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VIOLENCIA EXTREMA

Terror a la salida de clase en Palma: tres chicas de 17 años rodean a una escolar y le dan una paliza

Las agresoras hostigaron a la menor, la humillaron y luego le propinaron patadas y puñetazos por todo el cuerpo

La escena fue grabada con teléfonos móviles para luego subirlo en las redes sociales y hacer un escarnio público

Palma vive días de conmoción tras conocerse un episodio de violencia extrema entre menores que ha sacudido a la comunidad educativa y a los vecinos de las barriadas de Sa Vileta y de Son Rapinya. Lo que comenzó, presuntamente, como un conflicto entre adolescentes ha acabado convertido en una espiral de agresiones, humillaciones públicas y vídeos difundidos en redes sociales que han multiplicado el daño a la víctima. Tres chicas de 17 años rodearon a una escolar -de 14 años- y le propinaron una brutal paliza.

La protagonista involuntaria de esta pesadilla es una niña de tan solo 14 años, estudiante de un colegio cercano al parque de la Arabela. Según la denuncia presentada el pasado 2 de febrero en la comisaría de la Policía Nacional de s’Escorxador (Distrito Oeste), la menor fue rodeada a la salida de clase por tres adolescentes mayores y un chico. A partir de ese momento, se desató una escena de extrema violencia.

Siempre según fuentes próximas a la investigación, la adolescente fue sometida a insultos, vejaciones y amenazas antes de que comenzara la agresión física. La obligaron a ponerse de rodillas en plena calle, le escupieron y, acto seguido, comenzaron a propinarle patadas y puñetazos por todo el cuerpo. Testigos aseguran que la víctima intentó huir al percatarse de la presencia del grupo, pero la superioridad numérica y la diferencia de edad hicieron imposible la escapatoria.

El ataque no fue un hecho aislado. Las agresiones, de acuerdo con la información disponible, se habrían repetido en días posteriores, generando un clima de miedo constante para la menor. Durante una de estas palizas, sufrió múltiples policontusiones y acabó con el rostro visiblemente inflamado, hasta el punto de tener los ojos hinchados por los golpes.

Pero la violencia no terminó ahí. Parte de las agresiones fueron grabadas con teléfonos móviles, presuntamente con la intención de difundir las imágenes en redes sociales y grupos de WhatsApp. La humillación física se transformó así en escarnio público digital, amplificando el impacto emocional sobre la víctima y extendiendo el alcance del acoso más allá del parque donde ocurrieron los hechos.

El escenario de esta serie de ataques fue el parque de la Arabela, una zona frecuentada por familias y situada muy cerca tanto del centro de salud como del colegio donde estudia la menor. La cercanía a espacios cotidianos y concurridos ha incrementado la sensación de alarma entre los vecinos.

El centro educativo está al corriente de la situación. Sin embargo, al tratarse de agresiones cometidas fuera del recinto escolar y por adolescentes que no actuaron dentro del centro, sus competencias son limitadas. Desde el colegio se ha informado a la Policía Nacional y a la Policía Local, además de ofrecer apoyo y acompañamiento a la víctima.

En cuanto al origen del conflicto, las primeras hipótesis apuntan a desavenencias personales previas. Todo habría comenzado por la relación de la víctima con una amiga del entorno de las agresoras. A raíz de disputas aún no aclaradas oficialmente, el grupo habría iniciado un hostigamiento continuado que terminó desembocando en las agresiones denunciadas.

La Policía Nacional se ha hecho cargo de la investigación para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades correspondientes. Mientras tanto, el caso vuelve a poner el foco sobre el acoso entre menores, la violencia grupal y el uso de las redes sociales como herramienta de humillación pública, una combinación que puede tener consecuencias devastadoras para quienes la sufren.