Ridículo de los separatistas de Més en Palma: defienden los ataques a pedradas a policías por parte de violentos manteros africanos
Los ultras independentistas omiten que dos policías resultaron heridos por el lanzamiento de piedras y adoquines
Máxima tensión en Playa de Palma: la Policía Local carga contra un grupo de peligrosos vendedores ambulantes ilegales y detiene a dos manteros

El intento de los separatistas de Més per Palma de convertir a los manteros violentos en víctimas y a la Policía Local en culpable ha quedado seriamente cuestionado tras conocerse todos los detalles de la intervención en Playa de Palma. Los independentistas, una vez más, hacen un ridículo histórico exigiendo explicaciones por una supuesta actuación desproporcionada, pero guardaron silencio sobre las pedradas, los adoquines lanzados contra los agentes y las lesiones sufridas por dos policías. Una reacción que muchos consideran un nuevo ejercicio de sectarismo ideológico alejado de la realidad de los hechos.
El partido de extrema izquierda independentista se posiciona a favor de los violentos y agresivos vendedores ambulantes ilegales y en contra del comercio local y de los hombres y mujeres que integran la Policía Local de Palma. La difusión de un vídeo parcial de una actuación de la Policía Local de Palma contra la venta ambulante ilegal, publicado en primicia por OKBALEARES, ha servido una vez más para que los separatistas de Més se apresuren a condenar a los agentes antes de conocer la totalidad de los hechos.
La formación nacionalista ha exigido explicaciones al alcalde, Jaime Martínez, hablando de una intervención de «gran contundencia y violencia», pero omitiendo un dato fundamental: quienes acabaron heridos fueron los policías.
La realidad recogida en el atestado policial y respaldada por los correspondientes informes médicos dista mucho de la imagen que algunos han intentado construir. La actuación, desarrollada el pasado 8 de junio en Playa de Palma dentro del dispositivo especial de Seguridad Turística (SETUR), terminó con dos agentes lesionados, dos personas detenidas por presuntos delitos de atentado contra agentes de la autoridad y resistencia grave, además del lanzamiento de piedras y adoquines contra efectivos policiales.
Resulta llamativo que Més haya decidido convertir a los agentes en el centro de sus críticas mientras guarda un llamativo silencio sobre las agresiones sufridas por la Policía Local mientras cumplía con su obligación de hacer respetar las ordenanzas municipales. Porque los hechos conocidos hasta ahora no hablan de una actuación arbitraria de la Policía, sino de una intervención contra la venta ambulante ilegal en Palma que derivó en una respuesta violenta por parte de varios vendedores.
Según las diligencias policiales, uno de los detenidos llegó a embestir a un mando policial para intentar escapar de la actuación. Posteriormente, opuso una fuerte resistencia, provocando lesiones al agente. Más tarde, cuando los policías trataban de abandonar la zona, un grupo de entre ocho y diez vendedores ambulantes rodeó a los efectivos e intentó dificultar la salida del vehículo policial.
La situación se volvió todavía más grave cuando varios individuos comenzaron a recoger piedras y adoquines del suelo para lanzarlos contra los agentes. No se trató de una protesta pacífica ni de una simple discusión. Se trató de ataques directos contra policías que estaban ejerciendo sus funciones. Uno de los objetos lanzados pasó a escasa distancia de la cabeza de los policías presentes.
Durante estos incidentes fue detenido un segundo individuo que, según el atestado, propinó golpes y puñetazos a un agente y profirió amenazas reiteradas. Como consecuencia de esta agresión, otro oficial sufrió una neuritis intercostal postraumática, lesión acreditada médicamente.
Ante estos hechos, cabe preguntarse si quienes hoy exigen explicaciones a la Policía Local de Palma están realmente preocupados por la convivencia o simplemente buscan alimentar un relato ideológico en el que los agentes siempre son sospechosos y quienes incumplen la ley aparecen automáticamente como víctimas. Porque la secuencia resulta difícil de entender: hay policías heridos, hay agresiones documentadas, hay lanzamiento de piedras contra agentes y hay detenciones respaldadas por diligencias policiales; sin embargo, la indignación de Més per Palma parece dirigirse exclusivamente contra quienes intentaban mantener el orden.
La Policía Local de Palma lleva años soportando una presión creciente en la lucha contra la venta ambulante ilegal, una actividad que perjudica al comercio legal, genera competencia desleal y provoca problemas de convivencia en espacios públicos especialmente sensibles desde el punto de vista turístico. Los agentes actúan para hacer cumplir unas normas aprobadas democráticamente y para proteger tanto a residentes como a visitantes.
El Ayuntamiento de Palma ha realizado una explicación pública y transparente de lo sucedido y respalda a los policías que participaron en el operativo.