Marta Barrio: «La colaboración de RIU con Sonrisa Médica es una alianza estable y comprometida»
"El apoyo de RIU contribuye directamente a dar continuidad y sostenibilidad al trabajo de los payasos de hospital"
"Utilizamos el lenguaje del clown para transformar la manera en que se vive una experiencia sanitaria difícil"
Sonrisa Médica atendió a más de 10.200 pacientes y familiares en Mallorca durante 2025
Marta Barrio es la gerente de Sonrisa Médica, ONG con la que colabora RIU Hotels & Resorts, que busca mejorar la calidad de vida de niñas y niños hospitalizados con los llamados payasos de hospital a través de las artes escénicas y el humor terapéutico.
PREGUNTA.- ¿Cómo se consolida la colaboración de RIU Hotels con Sonrisa Médica y qué impacto tiene esta alianza para hacer posible el servicio en Mallorca y Formentera?
RESPUESTA.- La colaboración de RIU Hotels & Resorts con Sonrisa Médica es una alianza estable y comprometida con la humanización de la atención sanitaria. Destaco especialmente esa estabilidad porque es la primera carencia que una ONG como la nuestra sufre debido a la variabilidad en las fuentes de financiación. La precariedad que provocan las fluctuaciones de las ayudas hace que mantener la regularidad sea extremadamente difícil. Por ello, la estabilidad y recurrencia en los fondos es un bálsamo porque no hay nada que nos aterre más que tener que cerrar programas. Para nosotros, pocas cosas son más preocupantes que tener que reducir o cerrar un programa que ya está integrado en un hospital y que pacientes y profesionales consideran parte de su día a día.
El apoyo de RIU Hotels como partner contribuye directamente a dar continuidad y sostenibilidad al trabajo de los payasos de hospital y es especialmente relevante a la hora de mantener y reforzar el servicio de Sonrisa Médica en Mallorca y abrir el de Formentera, permitiendo sostener una presencia regular de los equipos artísticos en estos centros sanitarios. Más allá de una colaboración económica, supone compartir un compromiso común: mejorar el bienestar emocional de las personas y contribuir a que los hospitales sean espacios más humanos, cercanos y amables.
P.- Centrándonos en Mallorca, mantienen una presencia en el Hospital Universitario Son Llàtzer los lunes y miércoles. ¿En qué consiste exactamente la intervención de los payasos de hospital y cómo logran transformar un entorno que a menudo resulta complejo o difícil?
R.- En este momento, intervenimos dos días por semana en este hospital y fue RIU Hotels & Resorts quien hizo posible la inauguración del servicio en este centro, financiando el programa del miércoles, el primero en ponerse en marcha. Tras todos estos años de colaboración, la presencia del payaso profesional está totalmente integrada y es ejemplar. Son Llatzer, no sólo cuenta con nosotros los lunes y miércoles, sino que también nos invita a participar en otras muchas acciones que llevan a cabo, como jornadas nacionales de humanización, escucha de la voz del paciente y la posibilidad de iniciar actividad nueva en otros proyectos como el de salud mental.
En cada jornada, los payasos realizan un recorrido por diferentes unidades (extracciones, planta de hospitalización, consultas externas, urgencias) y también llevan un dispositivo de aviso -un busca- en el que el personal les puede contactar para acudir a colaborar con ellos cuando se les requiera. Es especialmente emocionante verles colaborar conjuntamente en el Hospital de Día Pediátrico, una unidad en la que se llevan a cabo tratamientos, pruebas y procedimientos que pueden ser repetitivos, prolongados y, en su mayor parte, invasivos y que, por ello, generan mucha ansiedad. A través del juego, el humor y la improvisación, los payasos ayudan a desviar el foco de atención, reducir la tensión y acompañar emocionalmente al niño y a su familia. Ahí es donde se entiende realmente nuestro trabajo: no se trata de llevar el espectáculo al hospital, sino de utilizar el lenguaje del clown para transformar la manera en que se vive una experiencia sanitaria difícil.
