Techy
SEMICONDUCTORES

Elon Musk empieza a construir la fábrica de chips más grande del mundo y es diez veces mayor que su Gigafactory

Las obras de Terafab arrancaron el 6 de agosto en el condado de Grimes con una inversión inicial de 16.800 millones de dólares y 3.000 empleos previstos

Nvidia redobla su apuesta por la IA con Wall Street: 500.000 millones para construir las ‘fábricas’ del futuro

Taiwán, la línea roja que impone China a Trump: fabrica el 90% de los chips de vanguardia del mundo

Las máquinas ya están moviendo tierra en el condado de Grimes, en Texas. Allí se levanta Terafab, la fábrica de chips con la que Elon Musk quiere dejar de depender de terceros para alimentar sus proyectos de inteligencia artificial.

La cifra que más impresiona no es el dinero sino la superficie. El complejo ocupará unos nueve millones de metros cuadrados, alrededor de diez veces la Gigafactory de Tesla. Musk lo ha definido como el mayor esfuerzo de fabricación de chips jamás intentado.

Qué se va a fabricar allí

El objetivo son chips de inteligencia artificial que integren en una misma pieza la lógica, la memoria y el empaquetado avanzado. Es decir, juntar en un solo paquete lo que hoy suele venir de fábricas distintas y de países distintos.

La meta declarada es alcanzar un teravatio de capacidad de cómputo al año, el doble de lo que puede producir hoy Estados Unidos en conjunto. Traducido a producción física serían un millón de obleas al mes.

Conviene tomarse esas cifras como una declaración de intenciones. Son objetivos a largo plazo y la industria de semiconductores acumula bastantes promesas que luego se quedaron por el camino, aunque el dinero no para de entrar, como demuestra la apuesta de Nvidia por las fábricas del futuro.

Cuánto cuesta y quién pone el dinero

La inversión inicial anunciada es de 16.800 millones de dólares, una cantidad muy inferior a los 55.000 millones que SpaceX manejaba en estimaciones anteriores. La diferencia sugiere que el proyecto arranca por fases.

Texas ha aportado 30 millones de dólares en ayudas del fondo estatal de desarrollo, además de incentivos fiscales. A cambio espera al menos 3.000 empleos con salarios por encima de la media de la zona.

Detrás del proyecto están SpaceX y Tesla, con el respaldo político del gobernador del estado. Las obras comenzaron el 6 de agosto y desde la compañía aseguran que ya se está trabajando en las cimentaciones.

Por qué Texas y por qué ahora

Estados Unidos lleva años intentando repatriar la fabricación de chips avanzados, que hoy se concentra sobre todo en Taiwán y Corea del Sur. La escasez vivida durante la pandemia dejó claro lo frágil que resulta esa dependencia.

Para Musk el cálculo es más directo. Sus centros de datos de inteligencia artificial devoran chips a un ritmo que los proveedores actuales no consiguen seguir, y fabricarlos en casa le quitaría ese cuello de botella. También le ahorraría sustos como las subidas de precio que han anunciado los grandes fabricantes.

Falta lo más difícil, que es hacerlo funcionar. Una fábrica de semiconductores de última generación tarda años en dar su primer producto útil y necesita ingenieros que ahora mismo escasean en todo el mundo.