Andalucía

Vecinos del piso de prostitutas de Sevilla acusan a la dueña: «Lo alquila como prostíbulo para sacarle el doble»

  • D. García de Lomana y B. Jiménez

Los vecinos del polémico piso de prostitutas de la calle Turia de Sevilla acusan a la propietaria del inmueble de alquilarlo desde hace más de dos años como prostíbulo, ya que, según indican, al tratarse de una casa en la que se va a ejercer la prostitución, se cobra hasta el doble.

OKDIARIO ha subido hasta el mismo piso en el que tres prostitutas ejercen ilegalmente su profesión, pared con pared con niños menores de edad y poniendo en riesgo la salud de las decenas de personas vulnerables al coronavirus Covid-19 y que viven en la misma urbanización, o incluso en el mismo bloque. Las prostitutas niegan serlo a este periódico.

Recientemente, los vecinos de este bloque de la calle Turia en el Parque Alcosa, en Sevilla, saltaron a la fama por su forma de protestar contra el prostíbulo instalado en un piso de una familiar urbanización, a la que ha acudido OKDIARIO. Hartos, éstos vecinos decidieron oponerse a este negocio ilegal a través de una campaña en la que, en sus ventanas y balcones, colgaban globos y pancartas. 

Este periódico ha hablado con varios de los vecinos afectados por estos pisos, que se quejan, sobre todo, de la falta de seguridad que supone el trasiego constante de clientes en plena pandemia del coronavirus Covid-19. Y es que en el edificio, además, viven bastantes personas mayores.

Los vecinos acusan a la dueña de alquilar la casa sólo como prostíbulo. «Por lo visto, la dueña se mete en una página porno, y ofrece el alquiler de su piso para esos temas. Y, claro, lo alquilan bastante más caro. Y ese es el problema. Porque si quitas a las chicas que están ahí, lo van a volver a alquilar», explica una de las afectadas, que dice que «sacan incluso el doble».

Otro vecino afectado, cuya vivienda está pared con pared con las prostitutas, recuerda cómo ha pasado noches en las que las dos habitaciones de la vivienda en la que está instalado el negocio ilegal, había «jaleo». Y eso con un niño de apenas nueve años.

«He llegado a gritarles que por favor que pararan, que es que hay niños y están durmiendo», continúa el vecino, desesperado.