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Cuándo es mejor operar de anginas a los niños

Cuándo es mejor operar de las amígdalas a los niños. Descubre en qué momento es mejor operar a los niños que sufren de anginas constantes.

La cirugía de anginas, también llamada de amígdalas o amigdalitis, debe realizarse cuando estas crecen de tamaño, algo que le ocurre a muchos niños, aunque antes de operar se debe valorar si es realmente necesario y el momento adecuado para hacerlo. Por ello vamos a explicaros a continuación, cuándo es mejor operar de anginas a los niños.

Cuándo se producen las anginas

Las amígdalas, ubicadas en la parte posterior de la boca, tienen su función dado que reciben gérmenes y ayudan a protegerlos cuando el sistema inmunitario aún se está desarrollando. Precisamente por esta razón, no es raro que estas estructuras se infecten y se hinchen, produciendo una amigdalitis. Por lo general, el problema proviene de una bacteria o virus que por otro lado, seguro está causando gripe o resfriado. Es por eso que el paciente también se queja de fiebre, dolores corporales, etc.

Más común en los niños debido a la inmadurez de las defensas, la afección de anginas se puede tratar con medicamentos que actúen de modo que puedan atacar el microorganismo que las infecta, pero en el caso de que la afección no se cure o que el medicamento no haga su efecto, es posible que sea necesario intervenir con cirugía.

Otra situación que conduce a que se tenga que realizar una operación de anginas, implica un crecimiento anormal de las amígdalas que puede llegar a causar molestias para respirar, lo que incluso compromete el desarrollo del niño. La causa de esto suele deberse al que el niño sufra de infecciones recurrentes pero también a que haya una propensión genética.

Cuándo es mejor operar de anginas a los niños

En el caso de que el niño tenga que ser operado de anginas o de amígdalas, será él quien decida en qué momento es mejor hacerlo, aunque normalmente suele elegirse la época estival, es decir, en verano.

¿Por qué? Debido a que la cirugía requiere una recuperación basada en helados y bebidas frías, y diez días de descanso, las vacaciones escolares de verano se consideran un buen momento para operar.

Por otro lado, el médico debe valorar también si el niño necesita realmente la operación. Para ello no hay una prueba de laboratorio que lo indique, pero el médico se guiará por la cantidad de infecciones de anginas que haya tenido el niño. En el caso de haber tenido tres o más durante un año, seguramente aconseje la operación, teniendo en cuenta además la intensidad de la infección. Y la operación es siempre la última opción, utilizada cuando los tratamientos no invasivos ya han fallado.

Si el problema es el tamaño, el médico observa cuánto estará alterando la glándula agrandada la vida cotidiana. Si llega a ser demasiado grande, podría obstruir las vías respiratorias y causar ronquidos, apnea del sueño o dificultad para respirar; si bien estos son, de hecho, los principales síntomas del problema.

Entonces, probablemente habrá que hacer una cirugía, incluso si las amígdalas se reducen más tarde, lo que tiende a suceder a medida que el niño crece. Esto se debe a que la situación puede perjudicar el desarrollo infantil con repercusiones negativas en la formación del techo de la boca y los dientes, que pueden acabar torcidos.

¿Cómo se realiza la cirugía?

Para hacer la operación, el médico inserta una especie de fórceps a través de la boca y elimina las amígdalas en un procedimiento que dura entre 30 y 90 minutos. La operación es de bajo riesgo y la mayoría de las veces, el niño es dado de alta el mismo día. En casa, se necesitan solo diez días de reposo para que se produzca la curación y mucho helado para aliviar el dolor y acelerar la recuperación de los tejidos.