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Ibiza: desmantelan una red de narcotráfico con toneladas de cocaína, hachís y más de 26 detenidos

La isla balear se había convertido en el gran centro logístico del narcotráfico en el Mediterráneo occidental

Más de 26 detenidos, doce fugitivos en busca y captura, 1.558 kilos de cocaína y casi once toneladas de hachís intervenidas. Las cifras marean y dibujan la magnitud de una organización criminal que había convertido Ibiza en el gran centro logístico del narcotráfico en el Mediterráneo occidental.

Durante más de dos años, la isla conocida por sus playas paradisíacas y su vida nocturna fue también el silencioso cuartel general de una estructura delictiva perfectamente organizada que operaba como una auténtica multinacional de la droga. La macrooperación conjunta de Guardia Civil, Vigilancia Aduanera y Policía Nacional, desarrollada en el marco de las operaciones Cavalieri, Norte y Coktel, ha desmantelado una red que introducía grandes cantidades de cocaína, hachís y marihuana a través de complejas rutas marítimas que conectaban Sudamérica, la península y las Pitiusas.

La investigación se inició en octubre de 2023 tras un hallazgo que encendió todas las alarmas: 8,3 toneladas de hachís escondidas en tres furgonetas localizadas en una playa del norte de Ibiza. Aquella intervención, que parecía un golpe aislado, destapó en realidad la existencia de una organización mucho más amplia. El análisis de las pruebas condujo a un trastero en la isla donde los agentes encontraron 686.000 euros en efectivo, presuntamente procedentes del tráfico de drogas. Era solo el principio.

A lo largo de 2025, los investigadores fueron reconstruyendo el engranaje de una red jerarquizada y compartimentada que funcionaba con disciplina empresarial. La organización utilizaba múltiples vías de entrada para la droga: camiones que viajaban en ferry desde Valencia y Denia, vehículos con dobles fondos diseñados para el transporte encubierto, contenedores marítimos que ocultaban cocaína en el puerto de Valencia y embarcaciones rápidas que desembarcaban alijos en puntos estratégicos de la costa ibicenca, como Ses Salines.

El nivel de especialización era tal que cada miembro tenía funciones muy definidas. Desde transportistas y encargados de logística hasta enlaces internacionales y responsables tecnológicos. Uno de los detenidos se ocupaba exclusivamente de distribuir y gestionar sistemas de mensajería encriptada que permitían a la organización comunicarse sin ser detectada, blindando sus movimientos frente a posibles intervenciones policiales.

Las cifras de droga intervenida reflejan la intensidad del operativo. En mayo de 2025 fue detenido en el polígono de Montecristo un individuo con un kilo de cocaína transportado en camión desde Valencia. En junio se interceptaron otros diez kilos en el puerto de Ibiza. Poco después, se incautaron ocho kilos de cocaína y cuatro de marihuana en nuevas actuaciones.

Pero julio marcó un punto de inflexión. El día 17, los agentes interceptaron 2.400 kilos de hachís ocultos en un camión cuando la organización intentaba embarcarlos en un ferry con destino a Valencia. Días después, en el puerto valenciano, se localizaron 1.008 kilos de cocaína en un contenedor, uno de los mayores alijos intervenidos en la operación. Cada golpe debilitaba la estructura, pero también confirmaba su enorme capacidad logística.

En los meses posteriores, las incautaciones continuaron: cuatro kilos de cocaína interceptados en el puerto de Ibiza y 525 kilos más hallados a bordo de una embarcación en la playa de Ses Salines, con varias detenciones adicionales. El cerco se estrechaba.

La fase final llegó el 16 de diciembre de 2025, con nueve registros simultáneos en distintos puntos de Ibiza y once detenciones. En los días siguientes se practicaron más arrestos hasta alcanzar los 26 detenidos actuales. Sin embargo, la operación sigue abierta y doce personas permanecen en búsqueda y captura, por lo que no se descartan nuevas actuaciones en las próximas semanas.

Según fuentes de la investigación, la organización no solo introducía droga en Baleares, sino que ofrecía servicios logísticos a otras redes nacionales e internacionales, facilitando contactos, almacenamiento y transporte rápido de grandes alijos. Ibiza se había convertido así en un enclave estratégico para redistribuir estupefacientes hacia otros puntos del territorio.

El despliegue policial ha sido masivo. Han participado la Unidad Combinada de Vigilancia Aduanera de Ibiza, la UDYCO de la Policía Nacional, el EDOA de la Guardia Civil en Baleares y el Equipo de Policía Judicial de Ibiza, con apoyo de unidades especializadas en intervenciones y seguridad. Las actuaciones están dirigidas por el Juzgado de Instrucción número 3 de Ibiza y la Fiscalía Antidroga delegada.

El golpe asestado supone uno de los mayores éxitos contra el narcotráfico en Baleares en los últimos años. Tras meses de vigilancia, seguimientos y análisis de comunicaciones, el imperio blanco que operaba desde Ibiza ha sido desmantelado. La isla vuelve a ocupar titulares, esta vez no por la música ni el turismo de lujo, sino por la caída de una red que movía toneladas de droga bajo la apariencia de normalidad. Y la investigación, lejos de cerrarse, aún puede deparar nuevos capítulos.