EL CUADERNO DE PEDRO PAN

Pollença reivindica con razón su hegemonía balear en los festivales de música

La 65 edición del Festival Internacional de Música Clásica de Pollença ha presentado un programa espectacular ajustado a la tradición del certamen

festival pollença
El quinteto de viento-metal Kambrass, en la presentación del 65 Festival Internacional de Pollença.

El 1 de mayo, en el Pati de l’Ajuntament –anexo a la Iglesia de Montesión-, tuvo lugar la presentación de la 65 edición del Festival Internacional de Música Clásica de Pollença. Una antigua escuela reformada y que en los años de Joan Valent, como director artístico del Festival, se vino a utilizar por primera vez como espacio para actividades paralelas, muy en especial mesas redondas sobre cine y literatura. En esta ocasión, lo cierto es que se empleó como escenario de conciertos y no será la última vez. 

Se preguntarán cuál es la trascendencia de esta presentación. Lo primero de todo, elegir a los vecinos de Pollença como receptores, conectando así con los mismos orígenes del Festival, allá por 1961. Viene siendo lo habitual en esta legislatura, los primeros tres años con Martí March de alcalde. Fuimos los medios convocados a rueda informativa el 2024; mientras, por la noche, se convocaba a los vecinos a un refrigerio para darles a conocer contenidos y cerrando el acto con un breve recital. Desde el 2025 se eliminó informar a los medios, de primera mano, centrándose en los vecinos, y se ha vuelto a repetir este año con la particularidad, además, de considerar la intervención de Kambrass como el primer concierto off off (esto lo digo yo) del Festival.

Hay más. Este año, el concierto solidario que solía celebrarse en el claustro de Sant Domingo tendrá lugar el 17 de mayo y precisamente en este patio. Se anuncia entonces el recital de la soprano portuguesa Raquel Camarinha, acompañada al piano por el francés Yoan Héreau, dedicando el programa a Manuel de Falla, entre otros, incluido Chopin. Parece ser que a partir de ya el Pati de l’Ajuntament pasará a ser un escenario recurrente del Festival, si bien reservadas las grandes fechas para el claustro de Sant Domingo.

Importante subrayar que en la presentación estaban los directores generales de Cultura del Govern y del Consell de Mallorca, además de los tres últimos alcaldes de Pollença. Por orden de antigüedad eran Bartomeu Cifre, Miquel Àngel March y Martí March. El acto de presentación tenía, además, una importante carga emotiva al estrenarse Fanfare i romanç, compuesta por Antoni Parera Fons, quien allí estaba, llegado directamente de Suiza.

Los parlamentos más relevantes fueron los pronunciados por el director del Festival, Pere Bonet, y por el alcalde Martí March. Ambos se centraron en la celebración del 65 aniversario, lo que convierte al Festival de Pollença en el más longevo de las Baleares y de gran relevancia a nivel nacional. El primero en hablar fue Pere Bonet, quien destacó que los contenidos venían a ajustarse milimétricamente a los usos y costumbres durante más de seis décadas, lo que efectivamente era rigurosamente cierto. Antes de cerrar el acto el alcalde, se procedió al estreno de Fanfare i romanç de Parera Fons. 

¿Qué es una fanfarria? Pues una pieza enérgica y brillante, interpretada por instrumentos de viento-metal, para anunciar un momento importante. Esta fanfarria está integrada por tres movimientos. Magnífica la interpretación a cuenta del quinteto de viento-metal Kambrass, que precisamente iniciaba en Pollença su gira española. Lo escuchado en el Pati de l’Ajuntament es todo el repertorio de la gira, excepto Fanfare i romanç por razones obvias.    

Vayamos con el programa del 65 Festival de Pollença y que es, en efecto, espectacular. El 5 de agosto, Mahler Chamber Orchestra y al piano, como solista invitado, Daniil Trifonov. El 8 de agosto, nuestra Sinfónica, con dos invitados de postín: el cellista Alban Gerghardt y el director Patrick Hahn. El 13 de agosto, Quarttet Ébéne. El 15, Freiburger Barockorchester, en el violín y dirección Éva Borhi y la soprano de Trinidad Jeanine De Bique. El 19, recital del pianista surcoreano Seong-Jin Cho, ganador en el año 2015 del prestigioso Concurso Internacional Chopin de Varsovia. El 22 de agosto la orquesta barroca de Bruselas, Les Muffatti, y para la clausura el día 30 de agosto la Orquesta titular del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, con su director titular Sir Mark Elder.

En efecto, un programa ajustado a la tradición y recorrido del Festival de Pollença, con especial énfasis en los años dorados a finales de la década de los años 80 del siglo pasado.

Este detalle es sobresaliente desde el momento en que el alcalde March es hijo de un alcalde providencial –Martí March Sr-, artífice de un despegue espectacular, además uno de los cuatro alcaldes que renovaron las fachadas  interiores del claustro de Sant Domingo. En su parlamento de cierre, Martí March tuvo el bienaventurado acierto de referirse a Tomeu Siquier y Philip Newman como los providenciales iniciadores de esta aventura, apelando a la lealtad institucional para que el Festival de Pollença siga creciendo más y más. Algo por completo imprescindible para que Pollença siga creciendo pese a estar hablando de un municipio de la Part Forana, si bien en las últimas décadas ha sido capaz de dotar a las Baleares de un festival con prestigio internacional.

No es casual, en este sentido, que Pere Bonet sea hoy en día el director de la Federación Española de Festivales de Música Clásica, que reúne entre otros al Festival de Santander, la Quincena de San Sebastián, el Festival de Granada o el Festival del Castillo de Perelada. Les recomiendo que visiten sus programaciones y verán la grandeza de representarlos, todo gracias a estar al frente del Festival Internacional de Pollença.

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