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A juicio por patronear una patera desde Argelia a Cabrera con 30 personas a bordo, diez de ellos menores

La Fiscalía pide seis años de prisión para el acusado, de 21 años, por delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros

La Guardia Civil rescata a 37 personas en dos pateras en el mar al sur de Cabrera

Los inmigrantes argelinos pagan entre 700 y 2.500 euros a las mafias para llegar en patera a Baleares

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Baleares juzga este lunes, a las 10.00 horas, a un hombre acusado de patronear una patera de Argelia a Cabrera con 30 personas a bordo, diez de ellas menores.

La Fiscalía pide seis años de prisión para el acusado, de 21 años de edad, de un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. Según el escrito del Ministerio Fiscal, la patera fue localizada el 3 de agosto por la mañana en las proximidades de Cabrera. Según la Fiscalía, la travesía se inició la mañana del día 2 desde Cap Djinet, en Argelia.

La Fiscalía sitúa al procesado a los mandos de la patera, que disponía de dos motores y no llevaba ningún tipo de matrícula. Asegura que el acusado «dirigió en todo momento» la embarcación durante unas 15 horas, hasta que se quedaron sin combustible y a la deriva durante toda una noche, recoge Europa Press.

Los migrantes trataron de llamar a emergencias utilizando sus teléfonos móviles, pero no consiguieron establecer comunicación hasta las 7.00 horas del 3 de agosto. Inmediatamente una patrulla marítima de la Guardia Civil acudió a la zona y logró localizar la embarcación y rescatar a sus ocupantes.

La Fiscalía resalta en su escrito el peligro que supuso la travesía para los migrantes, dado que la patera «no cumplía con ningún estándar de seguridad marítima internacional» y «sobrepasaba con mucho su límite de capacidad de pasaje». Además, no disponían de chalecos salvavidas para todos los pasajeros, en especial los niños, ni radar, GPS o radio.

De hecho, la acusación pública señala también que en el momento del rescate se habían acabado las reservas de agua para los pasajeros. La Fiscalía resalta el hecho de que se quedaron toda la noche a la deriva, «a expensas de cualquier eventualidad que pudiese acaecerles en alta mar», como ahogamientos, hipotermias severas «y otras funestas consecuencias», y «sin posibilidad de comunicar con tierra».

El Ministerio Público sostiene que el acusado había sido designado como conductor de la embarcación por parte de una mafia asentada en Argelia dedicada de forma profesionalizada a este tipo de viajes. Según la Fiscalía, cobraban a cada adulto unos 1.600 euros en dinares argelinos.