Armengol quintuplicó el superávit del Govern balear en la crisis de 2021 pero rechaza bajar impuestos
El superávit de las cuentas autonómicas alcanzó los 338 millones frente a los 70 del año anterior
Pese a esta bonanza de las cuentas, se niega a rebajar a los baleares la mayor presión fiscal de España
Armengol ha aumentado en 650 millones el gasto de personal del Govern balear en apenas siete años
En plena crisis económica derivada de la pandemia de coronavirus, en 2021 las arcas autonómicas de Baleares lograron el mayor superávit de su historia, con 338 millones de más ingresos que gastos (frente a los 70 de 2020). Pese a esta bonanza, la coalición autonómica de socialistas, independentistas de Més y Podemos, liderada por Francina Armengol, rechaza en tromba y al unísono rebajar a los ciudadanos de Baleares ni un ápice de la mayor presión fiscal de toda España, un 39%.
Las formaciones del Ejecutivo balear tendrían un amplio margen para hacerlo, en múltiples impuestos directos e indirectos, desde el de transmisiones patrimoniales por venta de vivienda de segunda mano, donde las arcas públicas con llave en el Consolat de Mar ingresaron el pasado ejercicio 420 millones más de los previstos (416 frente a los 836 recaudados), en el tramo autonómico del IRPF, más de 1.500 millones de euros recaudados, o el superávit de 26 millones logrado (hasta 137 millones) en el impuesto de sucesiones y donaciones.
A pesar de ese colchón financiero, que al no ser utilizado en plena crisis en beneficio de los ciudadanos y contribuyentes será destinado por ley a pagar la deuda de las cuentas autonómicas, la negativa del Govern a bajar la asfixiante presión fiscal a los baleares es total.
Y mientras más de la mitad del millón de residentes de las Islas no puede llegar a fin de mes y la maquinaria fiscal de Armengol arrolla las cuentas de las familias de las Islas, el Govern dispara el gasto en personal en 650 millones de euros para un total de 1.846 millones anuales en este apartado, incluyendo los 202 asesores que la presidenta balear tiene a su disposición repartidos en sus once consellerias, que cobran religiosamente cada fin de mes una media de entre 50.000 y 60.000 euros al año.
La negativa a rebajar impuestos a los ciudadanos que soportan la presión fiscal más alta de España es calificada desde las filas independentistas de Més de «populismo fiscal» y, según la formación, «lo único que conseguiría es empobrecer el estado del bienestar» aunque no concretaba, el diputado Joan Mas, a qué colectivo se refería.
Una excusa similar ofreció el diputado de Podemos Alejandro López, y la portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Pilar Costa, que abogó «por un sistema tributario justo» con medidas de apoyo para familias y empresas que en Baleares brilla por su ausencia. Desde el paraguas sindical que cobija y paga el Govern (medio millón de euros este 2022) el discurso es idéntico, tal y como dejaron claro esta misma semana en Palma, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, y su homólogo en UGT, Pepe Álvarez.
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