Andalucía
Parque Nacional de Doñana

Manadas de gatos y perros domésticos invaden Doñana: ya han atacado y matado a varios linces

Los gatos pueden recorrer más de dos kilómetros e invadir zonas sensibles del espacio protegido

La nueva Orden de Control de Predadores regula la captura de animales asilvestrados en entornos naturales

Manadas de gatos y perros domésticos están invadiendo el espacio protegido de Parque Nacional de Doñana y ya han atacado a al menos a seis linces desde 2024 y habrían matado a varios de estos animales, según distintos informes, que aseguran que la presencia de perros y gatos se ha convertido en un problema para la conservación de especies protegidas en el enclave natural, donde se han detectado episodios de depredación y transmisión de enfermedades.

Los gatos pueden recorrer más de dos kilómetros desde su entorno habitual e internarse en zonas sensibles del parque. Esta capacidad de desplazamiento facilita su contacto con fauna silvestre de alto valor de conservación y genera riesgos como la competencia por alimento, la depredación de aves y pequeños mamíferos o la posible hibridación con especies como el gato montés.

En el caso de los perros asilvestrados, los informes señalan que desde 2024 hasta seis linces que habitaban en Doñana han sido atacados por manadas. Estos episodios se enmarcan en un contexto más amplio de impactos sobre la fauna, que incluyen perturbación de áreas de reproducción y transmisión de enfermedades.

La consejera de Sostenibilidad, Catalina García, ha recordado que Doñana constituye un sistema ecológico de «altísimo valor» que requiere una gestión «especialmente exigente, coordinada y continuada». Ha señalado que se trata de «un problema detectado desde hace años en distintos territorios, que requiere una respuesta continuada y rigurosa» por los impactos «relevantes» que puede provocar sobre la fauna silvestre y los ecosistemas.

Según ha explicado, la presencia de animales domésticos en espacios protegidos responde a causas diversas, como la proximidad de núcleos urbanos, el abandono o pérdida de animales de compañía o la existencia de colonias sin control. En un espacio como Doñana, ha añadido, «el problema no se mide solo en términos de presencia, sino de impacto potencial».

En el plano normativo, la Junta ha aprobado una nueva Orden de Control de Predadores que incluye un apartado específico sobre animales domésticos asilvestrados y su gestión en espacios naturales y en el entorno rural. La norma reconoce como predadores domésticos asilvestrados a aquellos animales que, habiendo perdido el dominio humano, viven libres en el medio natural y pueden afectar al equilibrio ecológico.

La orden prevé que los ejemplares asilvestrados de perros y gatos puedan ser objeto de control mediante métodos de captura homologados «únicamente cuando concurren circunstancias habilitantes y siempre con autorización administrativa excepcional». La consejera ha subrayado que la norma excluye «expresamente» el sacrificio de estos animales, que deben ser puestos a disposición de las entidades locales competentes conforme a la normativa de bienestar animal.

Además del marco legal, la Consejería ha reforzado la vigilancia en zonas sensibles y en los puntos de transición entre áreas humanizadas y el espacio protegido, con especial atención a los periodos críticos para la fauna. También se está avanzando en el registro sistemático de incidencias y en la cooperación entre los equipos del espacio natural, agentes medioambientales y servicios municipales.

En materia de prevención, se ha incidido en la señalización e información en accesos y zonas de uso público, así como en el control de prácticas de alimentación no autorizada y en la mejora de la gestión de residuos en áreas periféricas. En el caso de los gatos, la Junta ha señalado que las colonias no pueden consolidarse dentro del espacio protegido y que la prioridad es evitar su instalación y actuar sobre los focos de origen en coordinación con los municipios del entorno.