Un hombre fuera de sí entra descalzo y sin camiseta a un gimnasio de Palma y se pone a hacer poses al grito de «¡Soy Dios, miradme!»
Protagonizó un altercado en el gimnasio Vitalfit, donde increpó a clientes, especialmente a mujeres
En plena vía pública, también llegó a detener a conductores que circulaban por la calle
Un individuo protagonizó un altercado en el gimnasio Vitalfit de Palma, donde increpó a clientes, especialmente a mujeres, y llegó a parar coches para exhibir su cuerpo, cuya musculatura distaba de ser la de un culturista y presentaba incluso algunos michelines. La Policía Local de Palma y los servicios sanitarios del SAMU tuvieron que intervenir tras ser requeridos por el personal del establecimiento.
El hombre protagonizó una escena tan desconcertante como incómoda al presentarse en el establecimiento descalzo y sin camiseta y, aparentemente, fuera de sí. El individuo irrumpió en las instalaciones del gimnasio Vitalfit, situado en la calle Rafael Rodríguez Méndez, y terminó provocando la intervención de agentes del orden y de los servicios sanitarios.
Los hechos se produjeron después de que el hombre acudiera en varias ocasiones al centro deportivo. Según la información facilitada a este medio, el individuo presentaba un comportamiento muy alterado y aparentemente podía encontrarse bajo los efectos del alcohol o de algún tipo de sustancia, aunque este extremo no ha sido confirmado oficialmente.
La situación comenzó cuando los monitores del gimnasio le indicaron, de buenas maneras y sin recurrir en ningún momento a la fuerza, que debía abandonar las instalaciones, ya que no era socio del establecimiento y no podía permanecer en su interior.
Lejos de dar por concluido el incidente, el hombre salió a la calle, donde continuó protagonizando una escena que no pasó desapercibida para los clientes del gimnasio ni para los viandantes que se encontraban en las inmediaciones.
Una vez en el exterior, el individuo comenzó a llamar la atención desde las cristaleras del establecimiento. Se quitó la camiseta y empezó a realizar diferentes poses de musculación, exhibiendo los brazos y la espalda como si se encontrara participando en una competición de culturismo.
Mientras contraía los músculos y mostraba su físico ante quienes se encontraban dentro del gimnasio, el hombre gritaba reiteradamente: «¡Soy Dios, miradme!».
La escena generó desconcierto entre los presentes. El individuo insistía en llamar la atención, convencido aparentemente de que su exhibición física despertaría la admiración de quienes lo observaban.
Sin embargo, su comportamiento no se limitó a las poses frente a las cristaleras. Durante el altercado, también se dedicó a increpar a varios clientes del gimnasio, especialmente a mujeres, generando una situación cada vez más incómoda para quienes se encontraban en el establecimiento.
El episodio fue más allá de las instalaciones deportivas. En plena vía pública, el hombre también llegó a detener a conductores que circulaban por la calle Rafael Rodríguez Méndez para mostrarles lo que, a su juicio, era un cuerpo musculado y digno de admiración. Trataba de captar la atención de los automovilistas, exhibiendo sus poses de doble bíceps y espalda en una escena que sorprendió a quienes transitaban por la zona.
Su actitud contrastaba con el aspecto físico que pretendía ensalzar, ya que, según los testigos, tenía un físico «escuchimizado». Pese a ello, continuaba con su particular exhibición, convencido de que debía convertirse en el centro de todas las miradas.
Ante lo sucedido, el personal del gimnasio solicitó la presencia de la Policía Local de Palma y de los servicios sanitarios del SAMU, que se desplazaron hasta la calle Rafael Rodríguez Méndez. Una vez allí, los agentes tuvieron que intervenir ante el comportamiento del hombre, mientras que el personal sanitario fue requerido para prestarle asistencia, debido al estado de excitación en el que se encontraba.
Por el momento, no han trascendido detalles oficiales sobre el estado del individuo tras la intervención, ni sobre posibles medidas adoptadas en relación con lo ocurrido.
Lo que comenzó como una visita no autorizada a un gimnasio terminó convirtiéndose en un episodio de alteración del orden en Palma que dejó atónitos a clientes, trabajadores y conductores.
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