El principal sospechoso del asesinato de Ciudadela huyó de Menorca el mismo día del crimen rumbo a Georgia
La jueza de Mahón permite a la familia ver el cuerpo un mes y medio después del atropello mortal intencionado

Avanza la investigación del atropello mortal que derivó en la muerte de un ciudadano georgiano de 51 años, la jueza de Mahón ha autorizado a la familia a ver el cuerpo en el tanatorio, un paso significativo en el proceso judicial que llega en paralelo al avance de la investigación. La decisión se produce mientras se está a la espera de la práctica de nuevas pruebas de autopsia, consideradas determinantes para esclarecer por completo las circunstancias de la muerte.
Los investigadores del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, buscan afinar detalles clave sobre la mecánica del atropello y confirmar si existió una intencionalidad directa, una hipótesis que ha ido ganando peso desde los primeros días. En este sentido, una de las revelaciones más relevantes de las últimas semanas apunta a la huida del presunto autor material del crimen.
Según fuentes cercanas al caso, el sospechoso abandonó Menorca el mismo día en que se produjo el atropello mortal, y no lo hizo solo: viajaba acompañado de una cuarta persona que también se encontraba en el vehículo implicado. Este dato refuerza la teoría de una posible acción coordinada y abre nuevas líneas de investigación sobre el papel de todos los implicados.
Por el momento, dos de los detenidos permanecen en prisión provisional, mientras que el resto continúa a disposición judicial. En total, cuatro personas han sido arrestadas en el marco de un caso que sigue rodeado de un fuerte hermetismo. Fuentes policiales reconocen que la denominada ley del silencio entre los implicados está dificultando considerablemente el avance de las pesquisas, obligando a los agentes a centrarse en pruebas técnicas, reconstrucciones y análisis periciales.
Pese a estas dificultades, la investigación progresa a buen ritmo. El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional mantiene abiertas todas las líneas y continúa trabajando para reconstruir con precisión los movimientos de los sospechosos antes, durante y después del crimen.
El origen del caso se remonta a la tarde del jueves, cuando la víctima fue arrollada violentamente por un vehículo en la avenida de Cales Piques, en la entrada de la urbanización de Cala en Blanes. Lo que inicialmente se interpretó como un accidente de tráfico pronto despertó sospechas entre los investigadores. Los primeros indicios apuntaban a que el coche no había intentado frenar ni esquivar al peatón, sino que lo habría embestido de forma directa antes de darse a la fuga.
El vehículo, un Cupra gris, fue identificado como el coche implicado en el atropello. En su interior viajaban al menos dos personas, aunque las investigaciones posteriores han ampliado el foco a más implicados. Tras el suceso, se activó un amplio dispositivo policial en toda la isla para localizar el coche y a sus ocupantes, lo que permitió las primeras detenciones en cuestión de horas.
Entre el viernes por la tarde y el sábado por la mañana, agentes de la Policía Nacional lograron arrestar a varios ciudadanos georgianos presuntamente relacionados con los hechos. Sin embargo, hasta el momento no se ha podido determinar con certeza quién conducía el vehículo en el momento del impacto ni qué papel desempeñó cada uno de los implicados, pero todo apunta a que el principal acusado se habría fugado.
El caso, además, está estrechamente vinculado a un episodio violento ocurrido apenas 24 horas antes. El miércoles previo al atropello, dos hombres georgianos protagonizaron una pelea con armas blancas en un hotel de Sa Caleta, donde trabajaban realizando labores de mantenimiento. El enfrentamiento, que terminó con ambos gravemente heridos, obligó a su traslado al hospital Mateu Orfila, donde fueron intervenidos quirúrgicamente.
Tras recibir el alta médica, ambos fueron detenidos, pero se negaron a declarar ante la policía. Este silencio ha reforzado la hipótesis de que podría existir un pacto de silencio, lo que complica aún más el esclarecimiento de los hechos. Los investigadores consideran que la pelea y el atropello mortal podrían formar parte de un mismo conflicto interno, posiblemente relacionado con disputas personales o ajustes de cuentas dentro de un mismo entorno. Para los agentes, la sucesión de episodios violentos en un corto espacio de tiempo no es casual.
Con la muerte de la víctima, el caso pasó a investigarse como un posible homicidio o asesinato, una calificación que se mantiene a la espera de los resultados definitivos de las pruebas forenses. Mientras tanto, la conmoción persiste en Ciutadella, una localidad poco acostumbrada a episodios de violencia de esta magnitud.
La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones en los próximos días, especialmente si se logra localizar al principal sospechoso fugado. El esclarecimiento total del caso dependerá, en gran medida, de las pruebas pendientes y de la capacidad de los investigadores para romper el muro de silencio que rodea a los implicados.