necesita desarrollarse y fortalecerse más, de ahí que sea más fácil que se contagien de cualquier patología. Por eso, se aconseja que quienes estén enfermos no se encuentren en contacto directo con los bebés.
Sin embargo, eso es una cosa y otra es el error que cometen muchos padres primerizos de prohibir a toda persona que coja en brazos a sus hijos por miedo a que les “peguen” algo. No hay que llegar a estos extremos, es suficiente con lo expuesto antes.
No reconocer que se necesita ayuda
Muchos son los padres y madres que se presionan en exceso ante el nuevo rol que afrontan al tener un hijo. Eso les lleva a querer ser los mejores, a tenerlo todo bajo control, a dejar cualquier cosa de lado con tal de que su pequeño esté bien, a ser los que se encarguen en exclusiva del cuidado del menor… ¿Resultado? Que se sentirán desbordados y cansados en muchas ocasiones, que pensarán que no pueden más, que necesitarán descansar, que les superarán determinadas circunstancias.
Es decir, que cometen el error de no reconocer que necesitan ayuda. No pasa nada por pedir a los abuelos, a los tíos o a un ser querido que les echen una mano con el pequeño. Todo lo contrario, es beneficioso tanto para los progenitores como para el bebé en cuestión.
Raparle el pelo
Una de las costumbres más arraigadas y que han pasado de generación en generación es proceder a raparle el pelo al bebé porque se piensa que así le saldrá más fuerte. Sin embargo, eso es un error. Lo es, sobre todo, porque no existe ningún tipo de estudio científico que venga a demostrar que esa acción favorezca el fortalecimiento del cabello.
De la misma manera, no podemos olvidar que también es un fallo porque no hay que olvidar que ese pelo le otorga calorcito al niño. Por eso, si no se recomienda raparle jamás, menos aún cuando sea la temporada de otoño-invierno.
Mantener la casa en absoluto silencio cuando está dormido, dejar de lado a la pareja, bañarle todos los días e incluso llevar al bebé a sitios con mucho bullicio son otros de los errores más habituales que cometen los padres primerizos. Tenlos en cuenta y así evitarás tú caer en esos cuando tengas a tu hijo.
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