OkBaleares
BALEARES

Pacientes rebeldes en el hospital de Son Espases: traen su propia televisión para no pagar 8,50 euros diarios

"Mi madre lleva ingresada más de una semana y no pienso gastar 100 euros solo en la televisión"

Lo que parecía una situación increíble se ha vuelto realidad en el Hospital Universitario de Son Espases: decenas de pacientes y familiares han optado por traer televisores propios de casa y conectarlos a la antena de la habitación para no pagar los 8,50 euros diarios que cuesta el servicio oficial de televisión hospitalaria.

Según han podido comprobar los fotógrafos de OKBALEARES, hay imágenes que muestran habitaciones del hospital con televisores de distintos tamaños y modelos, enchufados a la corriente del hospital y a la antena de la pared, en un auténtico ejército de pantallas improvisadas. Muchos pacientes han decidido llevar a cabo esta medida por pura necesidad: estar postrado en la cama durante días sin poder ver sus programas favoritos, y además pagando un precio considerado abusivo, ha generado indignación y creatividad a partes iguales.

«Mi madre lleva ingresada más de una semana y no pienso gastar 100 euros solo en la televisión. Así que traje nuestro televisor de casa», comenta un familiar. «Es increíble que tengamos que hacer esto para poder ver algo decente. Es un atraco y encima no hay nadie que lo solucione», añade otro paciente.

El fenómeno no es aislado: decenas de habitaciones del hospital muestran televisores personales, algunos incluso con antenas portátiles o extensiones, conectados de manera improvisada para poder disfrutar de los contenidos sin recurrir a la concesionaria del hospital. Los pacientes también aseguran que algunos familiares se han traído Netflix o servicios de streaming a través de consolas y dispositivos compactos, todo con tal de no pagar la tarifa premium de 11,80 euros diarios.

Desde la dirección de Son Espases, de momento, no han hecho comentarios sobre esta práctica, aunque fuentes internas señalan que no pueden intervenir directamente debido a que el servicio de televisión sigue estando gestionado por la empresa concesionaria. Esto deja a los pacientes y familiares en un terreno «entre la creatividad y la ilegalidad», según algunos expertos, aunque nadie ha denunciado a los usuarios por llevar su propio equipo.

La polémica no solo pone de relieve el elevado precio de la televisión en el hospital, sino también la creatividad de los pacientes para sobrevivir a un sistema que muchos consideran injusto. La situación ha generado debate entre ciudadanos, quienes se preguntan cómo es posible que en un hospital público se cobre por algo que muchos consideran básico y necesario para el bienestar de los pacientes.

“Traer tu propia televisión debería ser innecesario. «Ya es bastante duro estar ingresado como para que encima tengas que ingeniártelas para ver la tele sin pagar un pastizal», lamenta una acompañante. Mientras tanto, OKBALEARES ha documentado con fotografías cómo la protesta silenciosa de los pacientes se transforma en un ejército de pantallas improvisadas, un reflejo de la indignación y del ingenio frente a lo que muchos llaman un auténtico atraco hospitalario.