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Vox presionará a Moreno hasta imponer la prioridad nacional: «Si hay que entrar en el Gobierno para ello, entraremos»

Vox seguirá el mismo método con el PP andaluz en esta negociación: primero medidas, garantías y plazos antes que cargos

La prioridad nacional se impondrá, sobre todo, en vivienda, ayudas sociales y campo

Vox presionará a Juanma Moreno en las negociaciones hasta imponer la prioridad nacional en todos los aspectos posibles. «Si hay que entrar en el Gobierno para ello, entraremos», señalan fuentes de Vox a OKDIARIO. Los de Abascal no descartan irrumpir en el nuevo Ejecutivo andaluz, advierten, despejando así las dudas sobre las primeras especulaciones que apuntaban a unas supuestas negociaciones donde la formación se mantendría fuera del equipo de gobierno, siguiendo el modelo valenciano.

El método de negociación en Andalucía seguirá siendo el mismo que en el resto de las comunidades. Lo que implica primero medidas, después garantías de cumplimiento y plazos de ejecución.

El comando de Vox está capitaneado por Montserrat Lluis, vicesecretaria nacional de Acción de Gobierno y Coordinación Parlamentaria. Lluis es la persona clave en todas las negociaciones desde 2023 y la dinámica será la misma que la mantenida en Extremadura, Aragón y Castilla y León: Bambú trabajará de la mano del equipo regional andaluz, liderado por Manuel Gavira.

La prioridad nacional en Vox

«Nuestra única ambición es la prioridad nacional», señalan fuentes de la formación. Para ello, Vox no descarta poner como condición al PP entrar en el Gobierno andaluz para investir presidente a Moreno, lo que implicaría, en coherencia con el resto de pactos alcanzados, exigir la vicepresidencia y varias consejerías. Si bien repiten el lema que les acompaña en todas ellas: «Primero las políticas y después los sillones».

El objetivo que persigue Bambú es garantizar que se llevarán a cabo medidas como la prioridad nacional en el arraigo para optar a ayudas públicas, por ejemplo, en vivienda protegida. Además, eliminar las subvenciones destinadas a financiar ONGs que fomentan la inmigración ilegal y el efecto llamada, así como a ampliar el cupo de acogida a menas.

«Si de verdad para el Partido Popular la prioridad son los andaluces, pues creo que no tendremos ningún problema en ponernos de acuerdo», expresó este martes, la portavoz en el Congreso, Pepa Millán.

Una hoja de ruta que Vox busca aterrizar en Andalucía, lo que han logrado en todas las regiones del nuevo ciclo electoral desde que comenzó el nuevo Ejecutivo extremeño con la popular María Guardiola y Óscar Fernández Calle, y que se ha replicado tanto en Aragón con Jorge Azcón y Alejandro Nolasco, como en Castilla y León con la rúbrica de Alfonso Fernández Mañueco y Carlos Pollán. Desde Bambú reconocen que la mirada la tienen puesta también en las próximas elecciones autonómicas, para las que ya preparan sus equipos regionales.

Presiones externas para influir en el pacto

Las reuniones que comenzaron la pasada semana en Sevilla entre Juanma Moreno y Manuel Gavira se produjeron en un clima de tensión forzado por las cúpulas agrarias de los sindicatos mayoritarios (Asaja, COAG, UPA y Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía), para evitar un pacto similar a los sellados.

Dichos sindicatos firmaron un manifiesto donde reivindicaban la labor realizada por la anterior consejería de Agricultura, liderada por Ramón Fernández-Pacheco y presidente del PP en Almería, en el foco por el caso de corrupción de la cúpula provincial por mordidas en las comisiones de mascarillas en la pandemia. En Vox apuntaba a un «complot» teledirigido por el PP, teniendo en cuenta «la buena relación que mantienen con los sindicatos» y el apoyo recibido del campo en estas elecciones. De hecho, según pudo saber OKDIARIO, el manifiesto había sido publicado sin contar con las cúpulas regionales ni los afiliados.

Los sindicatos no fueron los únicos posicionándose de manera partidista antes incluso de conocer en qué versaría un posible acuerdo. También UGT instó la pasada semana a un gran acuerdo político entre PP y PSOE para aislar a Vox y que no entrara en el Ejecutivo.

Una manifestación cuya polémica sigue abierta hasta el punto que este martes la líder del PSOE andaluz, la ex ministra de Hacienda, María José Montero, ha tenido que desmentir que representase a «todo el sindicato», atribuyendo dicha responsabilidad exclusivamente al representante regional, Óskar Martín, teniendo en cuenta que el propio Moreno lamentó que un acuerdo así «como el que se daba en Bruselas» era «lamentablemente» impensable en España. «El Partido Popular tiene que aceptar el resultado de las urna», defiende, por su parte, Vox.