P.- Con el apoyo de aliados como RIU, los resultados de 2025 en Mallorca han sido impactantes: han atendido a más de 10.200 pacientes y familiares. ¿Qué reflejan los datos en cuanto a la mejora de la ansiedad y el estado de ánimo de los niños?
R.- Los resultados son muy positivos y, además, cada vez tenemos más herramientas para poder medirlos. Durante muchos años, el impacto del payaso de hospital se percibía fundamentalmente a través de la observación directa y el feedback de pacientes, familias y profesionales sanitarios. Hoy queremos ir más allá y acompañar esa percepción con datos que nos permitan evaluar de forma sistemática qué cambios produce nuestra intervención. Las encuestas de satisfacción y evaluación muestran precisamente esa capacidad del clown para favorecer una disminución de la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y generar una vivencia más positiva del entorno hospitalario, tanto en los niños y niñas como en sus acompañantes.
En este ámbito, la colaboración con RIU Hotels & Resorts también nos ha aportado mucho valor. A través de su apoyo hemos podido contar con un equipo de consultores de ESCP Business School que nos ha ayudado a estructurar un sistema más sólido de objetivos, indicadores, instrumentos de evaluación y análisis de resultados. Para nosotros es fundamental poder demostrar no solo cuántas personas atendemos, sino, sobre todo, qué cambia en esas personas después de nuestra intervención. Ese es el verdadero impacto que queremos medir.
P.- La colaboración con RIU Hotels también abarca la isla de Formentera, donde Sonrisa Médica inició el servicio en marzo de 2025 con una visita semanal. ¿Cómo ha sido la acogida en el Hospital de Formentera?
R.- Llegar a Formentera ha sido uno de los grandes hitos recientes de Sonrisa Médica y, a nivel personal, uno de los proyectos que más ilusión me ha hecho ver convertirse en realidad. La realidad insular de Formentera condiciona también el acceso a determinadas iniciativas sociales y de humanización que en territorios más grandes como Mallorca, tienen una presencia mucho más habitual. Por eso, la llegada de un programa estable de payasos de hospital tenía para nosotros un significado especial: suponía avanzar en nuestro compromiso de que la humanización de la atención sanitaria llegue también a los centros más pequeños y alejados.
La acogida por parte del Hospital de Formentera ha sido extraordinaria. Desde el primer momento hemos encontrado un equipo receptivo y una dirección muy abierta a incorporar al payaso como una figura más dentro de la dinámica del centro. Y esa complicidad es fundamental, porque nuestro trabajo alcanza su máximo potencial cuando existe una verdadera coordinación con los profesionales sanitarios. Formentera demuestra, además, algo que para nosotros es esencial: el tamaño o la ubicación de un hospital no deberían determinar las oportunidades de sus pacientes para recibir una atención sanitaria más humana porque la enfermedad no entiende de geolocalizaciones.
P.- En Formentera ya han atendido a más de 2.500 personas y realizado cerca de 50 intervenciones en procedimientos invasivos.
R.- Los procedimientos invasivos son precisamente uno de los momentos en los que la intervención del payaso de hospital puede adquirir mayor sentido. Un niño no procesa lo que ocurre de la misma manera que un adulto. Ante algo desconocido que anticipa como doloroso o amenazante, su reacción natural puede ser observarlo con enorme atención, intentar evitarlo, llorar, resistirse o experimentar una ansiedad intensa. Ahí entra en juego el clown. La presencia de una pareja de payasos, capaz de crear una situación inesperada, jugar, improvisar e incluso interactuar con el propio personal sanitario, permite desplazar el foco de atención del procedimiento y ofrecer al niño otros estímulos sobre los que pueda dirigir su mirada y sus emociones.
