Un iPhone salvó la vida de una mujer en el atentado de Manchester
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Se llama Lisa Bridgett y su nombre no está entre el de los fallecidos en el atentado del Manchester Arena el pasado lunes, pero estuvo cerca. Sí se encuentra entre el de los heridos. Esta mujer, de 45 años, ingresó en uno de los hospitales de la ciudad inglesa con un tobillo fracturado y un muslo destrozado rebosante de sangre.
También perdió el dedo de una mano, el que sujetaba el iPhone con el que hablaba por teléfono al acabar el concierto de Ariana Grande. Se encontraba en la salida del estadio más próxima a la estación de victoria, donde se situó de forma bien calculada el terrorista Salman Abedi con una potente bomba que no dudó en hacer estallar.
La mala suerte quiso que una tuerca de acero volara hacia la cabeza de Lisa, que acompañaba a su hija y a una amiga; la buena, que primero una falange y definitivamente el teléfono frenaron y desviaron la pieza, relata su marido, Steve, muy agradecido tanto con las fuerzas de seguridad como con el personal sanitario.