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CAOS MIGRATORIO

Inmigrantes ilegales llegados en patera duermen y tienden su ropa en las butacas de la Estación Marítima de Palma

El diputado de Vox Jorge Campos lamenta la falta de control sobre las carpas de acogida instaladas por el Gobierno

Denuncia que los inmigrantes pagan con billetes de 100 euros en la cafetería de la estación

Un inmigrante marroquí ilegal agrede sexualmente a una mujer horas después de llegar en patera a Palma

El diputado de Vox en el Congreso Jorge Campos ha denunciado a través de sus redes sociales la situación que se vive en la Estación Marítima número 3 del puerto de Palma. Según afirma el parlamentario, inmigrantes ilegales llegados en patera a Baleares ocupan las instalaciones, durmiendo y tendiendo su ropa en las butacas, mesas y paneles informativos, ante la mirada atónita de pasajeros residentes y visitantes.

Campos ha criticado la inversión de 7 millones de euros por parte del Gobierno de Pedro Sánchez en las carpas del puerto destinadas a la acogida de inmigrantes irregulares, afirmando que actualmente se encuentran sobrepasadas y «sin control». Asimismo, ha recordado incidentes graves en la zona, mencionando agresiones sexuales como la ocurrida recientemente y publicada por este periódico el pasado lunes.

Y es que agentes de la Policía Local de Palma y de la Policía Nacional procedieron a la detención de un joven marroquí, llegado a Mallorca a bordo de una patera pocas horas antes, como autor de una agresión sexual cometida contra una comerciante del Paseo Marítimo de la capital balear.

Según consta en la denuncia interpuesta por la víctima, cuatro jóvenes de origen marroquí que acababan de arribar a las costas baleares entraron en el establecimiento comercial. Una vez en el interior de la tienda, los cuatro chicos la rodearon y le impedían que pudiera pedir ayuda.

Acto seguido, uno de los integrantes del grupo abordó de forma sorpresiva a la mujer, realizándole tocamientos de índole libidinosa en sus partes íntimas y besándola contra su voluntad. La mujer quedó en estado de shock. Los otros tres, una vez que su compañero la tenía controlada, ellos se pusieron en la puerta para vigilar.