Además, cuando el niño observa que el equipo médico, equipo de enfermería y payasos interactúan con naturalidad, percibe que todos forman parte de un mismo entorno seguro y alineado con ellos. El espacio sanitario deja momentáneamente de estar dominado por la hostilidad, el miedo o la incertidumbre y aparecen elementos que pertenecen mucho más a su universo: el juego, la curiosidad, la imaginación y la posibilidad de reír.
No pretendemos negar lo que está sucediendo, ni decirle al niño que algo no va a doler si puede hacerlo. Lo que hacemos es acompañarlo para que pueda vivir ese momento de otra manera.
P.- Desde la entidad siempre destacan que los payasos de hospital no son una simple distracción, sino una herramienta terapéutica que trabaja codo a codo con médicos y enfermeros. ¿Cómo es esa colaboración diaria?
R.- Efectivamente, el payaso de hospital no es un animador que llega al centro para entretener. Es un profesional formado específicamente para intervenir en un entorno sanitario, que conoce sus límites, los protocolos y la necesidad de adaptar permanentemente su actuación al estado físico y emocional de cada paciente. Por eso, antes de intervenir, se lleva a cabo una transmisión de información con los profesionales del centro que permite al equipo artístico conocer las circunstancias relevantes y adecuar su actuación. Y durante la jornada, esa colaboración continúa de manera permanente.
El propio personal sanitario recurre a los payasos en momentos en los que sabe que su presencia puede facilitar la atención: una extracción de sangre, una vacunación, una retirada de escayola, la administración de una medicación, la espera antes de una punción lumbar, el acompañamiento a quirófano o, simplemente, una exploración y toma de constantes en un niño que está especialmente asustado. En estas situaciones, el clown puede actuar como un auténtico catalizador emocional: ayuda a reducir la tensión, facilita la conexión con el niño y permite al profesional sanitario desarrollar su trabajo en un contexto emocional más favorable.
Pero nuestra función no termina en el procedimiento médico. Durante una hospitalización, especialmente cuando es prolongada o existe una enfermedad crónica, el niño puede ir perdiendo espacios de autonomía, juego y normalidad. El payaso le devuelve durante unos minutos la posibilidad de decidir, imaginar, jugar, equivocarse, reírse e incluso decirnos que nos vayamos. Y eso también es importante. Por eso hablamos de humanización: no intervenimos únicamente sobre lo que le ocurre al paciente, sino sobre cómo se siente la persona que está viviendo esa situación.
P.- Para terminar, ¿cuáles son los retos de futuro para Sonrisa Médica y qué mensaje les gustaría enviar a empresas como RIU Hotels & Resorts que apuestan por la responsabilidad social corporativa en las Islas Baleares?
R.- Uno de nuestros principales retos de futuro es avanzar hacia un modelo que garantice la estabilidad y continuidad de los programas de payasos de hospital dentro del sistema sanitario público de Baleares. A colación de esta cuestión, en noviembre de 2023, el Parlament aprobó una Proposición No de Ley que instaba al Govern a estudiar fórmulas para avanzar en la integración y financiación estable de estos programas. Para Sonrisa Médica, conseguir desarrollar una salida efectiva a ese mandato constituye ahora uno de los grandes objetivos.
Después de casi 32 años de trayectoria y de una presencia plenamente integrada en los hospitales públicos de las Islas, creemos que ha llegado el momento de encontrar una fórmula estable de colaboración con la Administración que permita consolidar el servicio y reducir su dependencia de convocatorias y fuentes de financiación sujetas a una elevada variabilidad. No hablamos únicamente de financiación: hablamos de reconocer e integrar la humanización como una dimensión más de la atención sanitaria y de garantizar su continuidad. Y precisamente mientras avanzamos hacia ese modelo, el compromiso de empresas como RIU Hotels & Resorts resulta fundamental. La responsabilidad social corporativa adquiere todo su sentido cuando deja de ser una acción puntual y se convierte en una alianza sostenida, capaz de generar impacto real en el territorio.
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