Embarazo monocorial monoamniótico. ¿Qué es?
Dentro del conjunto de embarazos de gemelos hay que destacar que existen varios tipos que entrañan un riesgo notable. Este sería el caso, por ejemplo, del llamado monocorial monoamniótico, que es uno de los más peligrosos.
Para poder conocer a qué se enfrentan las mujeres que tienen ese tipo de gestación, nada mejor que conocer en qué consiste.
¿Qué es?
Un embarazo monocorial monoamniótico es el que se identifica porque los dos fetos se alimentan de la misma placenta y comparten el saco del líquido amniótico, donde conviven estando contacto piel con piel.
Un cordón umbilical diferente es el que tienen esos hermanos que, en el 75% de los casos de este tipo de gestación, suelen ser de sexo femenino.
¿Cómo se detecta?
Para que el doctor pueda detectar que la paciente está sufriendo este tipo de embarazo múltiple y de alto riesgo es necesario que la someta a una serie de pruebas muy concretas. Exactamente le realizará una ecografía, que le servirá para identificar la situación si observa que se dan circunstancias como estas:
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Sólo se puede apreciar la existencia de un saco de líquido amniótico.
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Los respectivos cordones umbilicales de los fetos se insertan en la placenta de manera cercana.
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Es notable y perfectamente clara la proximidad que existe entre los bebés.
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Se percibe que no existe ninguna clase de membrana que separe a los pequeños entre sí.
Riesgos que trae consigo
Como hemos mencionado ya anteriormente, este tipo de embarazo que nos ocupa es uno de los que más riesgos trae consigo. Tanto es así que, según las estadísticas que se barajan, sólo la mitad de las gestaciones monocoriales monoamnióticas consiguen salir adelante y finalizar con éxito. No obstante, se continúa trabajando en este sentido para aumentar las probabilidades de que todo marche bien.
No obstante, hay que ser conscientes de los principales peligros que entraña este embarazo:
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Malformaciones de tipo congénito de uno o de los dos bebés.
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Parto prematuro. Lo primero que hay que tener en cuenta es que todos los bebés de un embarazo monocorial van a ser prematuros, ya que se hace necesario llevar a cabo el alumbramiento antes de tiempo. ¿Por qué? Porque conforme va avanzando la gestación, se aumentan los riesgos de que los pequeños estén padeciendo lo que se conoce como sufrimiento fetal. De ahí que los doctores coincidan en inducir el parto entre la semana 32 y la 34.
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Muerte intrauterina de uno de los pequeños.
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Los cordones umbilicales de los fetos se enredan. El hecho de que los dos pequeños estén contacto piel con piel dentro del saco del líquido amniótico acaba provocando en muchos casos que sus cordones umbilicales se enreden entre sí.
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Síndrome de Transfusión Feto-Fetal. En un 10% de los casos de embarazos monocoriales monoamnióticos se produce esta complicación, de notable gravedad, que consiste en que uno de los bebés se convierte en el transfusor de sangre del otro. Una situación esta, que puede descubrirse y “tratarse” mediante fetoscopia, pero que entraña un gran peligro. Tanto es así que se considera que hay un 90% de mortalidad.
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Un cordón umbilical comprime al otro. Precisamente el contacto directo y permanente de los fetos es el que, en otras ocasiones, trae consigo que el cordón umbilical de uno de los bebés proceda a comprimir el de su hermano. Una situación esta muy grave, ya que provoca que uno de los dos fetos no pueda recibir ni el alimento ni el oxígeno necesarios para sobrevivir correctamente.
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Parto por cesárea. En muchos casos de este tipo de gestación, como en el mencionado en el punto anterior, el doctor toma la decisión de someter a la mujer a una cesárea, en pro de su salud y de la vida de sus gemelos. Es más, lo aconsejable es que todos los embarazos de este tipo se resuelvan de esa manera, pues es la forma de evitar que uno de los bebés se quede atrapado por el cordón del otro o que pueda sufrir un daño irreparable.
¿Qué hacer?
Un embarazo monocorial monoamniótico se produce por cada 50.000 embarazos. Esta cifra deja patente que es bastante infrecuente. No obstante, las mujeres que sean informadas de que están padeciendo uno de ese tipo, es necesario que sigan unos consejos al respecto:
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Lo primero y más importante, tanto por su salud como por la de sus hijos, es que intente mantener la calma dentro de lo posible. El varapalo de la información será contundente, no obstante, el estrés y la ansiedad no servirán de nada, sólo empeorarán la situación.
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Es necesario seguir todas y cada una de las indicaciones que establezca el médico. Así, por ejemplo, es vital acudir a las citas ginecológicas que se determinen, someterse a las pruebas que se consideren oportunas y, si así lo dictamina el doctor, aceptar la hospitalización.
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