PRIMERA LÍNEA

Crecen los votantes socialistas que optan por la abstención

Crecen los votantes socialistas que optan por la abstención

Me refería días pasados al tracking del PP encargado a NC Report en el que, según la presunta intención de voto, el PP se situaba a dos escaños de llegar a la mayoría absoluta, mientras el PSIB-PSOE solo perdería dos escaños en las elecciones de 2027, lo que traducido significa dejarse en el camino solo 15.000 votos. El DM era entonces quien se convertía en el altavoz de estos datos tomados con cautela por la oposición de izquierdas por tratarse de un tracking elaborado por encargo, con lo que ello conlleva de cocinar al gusto del cliente, o sea, el PP. Días después, UH publicaba una encuesta de intención de voto encargada al Instituto Balear de Estudios Sociales (IBES) y aquí ya no hablamos de un tracking de parte, sino de un sondeo de opinión.

La encuesta de intención de voto elaborada por el IBES y que se publicó no hace mucho, incluso mejoraba las expectativas de voto en el centroderecha, y más en particular, hablando del PP: mejoría en casi 4 puntos en intención de voto, situándose a solo un escaño de la mayoría absoluta. El PSIB-PSOE, en cambio, perdía casi 4 puntos, siempre respecto de 2023, que traducido, lo que significaba era una pérdida de otros tantos escaños y es de suponer que traducido significa perder por encima de los 20.000 votos, que por supuesto irían directos a la abstención. Aquí es donde yo quería llegar.

El hedor a podrido, que envuelve la trayectoria reciente del PSOE, aquí el PSIB-PSOE, parece no afectar demasiado a su electorado, que todo lo más decide abstenerse y no tomar partido por la renovación que en democracias consolidadas implica apostar por la alternativa capaz de remontar los daños y enderezar la situación, consecuencia lógica del voto con sentido crítico.   

Porque el voto es universal, busca el bien común, en lugar de aferrarse a lo estricta y rigurosamente sectario. Pero ocurre que en España vivimos algo bastante paradójico: la izquierda se ha empleado a fondo en levantar un muro para que no gobierne la derecha, porque la han catalogado de facha o de nazi, si lo prefieren. En realidad, es un sambenito que oculta el miedo a perder el relato; dicho de otro modo, que la batalla cultural acabe con todo el enjambre de falsedades que se esconden tras el wokismo que define a la izquierda española desde que el año 2004 el ahora imputado ZP ganase las elecciones, gracias a tanto hiperventilar intencionadamente tras el 11-M.

Hablemos, acto seguido, de paradoja y de sambenito. Lo primero habla de «expresión contraria a la lógica», la RAE. Y lo segundo, de «difamación, descalificación, estigma», también la RAE. Queda dicho, pues. 

Les cuento, a propósito del voto socialista incómodo que opta por acudir a la abstención. Víctor Manuel estuvo el pasado 5 de junio en el Auditórium de Palma para presentarnos su reciente álbum, Solo a solas conmigo, y lo primero que hizo fue cantar Déjame por Dios que coja aire, donde clama lo siguiente: «Hay batallones de bobos que no votan, porque dicen que da igual. Cuando miro qué hay enfrente, sé de sobra dónde me conviene estar». 

Donde digo voto socialista, también digo voto de izquierdas. El asunto es que, después de interpretar esta canción, Víctor Manuel volvió a llamar «bobos» a los abstencionistas, reclamándoles que «a veces, hay que votar tapándose la nariz». En definitiva, estaba llamando bobos a los votantes de izquierdas que hoy en día optan por la abstención, en lugar de saber dónde deben estar: votando con la nariz tapada, o sea. Con la que está cayendo.

Por respeto a sus 50 años de trayectoria, plagada de buenas canciones, y no necesariamente frecuentando salmos a la izquierda eterna, decidí entonces no escribir la crítica. Sentí una profunda pena por este hombre de 78 años, que en estos últimos tiempos ha optado por bailarle el agua al sanchismo, hasta el punto de seguir votándole con la nariz tapada, lo que le convierte técnicamente en cómplice de su escandalosa deriva. Lo mismo pasa con los votantes socialistas que se decantan por abstenerse, incapaces de entender que vivimos unos momentos de extrema gravedad para la convivencia. Ya vendrá después la batalla de las ideas con el país finalmente estabilizado.

Por cierto, Víctor Manuel compuso en 1966 la canción Un gran hombre, dedicada a Franco; excusándose años después, alegando que era muy joven –tenía entonces 19 años– «y por pura ignorancia política». Pues nada, si el país descarrila por culpa de su «puto amo», siempre podrá alegar «por pura ignorancia política» y tan contentos. Todo se andará.

Conclusión. Absténgase el PP de buscar votos de la izquierda desencantada por su naturaleza incorregible y céntrense en la batalla cultural, derogando cuando llegue el momento ese daño enorme que han venido causando. Es un claro espejismo la crecida de votantes socialistas que desean abstenerse. Desconocen, absolutamente, en qué consiste la concordia. O sea, unión.

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