La víctima del ataque de los okupas de la cárcel vieja de Palma: «Soy un currante y me han destrozado el coche»
Ionut, un joven rumano que reside en la isla desde hace más de 11 años, todavía se muestra molesto
"Me han ocasionado más de 3.000 euros en daños en el vehículo y ahora no puedo utilizarlo"
Okupas de la antigua cárcel de Palma agreden a un vecino con una llave inglesa tras desvalijar un coche
Ionut, un joven rumano que reside en Mallorca desde hace más de 11 años, todavía se muestra visiblemente molesto tras convertirse en víctima de un robo que ha dejado su vehículo completamente inutilizable. «Soy un currante y me han ocasionado más de 3.000 euros en daños en el vehículo y ahora no puedo utilizarlo», declara con enfado, denunciando tanto el daño económico como la sensación de inseguridad que persiste en su barrio.
El incidente tuvo lugar durante la madrugada del pasado sábado en el parking público situado frente al centro comercial Ocimax. Dos okupas que habitan de manera ilegal en la antigua y abandonada cárcel de Palma aprovecharon las primeras horas del día para sustraer las cuatro ruedas del coche de Ionut. Sin embargo, su actuación no pasó desapercibida: un vecino los sorprendió in fraganti y les recriminó su comportamiento.
Lejos de cesar en su acción delictiva, los individuos reaccionaron con violencia extrema. Según fuentes cercanas a la investigación, agredieron al vecino utilizando una llave inglesa, propinándole varios golpes en la cabeza que lo dejaron con heridas visibles y ensangrentado. El suceso, más allá de los daños materiales, ha generado alarma entre los residentes de la zona, que temen la repetición de este tipo de actos vandálicos.
Ionut relata con frustración que lleva más de una década trabajando sin descanso en la isla y que ver su esfuerzo diario afectado de esta manera es un golpe difícil de digerir. «Lo que no puede ser es que esta gente se dedique a reventar coches, entrar en locales y tienen al barrio atemorizado», afirma, reflejando la preocupación de muchos vecinos ante la sensación de impunidad de los okupas y la falta de seguridad en la zona.
El joven también subraya la dificultad de enfrentarse a los daños ocasionados por el robo. Además del coste económico, Ionut deberá lidiar con la imposibilidad de usar su coche, una herramienta fundamental para su trabajo y su vida cotidiana. Para él, este episodio no solo representa un robo, sino un recordatorio de los riesgos que enfrentan los residentes en barrios donde la presencia de okupas ilegales es frecuente.
Las autoridades locales continúan investigando el suceso, mientras los vecinos del barrio siguen expresando su preocupación ante la escalada de actos delictivos. Ionut, por su parte, espera que su denuncia sirva para que se tomen medidas y se proteja tanto a los ciudadanos como a sus propiedades. «No es sólo un coche; es mi trabajo, mi esfuerzo y mi tranquilidad lo que me han arrebatado», concluye con un evidente sentimiento de indignación.
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