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Independentistas publican en redes fotos del policía que estuvo dos años infiltrado en grupos golpistas

Se hacía llamar Marc Hernàndez Pon y era un fijo en toda manifestación antisistema y en favor del independentismo. Pocos sabían que su nombre era falso y que en realidad era un funcionario del Cuerpo de la Policía Nacional, nacido en Menorca, de 29 años, y que llevaba dos años infiltrado en plataformas secesionistas como el Sindicato d’Estudiants dels Països Catalans, Resistim al Gòtic o en el Casal Popular Lina de Òdena. El pasado martes, el semanario independentista La Directa desveló la existencia del agente infiltrado. Desde ese mismo día, el policía es el enemigo público número uno del independentismo catalán.

El agente del Cuerpo Nacional de Policía entró en la Policía en 2019 y ese mismo año se le encargó la misión de infiltrarse como activista en el secesionismo catalán. Con el falso nombre de Marc Hernàndez Pon se hizo pasar por un mallorquín que trabajaba en un chiringuito de playa. En 2020 el agente  empezó a participar como infiltrado en actividades  independentistas y en junio de este mismo año se le pudo ver, según La Directa, tanto en manifestaciones como en acciones contra un desalojo en el  Barri Gòtic de Barcelona.

El pasado 23 de mayo, el agente comunicó a sus compañeros activistas que debía volver a Mallorca donde permanecería una larga temporada. En estos momentos ya existían sospechas sobre la posible existencia de un topo en las organizaciones independentistas y pronto las miradas se centraron en el agente menorquín. La fecha no era casual ya que coincide con la presencia de ERC y Bildu en la comisión del Secretos Oficiales y el CNI. A partir de ahí, ‘Marc’ se esfumó y nunca más se supo de él.

El semanario La Directa dio la noticia y enseguida se inició el linchamiento. Según ha podido saber OKDIARIO, el agente se encuentra totalmente abandonado por parte del Cuerpo Nacional de Policía y del Ministerio de Interior. Sufre acoso en las redes sociales y en toda la prensa independentista, incluida la televisión autonómica de Cataluña TV3.

El diario El Nacional.cat ha ejercido la miserable tarea de delator dando múltiples detalles sobre la identidad del agente y de su vida. Ha ofrecido incluso los datos de la vivienda del agente para facilitar el trabajo a los acosadores. Entre otras cosas, El Nacional ha publicado que el agente se ha comprado un piso en Mahón (Menorca).

Con estas informaciones se inició el linchamiento en las redes sociales al agente de la Policía Nacional infiltrado y pronto la emisora autonómica de Cataluña TV3 informó ampliamente de la noticia. Al mismo tiempo, las redes sociales se han llenado de datos del agente infiltrado. Sus fotografías han corrido por todas partes así como sus datos personales. El caso ha llegado al extremo de que el agente ya tiene una entrada en la Wikipedia con su nombre real.

Abandonado a su suerte

Los más sorprendente es que el Ministerio de Interior no ha hecho nada para dar amparo al agente, ni siquiera se ha cuidado de proteger los datos personales del mismo. El propio agente se ha encargado de eliminar sus perfiles, tanto reales como falsos, en las redes sociales.

La realidad es que desde el momento en que se le encargó la misión de investigar los pasos que daba el movimiento independentista, el agente se ha encontrado totalmente abandonado por Interior. El primer fallo fue hacerle pasar por mallorquín, cuando su habla es claramente menorquina.  Además, se trata de una persona que se caracteriza por ser anticatalanista y, por supuesto, nada independentista.

Esta circunstancia, según ha publicado El Nacional, levantó las sospechas de una persona que le reconoció en un acto independentista. Cuando esto sucedió, el agente negó su identidad real, primero asegurando que se llamaba Marc y después utilizando el nombre de su hermano gemelo.

Pronto se supo que el agente ni era de Palma, ni su nombre es Marc, ni trabaja de camarero en un chiringuito de playa. La Directa publicó que era agente de la Policía Nacional y dio su nombre real. A partir de aquí se inició el infierno que está viviendo el topo sin que el ministerio de Grande-Marlaska haya movido un dedo para defenderle y ampararle.