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El increíble pueblo plagado de palacios y casas señoriales pero con solo 7 habitantes: un paraíso para escapadas de fin de semana en otoño

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

España está plagada de localidades diminutas que conservan un patrimonio desproporcionado para su tamaño. Entre ellas destaca un pueblo plagado de palacios y casas señoriales en el que hoy viven menos personas que las que caben en un autobús. Sus fachadas de piedra, sus escudos nobiliarios y su torre medieval recuerdan un pasado mucho más próspero que su presente.

La localidad que aquí nos convoca se encuentra en una zona de viñedos, a menos de media hora en coche de una capital de provincia, y apenas aparece en las rutas turísticas habituales. Precisamente esa tranquilidad, unida al color que adquieren las viñas al final de la vendimia, la convierte en un destino tentador para una escapada otoñal, sin las molestas aglomeraciones.

Torremontalbo, el pueblo plagado de palacios de La Rioja con solo 7 vecinos

Nuestro protagonista es Torremontalbo, un municipio de la comarca de Rioja Alta situado a 28 kilómetros de Logroño, muy cerca del punto en el que el río Najerilla desemboca en el Ebro.

Su término apenas ocupa 4,96 kilómetros cuadrados y el pueblo se asienta a unos 429 metros de altitud, rodeado de campos de cultivo y de las suaves lomas que caracterizan esta parte de la región.

Lo llamativo es el contraste entre su patrimonio y su población. El padrón llegó a registrar 17 habitantes en 2009, y desde entonces la cifra no ha dejado de bajar: según el Instituto Nacional de Estadística, en 2025 contaba con solo siete vecinos empadronados.

A mediados del siglo XIX, según el diccionario de Pascual Madoz, tenía 52, lo que da una idea de su pequeña escala incluso en sus mejores tiempos.

Y sin embargo, su historia es mucho más larga. La primera referencia documental data del siglo XI, cuando un señor llamado Acenaris donó la aldea al monasterio de San Millán de la Cogolla.

Dos siglos después pasó a manos de los Estúñiga (o Zúñiga), un linaje procedente de Navarra cuyo apellido sigue ligado al pueblo y a su principal edificio, la casa palacio de los condes de Hervías.

Lo que hay para ver en Torremontalbo: una torre sobre restos romanos y una iglesia unida al palacio

El monumento más reconocible es la torre de los condes de Hervías, construida entre los siglos XIV y XV sobre un antiguo torreón romano que vigilaba el paso del Najerilla.

Esta tiene una planta cuadrada de 12,5 metros de lado y cinco alturas, y a comienzos del siglo XIX sus almenas se sustituyeron por un tejado. Es de propiedad privada, por lo que solo puede contemplarse desde el exterior.

Residencia de los condes de Hervías. Foto: Juanma232 en Wikimedia Commons.

Junto a ella se levanta la iglesia de Santo Domingo de Silos, de finales del siglo XVIII y adosada a la casa palacio. Su rasgo más curioso es una ventana que comunica el templo con una estancia del palacio, desde la que los señores podían seguir la misa sin salir de casa. En uno de los pilares de la torre se conserva además un escudo del siglo XVI de la familia Zúñiga.

Entre tanto, el resto del caserío completa el conjunto con varias casas solariegas de piedra y blasones que dan a sus pocas calles un aire señorial. Y sí, el paseo por el casco es breve, pero permite apreciar con calma los detalles arquitectónicos y asomarse al valle del Najerilla, con el pico del Águila (un páramo de algo más de 500 metros) al oeste.

La historia que esconde este pueblo plagado de palacios

Torremontalbo tuvo un papel destacado en la historia política riojana. En 1790 fue uno de los municipios fundadores de la Real Sociedad Económica de La Rioja, y en 1820 acogió una reunión de representantes de pueblos de la zona que reclamaron una provincia propia.

Esa aspiración se hizo realidad en 1822, con la creación de la provincia de Logroño, antecedente de la actual comunidad autónoma.

Y como dato curioso, su nombre quedó unido también a una tragedia. El 27 de junio de 1903, un tren descarriló en el puente sobre el Najerilla en lo que fue el mayor accidente ferroviario de España hasta entonces, con 44 muertos y más de 80 heridos.

Entre los primeros en socorrer a las víctimas estuvo Conchita Manso de Zúñiga, hija de los condes de Hervías, a la que siguieron su padre, criados y jornaleros.

Ante este lamentable panorama, los vecinos de la cercana Cenicero también se volcaron en el rescate. Por aquella labor, el pueblo recibió el título de ‘Ciudad Muy Humanitaria’, y en 1904 Alfonso XIII le concedió el de ciudad. El periodista Mariano de Cavia lo resumió en una frase que todavía se recuerda en la comarca: «Al pasar por Cenicero hay que quitarse el sombrero».

¿Por qué Torremontalbo es el destino perfecto para una escapada de otoño?

El otoño es probablemente la mejor estación para visitar la zona. Tras la vendimia, los viñedos de Rioja Alta se tiñen de tonos rojizos, ocres y dorados, y las bodegas de los alrededores organizan visitas y catas.

Además, la escasa afluencia de turistas permite recorrer el pueblo y su entorno con tranquilidad, sin las colas de las localidades vinícolas más conocidas.

Para concluir, cabe resaltar que a unos cuatro kilómetros, en San Asensio, se alza el castillo de Davalillo, una fortaleza del siglo XII de planta poligonal que domina el Ebro desde lo alto de un cerro. La ruta puede completarse con Cenicero o con los monasterios de Yuso y Suso, en San Millán de la Cogolla, el mismo cenobio al que perteneció Torremontalbo hace casi mil años.