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El limpiaparabrisas de Bosch cumple 100 años y ahora también trabaja para las cámaras del coche

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

El limpiaparabrisas es una de esas piezas del coche que solo se notan cuando fallan. Bosch ha sacado del anonimato con motivo de su centenario, ya que la compañía fecha en 1926 su primer limpiaparabrisas eléctrico, el origen de todo lo que vino después. Según Bosch, los asistentes a la conducción y la electrificación han cambiado lo que se le exige a una escobilla.

Un cristal limpio para que el coche vea

Bart Robijns, jefe de desarrollo de limpiaparabrisas de Bosch, sostiene que los sistemas de asistencia a la conducción (ADAS) dependen de un parabrisas impecablemente limpio para vigilar el entorno de forma precisa y continua. En muchos coches, las cámaras que alimentan esas ayudas miran a través de ese cristal.

El segundo argumento afecta a los eléctricos. Sin un motor de combustión que enmascare los ruidos, cualquier vibración o chirrido de la escobilla se percibe con más claridad, y el directivo defiende que la última generación de vehículos eléctricos exige un alto rendimiento acústico, es decir, escobillas que van suaves y sin chirridos.

Fuente: Bosch

De un motor eléctrico a la escobilla plana

El recorrido que dibuja la compañía tiene tres paradas claras. Tras el accionamiento eléctrico de 1926 llegó, en 1994, la goma de doble material Twin, con la que Bosch asegura haber mejorado de forma notable el rendimiento de limpieza.

La tercera es el Aerotwin, presentado en 2001, la escobilla plana que según la marca fijó el estándar de las actuales y que hoy es equipo original en la mayoría de los vehículos nuevos, es decir, la que sale montada de fábrica.

A diferencia de las escobillas tradicionales, con su armazón articulado, la plana apuesta por un diseño aerodinámico. Bosch añade que su tira de resorte Evodium hecha a medida garantiza una presión de contacto óptima y una larga vida útil.

Boquillas en la propia escobilla

Como muestra de hacia dónde apunta su desarrollo, la compañía cita la escobilla Aerotwin J.E.T-blade para vehículos comerciales. Incorpora boquillas integradas, de modo que el líquido lavaparabrisas se rocía justo delante de la escobilla mientras esta recorre el cristal.

Con ese sistema, según Bosch, se reduce la neblina de pulverización que molesta al conductor y mejora la visibilidad. La marca añade que los gestores de flotas ganan fiabilidad y que los talleres ahorran tiempo en el montaje gracias a los adaptadores preensamblados.

Una campaña con aire de álbum familiar

Bajo el lema ‘Manteniendo lo esencial a la vista durante 100 años’, la campaña propone una historia que conecta generaciones y gira en torno a la familia, el cuidado y la nostalgia. Incluye vídeos y actividad en redes sociales pensados para difundir el aniversario de un accesorio del coche que es un imprescindible y del cual, en gran medida, depende nuestra seguridad.