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TEXTILES INTELIGENTES

Ni cristal ni plástico: Singapur teje en una manga la primera pantalla táctil de ropa, con 5.184 píxeles y capaz de aguantar 50 lavados

El prototipo, publicado en Nature, integra más de 5.000 chips con más de 20.000 conexiones y resiste 1.000 dobleces sin perder luz ni tacto.

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La Universidad Nacional de Singapur (NUS) ha tejido una pantalla táctil a color en la manga de una prenda. Tiene 5.184 píxeles, reproduce vídeo y responde al dedo. Además, sigue funcionando después de 50 lavados en una lavadora doméstica.

La universidad la presentó el 22 de octubre de 2026 en una nota oficial como la primera pantalla táctil integrada en una prenda de ropa. El trabajo había salido un día antes en la revista Nature.

Al frente del proyecto está Tural Khudiyev, profesor ayudante del Departamento de Ciencia e Ingeniería de Materiales de la NUS. El primer autor es el doctorando Heng Fu. Firman con ellos otros cinco investigadores del mismo departamento.

Hilos de un milímetro con LED

La pieza clave es una fibra que hace a la vez de fila de píxeles y de sensor táctil. Cada hilo mide un milímetro de grosor. El equipo lo ha fabricado con 10 metros de largo y los diodos LED dentro.

Bajo la capa de luces hay otra capa que detecta el contacto. Al presionar la fibra, se cierra un circuito. La señal indica dónde ha caído el dedo y se enciende el píxel más cercano.

Un dedo presiona la fibra y se ilumina el píxel más cercano al punto de contacto. (Foto: National University of Singapore)

Los textiles nunca habían igualado a las pantallas planas de móviles y portátiles, según la NUS. Khudiyev lo atribuye a su método de construir la interfaz con «bloques electrónicos con forma de fibra». Funcionan como un hilo corriente, pero con la electrónica dentro.

Otros prototipos ya habían llevado una pantalla al brazo, como el móvil enrollable de Lenovo para la muñeca. Aquel usaba un panel flexible. En Singapur, la pantalla es el propio hilo.

Más de 5.000 chips soldados

Meter miles de componentes en un hilo exigió un sistema de conexión nuevo. Un láser abre puntos de contacto en cables diminutos y aislados. Cada punto queda justo donde lo necesita un microchip.

Después, la soldadura fundida se guía controlando cómo se moja la superficie. Así solo se pega en los puntos programados. Con esa técnica integraron más de 5.000 chips y más de 20.000 conexiones eléctricas.

La tira de LED se metió luego en una fibra de varias capas mediante estirado térmico. Este proceso calienta una pieza de material y la estira hasta dejarla convertida en hilo. «Una fibra tiene una geometría unidimensional y con simetría axial», recordó Khudiyev.

Calculadora y vídeo en la manga

En el prototipo, el equipo tejió 54 fibras en el antebrazo de la manga. Cada una lleva 96 LED. Juntas forman una pantalla de 96 por 54 píxeles que mide 16,8 por 10,5 centímetros.

La imagen se refresca 30 veces por segundo, con una profundidad de color de 8 bits. Cada fibra tiene su propio canal de control. Si una línea falla, las vecinas siguen funcionando.

El sistema también registra varios toques a la vez. Junto a las fibras de píxeles van otras con micrófono, altavoz y sensores. Miden el movimiento, el norte magnético, la temperatura y la luz ambiente.

Con todo ello, la manga hace lo que hacían los primeros smartphones, según la universidad. Funciona como calculadora y como brújula, muestra fotos y obedece órdenes de voz. Reproduce vídeo a 30 fotogramas por segundo, o a 25 con audio sincronizado.

La prenda recibe además imágenes por Bluetooth, gira la pantalla y ajusta el brillo sola. Colocada bajo el brazo, la fibra de temperatura mide la del cuerpo. El dato aparece en la propia manga.

La NUS presenta su Garment GUI, la pantalla táctil tejida en una manga. Vídeo: NUS

50 lavados y 1.000 dobleces

Para una prenda, la prueba de resistencia era la que más pesaba. La luz y el tacto apenas cambiaron tras 50 lavados con detergente. Tampoco tras 1.000 dobleces con un radio de 5 milímetros.

Según la universidad, la pantalla transpira tanto como el algodón, el poliéster o la tela vaquera. También respeta los límites de seguridad para el contacto con la piel. Los autores destacan en Nature su «flexibilidad, lavabilidad, transpirabilidad y robustez mecánica».

Otros laboratorios han probado tejidos activos, como un tejido inteligente que convierte la luz en calor. Aquellos ensayos no juntaban pantalla, tacto y sensores en una sola fibra.

La salud, primer destino previsto

Los hilos más finos podrán tricotarse, tejerse y bordarse con máquinas industriales estándar, según la NUS. Chips más pequeños y fibras más delgadas darían pantallas más nítidas y grandes. Ambos encajan en el mismo método.

«La sanidad es una aplicación especialmente prometedora», señaló Khudiyev en la nota. Su idea es una prenda que recoja datos fisiológicos sin parar con sensores de fibra. El usuario los consultaría en la propia ropa, con ayuda de la inteligencia artificial.

Ese uso enlaza con la tecnología wearable aplicada al control de la salud, hoy basada en relojes y pulseras. El próximo paso del equipo es subir la resolución. También quiere meter sensores e inteligencia artificial en el mismo tejido.

Ningún precio ni fecha de venta

La resolución de la manga sigue muy lejos de la de un móvil actual. Una pantalla Full HD tiene 2.073.600 píxeles, 400 veces más. La propia NUS compara sus funciones con las de los primeros smartphones.

La nota de la universidad no da precio, socios industriales ni fecha de venta. Tampoco explica la autonomía ni cómo se alimenta el sistema. Y las pruebas de lavado se pararon en 50 ciclos, pocos para una prenda de uso diario.

Los resultados se han publicado en Nature.

Crédito de la imagen: National University of Singapore.