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El dramático testimonio de la pareja que frenó la agresión en Son Ferriol: «Pensábamos que nos iba a matar»

Samuel y Sandra, dos jóvenes vecinos de Palma, consiguieron arrebatarle el cuchillo a agresor

El estremecedor suceso ocurrido este sábado en Son Ferriol sigue dejando un reguero de conmoción. Ahora son las voces de quienes lo vivieron en primera persona las que reconstruyen el horror con una crudeza difícil de asimilar. Samuel y Sandra, los jóvenes vecinos que intervinieron para frenar la agresión, han relatado entre lágrimas y con visibles signos de ansiedad los minutos que marcarán sus vidas para siempre.

Sandra, aún temblorosa, describe cómo todo comenzó con gritos desgarradores que rompieron la calma del mediodía. «Escuchamos voces muy fuertes y nos acercamos sin imaginar lo que nos íbamos a encontrar. Cuando llegamos, el padre estaba forcejeando con el hijo y tenía la cabeza llena de sangre, llena de puñaladas», recuerda con la voz entrecortada.

A escasos metros, la escena era todavía más devastadora. «Había un señor mayor tirado en el suelo, no se movía. Tenía el ojo cerrado y se veía que lo tenía muy mal. Fue en ese momento cuando entendimos que aquello era real, que alguien había intentado matarlos», explica.

La joven asegura que el presunto agresor repetía frases incoherentes mientras luchaba con su padre. «Decía ‘han sido ellos, van a venir a por mí’ una y otra vez. Era como si no estuviera allí, como si estuviera viendo algo que los demás no veíamos», relata.

El momento más crítico llegó cuando Sandra percibió que el joven tenía el cuchillo a un metro de distancia. «Lo miraba de reojo, lo tenía a mano. Yo pensé que podía volver a atacar en cualquier momento», cuenta. Fue entonces cuando tomó una decisión impulsiva que, según reconoce, aún no sabe cómo se atrevió a tomar. «Le di los perros a mi pareja y me acerqué. Solo pensaba en reducirle y quitarle el cuchillo».

Tras lograr arrebatárselo, el agresor la miró fijamente. «Me dijo ‘lo siento mucho’. Fue una frase que me dejó helada, porque en el siguiente segundo se soltó del padre y vino hacia mí. Pensaba que nos iba a matar». Samuel, su pareja, confirma ese instante de pánico absoluto.

«Venía directo a por ella. No dudé, me metí en medio y empezamos a forcejear. Solo pensaba en protegerla y en que no cogiera otro cuchillo» explica. El joven reconoce que la situación fue caótica y violenta.
«Recibí un golpe en la cabeza, pero entre los dos conseguimos reducirlo». Hay que decir que Samuel es un joven deportista y fuerte, de hecho, consiguió empotrar al agresor contra la pared y reducirlo junto al padre del mismo.

Mientras lo mantenían en el suelo, ambos intentaban al mismo tiempo auxiliar a las víctimas. Sandra recuerda la desesperación del padre herido. «Estaba lleno de sangre, le salía por la nariz, por la cabeza y aun así le pedía a su hijo que se calmara. Fue una imagen muy dura».

El impacto emocional del suceso sigue presente horas después. «No puedo quitármelo de la cabeza. Era un chico joven, parecía normal, buen chico y de repente todo se volvió una pesadilla», insiste Sandra, que reconoce sentirse ahora hipervigilante. «Cada persona que pasa por mi lado me hace pensar en lo que pasó. Tengo miedo».

Samuel coincide en que la sensación es de incredulidad. «Nunca piensas que algo así te va a pasar a ti. Sales a pasear y de repente estás en medio de una escena que parece sacada de una película, pero con sangre real y gente sufriendo». Ambos han explicado que su prioridad en todo momento fue evitar que la situación terminara en una tragedia mayor. «No nos sentimos héroes. Sólo hicimos lo que creímos que teníamos que hacer. Intentar ayudar a esa familia» subraya Samuel.

El presunto agresor, tras ser detenido, fue trasladado al área de psiquiatría del Hospital Universitario Son Espases. Sin embargo, para quienes estuvieron allí, el suceso no termina con la intervención policial ni sanitaria. «Las imágenes se quedan contigo. Los gritos, la sangre, la mirada del chico… todo. Ojalá no hubiéramos tenido que vivirlo nunca», confiesa la pareja.