Ni espuma ni muelles: el verdadero quebradero de cabeza al reciclar colchones está en una manta de trapos
La tasa de recuperación bajó del 73,7% de 2024 al 67,3% en 2025, CalRecycle ha declarado incompleto el informe y la tasa por colchón subió a 18 dólares en abril de 2026.
Adiós a los ordenadores portátiles de siempre: la UE avala el cambio más radical jamás visto y entra en vigor en 2027
Así puedes saber lo que pagas por dormir con el ventilador encendido: sólo tienes que mirar detrás del aparato
Cuando un colchón viejo llega a una planta de reciclaje de California lo despiezan como a un pollo. Muelles por un lado, madera por otro, espuma aparte. En 2025 el programa Bye Bye Mattress, del Mattress Recycling Council (MRC), creado por la propia industria, recogió 1.639.511 colchones y somieres, un 5,1% más que el año anterior.
¿Y cuánto se aprovecha de verdad? Dos tercios. Según su informe anual, los recicladores recuperaron el 67,3% del peso y el resto, unas 13.700 toneladas, acabó en el vertedero. Entre lo que nadie quiere hay una pieza que muchos colchones de muelles llevan dentro, una manta de fieltro hecha con trapos triturados.
Qué pasa con cada pieza del colchón
El acero es el alumno modelo. Los muelles se prensan y se venden a acerías que los funden para fabricar coches o electrodomésticos. La espuma y el acolchado acaban casi enteros en bases para moqueta, y la madera del somier se convierte en mantillo o se quema como biomasa.
El problema empieza con las telas. El algodón tiene pocas salidas y las demás fibras (poliéster, lana o coco) suelen ir al vertedero. No es un fallo exclusivo de los colchones, porque Estados Unidos solo recicla el 14,7% de los textiles desechados, según datos de 2018 de la EPA, la agencia ambiental del país.
Lo mismo ocurre con el fieltro, que en el sector llaman shoddy, retales triturados y pegados que van entre los muelles y la espuma para que no se claven. ¿Por qué no se recicla si sale entero? Porque nadie lo compra. Separar esa mezcla por fibras sale demasiado caro, admite el MRC, así que lo habitual es enterrarlo.
La manta de fieltro que nadie compra
Para saber qué se entierra, el MRC encargó en 2025 un estudio de residuos en dos plantas, con unos 6.560 kilos de restos de una jornada pesados por categorías. La espuma sucia de tachuelas o telas pegadas fue lo más abundante, un 19,5% del peso, seguida del fieltro de trapos, con el 15,6%, y de otras fibras no tejidas, con el 13,7%.
En 2020 el fieltro suponía el 22%, y el informe atribuye la bajada a que los fabricantes lo usan menos, no a que alguien haya aprendido a reciclarlo. El propio estudio sugiere diseñar los colchones para que cada material salga limpio, como la Unión Europea va a exigir con las baterías de los portátiles.
No es por falta de intentos. En 2020 la ingeniería GHD probó a usarlo para filtrar aguas de lluvia, aunque el proyecto se abandonó porque analizar cada muestra costaba más de 2.000 dólares (1.740 euros). En 2023 el Instituto Politécnico Rensselaer intentó descomponerlo con enzimas, unas proteínas que funcionan como tijeras químicas, y apenas convirtió el 5% del poliéster.
Por qué ha bajado el porcentaje
El 67,3% de 2025 no es un mal dato, pero el año anterior el programa había rozado el 74%. La cifra es, de momento, provisional. CalRecycle, la agencia de residuos del estado, declaró incompleto el informe el 31 de julio de 2026 y pidió otra versión antes del 29 de septiembre.
¿Qué ha cambiado en un año? El mercado. Al vertedero fue un 29,7% más de material que en 2024, porque llegaron más colchones y porque cayó la demanda de madera, espuma y acolchado. Cada vez más casas estadounidenses cambian la moqueta por tarima, y la espuma reciclada va perdiendo a su principal cliente.
Ojo, porque el listón oficial está cerca. CalRecycle fijó como objetivo para 2025-2029 que al menos el 68% de los materiales se recicle o renueve, con un cálculo algo distinto al del MRC, que cuenta la madera quemada como biomasa.
Quién paga la factura
Todo esto lo paga el comprador. Desde el 1 de abril de 2026 cada colchón, somier o futón vendido allí lleva una tasa de reciclaje de 18 dólares (15,66 euros), dos más que antes. Con ese dinero el programa mantiene más de 240 puntos de recogida gratuitos, ha reunido 14,2 millones de colchones desde 2016 y dedica, eso sí, apenas el 1,6% del presupuesto de 2027 a investigación.
¿Y en España? Los colchones son residuos voluminosos que la Ley de residuos de 2022 obliga a recoger por separado, y la norma prevé que quien fabrica y vende textiles, muebles y enseres pague parte de su gestión, como en California. La lección americana es que se puede reciclar la mayor parte de un colchón, salvo el trozo de trapo del medio, que todavía no tiene quien lo quiera.
El informe anual de 2025 del programa se ha publicado en la web del Mattress Recycling Council.
Lo último en Techy
-
La reflexión de Mustafa Suleyman, jefe de la IA de Microsoft: «Si caminas una hora recorres una distancia, si caminas dos, doblas la distancia. Esta intución es útil pero fracasa con la IA»
-
Ni 295 días en el mar lo frenan: el portaaviones USS Abraham Lincoln vuelve al Mar del Sur de China con dos fragatas australianas tras su escala en Tailandia
-
Alemania lo vuelve a hacer: crea un panel solar sin soldaduras que apenas pierde eficiencia
-
Canadá prepara una central nuclear “móvil” de 50 MW que llegará completamente montada por barco
-
Ni huracanes ni cambio climático: China estrena una turbina eólica de 20 MW que puede alterar el aire de su entorno
Últimas noticias
-
Cinco artistas del Máster de Bellas Artes de ADEMA trasladan a la feria Estampa su investigación y práctica profesional
-
Última hora de la invasión en Ceuta y actualidad política en directo: Feijóo y Marlaska vuelven a visitar Ceuta
-
Arnold Schwarzenegger donó 16 hectáreas de su propiedad en California valoradas en más de 435.000 euros
-
‘Resident Evil’ sacude la cartelera internacional: recauda 108 millones de dólares en su primer fin de semana
-
Se busca al vecino de Salamanca que instaló una piscina de 2 metros cúbicos en el patio de luces de su comunidad de vecinos