El plan perfecto para primavera: Asturias tiene un Sendero Azul que acaba en una cascada en mitad del bosque
El concejo de Salas en Asturias esconde la Senda de la Cascada del Nonaya, un recorrido de baja dificultad que sigue el rastro de los primeros peregrinos.
Este itinerario, avalado con el sello de Sendero Azul, culmina en un salto de agua rodeado de musgo y leyendas, convirtiéndose en el plan ideal para disfrutar de la primavera asturiana.
El Sendero Azul asturiano que finaliza en una espectacular cascada
El recorrido se inicia en la villa de Salas, conocida popularmente como la «Puerta del Occidente de Asturias». Los senderistas pueden estacionar de forma gratuita en la avenida del Pontón antes de comenzar la marcha desde el albergue de peregrinos.
Los primeros pasos de este sendero discurren bajo la sombra de monumentos como la Colegiata de Santa María la Mayor, el Palacio de los Valdés Salas y su torre, que actualmente custodia el Museo Prerrománico local.
La ruta aprovecha un tramo histórico del Camino de Santiago Primitivo, la vía que inauguró Alfonso II el Casto en el siglo IX tras el hallazgo de la tumba del Apóstol. Al abandonar el casco urbano, la senda se adentra en un corredor natural que sigue fielmente el curso del río Nonaya.
La Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC) otorga la calificación de Sendero Azul a esta vía por su excelencia en la recuperación de trazados históricos y su gestión ambiental sostenible.
Qué secretos esconde el trayecto del río Nonaya en el Camino Primitivo
El itinerario hacia la cascada destaca por su baja dificultad técnica, lo que lo convierte en un plan ideal para familias. Según los datos oficiales de Turismo de Asturias, la ruta completa de ida y vuelta suma 7,17 kilómetros con un desnivel acumulado de apenas 203 metros.
Durante el paseo, el murmullo del río acompaña a los turistas, cuyas aguas cristalinas albergan ejemplares de truchas y anguilas. A lo largo del sendero aparecen hitos que narran el pasado industrial y rural de la zona. A 1,2 kilómetros del inicio se encuentra la Fuente de Paín, un rincón rehabilitado en el que puedes descansar.
Más adelante, el bosque revela los antiguos cargaderos de una mina de caolín, vestigio de la actividad económica de antaño. Para cruzar el cauce, los caminantes utilizan puentes de piedra con siglos de historia, como el Puente de Borra y el Puente de Carcabón, situados en el corazón del valle.
Recomendaciones para disfrutar de la Cascada del Nonaya y su entorno natural
La culminación del trayecto de Asturias llega tras aproximadamente una hora de marcha suave. La Cascada del Nonaya surge entre paredes de roca tapizadas de musgo y una vegetación exuberante.
Aunque el salto no posee dimensiones colosales, su belleza reside en los numerosos chorros de agua que emergen directamente del bosque, creando una atmósfera de paz absoluta. En primavera, el entorno luce un verde intenso y los árboles floridos embellecen los márgenes del río.
Para garantizar una experiencia segura, es recomendable el uso de botas de montaña impermeables, dado que el terreno asturiano presenta frecuentemente tramos con barro.
Por otro lado, es fundamental llevar agua propia, pues no existen fuentes de agua potable garantizada durante el recorrido fuera de la villa. Además, los organismos oficiales solicitan a los visitantes evitar el contacto con el ganado y recoger todos los residuos para preservar este frágil ecosistema. Tras disfrutar del salto de agua, el regreso se realiza por el mismo itinerario.