OkBaleares
baleares

Los separatistas de la OCB justifican su apoyo a la manifestación antiturística de Palma por la «sostenibilidad» del catalán

“Llenaremos las calles para defender el territorio y la sostenibilidad lingüística y cultural”, afirman

Los separatistas de la OCB calentarán con charlas en su sede la manifestación turismofóbica contra Prohens

  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

Los separatistas de la Obra Cultural Balear (OCB), multisubvencionados por diferentes administraciones de dentro y fuera de las Islas, justifican y dan su apoyo a la manifestación antiturística de Palma del próximo 26 de julio por la «sostenibilidad» del catalán, cada vez en mayor retroceso en toda Baleares, dentro y fuera de las aulas, desde la aplicación de las políticas sectarias para su imposición.

Para esta entidad, que acoge en su sede en Palma todo tipo de charlas a favor de los fantasmagóricos Països Catalans y su independencia y que dio su apoyo al golpe de la Generalitat contra la Constitución de octubre de 2017, el turismo tiene efectos muy negativos para Baleares, para la libertad y para el catalán.

«Llenaremos las calles de Palma para defender el territorio, los derechos y las libertades; porque sin territorio no hay país, pero también, porque sin derechos y libertades no hay democracia. Defendemos Mallorca, garantizamos la sostenibilidad lingüística y cultural, la libertad de expresión y el derecho de protesta, porque el miedo no puede disuadir del ejercicio legítimo de derechos fundamentales».

Desde la entidad que respalda cualquier iniciativa de la izquierda separatista contra el Govern de PP y Vox, recuerdan que ya dieron apoyo a las dos anteriores manifestaciones contra el turismo en Mallorca y que en esta ocasión también estará dando soporte a la tercera con su presidente, Antoni Llabrés, a la cabeza.

Para Llabrés, la imposición del catalán está por encima y antes que de todo y por ello defiende que «sin sostenibilidad lingüística y cultural no hay sostenibilidad ambiental».

De hecho, hace dos años el colectivo presentó en plena campaña de la izquierda turismofóbica un paquete de 50 medidas para esa sostenibilidad ambiental y que para la OCB pasaría… por más catalán.

Entre las propuestas que pone sobre la mesa la OCB, destacan las que piden, directamente, más inversiones para las políticas de imposición de esta lengua y marginación del español («normalización lingüística», le llaman) y exigen destinar un 5% del Impuesto del Turismo Sostenible (ecotasa) a financiar proyectos específicamente vinculados al fomento de la lengua catalana e incorporar a la Comisión de Fomento del Turismo Sostenible entidades que tengan entre sus objetivos.

En la misma línea, la OCB insta a las instituciones y los entes públicos a dar a conocer nuestra realidad con proyección internacional: hacer campañas permanentes de divulgación de la realidad lingüística de las Baleares en los puntos de entrada (puertos y aeropuertos), transporte público, establecimientos turísticos, equipamientos culturales, puntos de gran afluencia turística, etc.

También instan a las administraciones a impulsar, a través de disposiciones normativas y de planes de fomento, la oferta en lengua catalana de las webs de cadenas y establecimientos hoteleros, empresas de alquiler vacacional o plataformas comercializadoras de la oferta turística…

Tampoco podía faltar la reclamación de iniciativas para asegurar la presencia del catalán en los establecimientos de restauración (bares, cafeterías, restaurantes y similares): rotulación fija exterior e interior, cartas, pizarra o hoja de menú, facturas, tickets, ofertas, etcétera, a través de las medidas normativas correspondientes y de los planes de promoción que se consideren necesarios, que deberían incluir una oferta de oferta.

Asimismo, en lo que concierne al personal de los establecimientos turísticos, se hace mención a los conocimientos y la formación necesarios de que debe disponer el personal: para llevar a cabo su actividad y garantizar la correcta prestación del servicio, debe haber unos conocimientos mínimos de la lengua catalana que les permitan entender a los clientes que se expresan en esta lengua y expresar los conceptos más básicos vinculados al servicio.