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invasión a Ceuta

Mónica García, desaparecida ante el colapso sanitario de Ceuta: los médicos exigen refuerzos y alertan de riesgo de brotes

La CESM señala además que cada persona que alcanza la costa necesita una valoración sanitaria inmediata

El Colegio de Médicos reclama la presencia inmediata de la ministra de Sanidad, Mónica García, ante un sistema sanitario «al límite», con un único hospital, urgencias saturadas y profesionales exhaustos. Los facultativos alertan además del riesgo de brotes infecciosos por el hacinamiento y la falta de control sanitario. Así lo ha expresado a través de una carta remitida a la actual responsable de Sanidad, Mónica García, tras la invasión de marroquíes a la ciudad autónoma.

Así la pregunta sería: ¿dónde está Mónica García ante una de las mayores emergencias sanitarias que ha vivido Ceuta? La pregunta empieza a resultar inevitable después de que los propios médicos de la ciudad hayan elevado el tono de sus denuncias y hayan reclamado directamente a la ministra de Sanidad que se desplace a la ciudad para comprobar sobre el terreno la situación. El Colegio Oficial de Médicos de Ceuta habla de una «catástrofe asistencial» y advierte de que los profesionales trabajan al límite de su capacidad.

La denuncia ha vuelto a cobrar fuerza este lunes. El presidente del Colegio de Médicos de Ceuta, José Enrique Roviralta, ha asegurado que el único hospital de la ciudad, el Hospital Universitario de Ceuta, está «al límite» y que sus Urgencias continúan saturadas más de diez días después de la entrada masiva de personas desde Marruecos. «Faltan médicos», ha denunciado, mientras reclama que los refuerzos procedan del exterior y no consistan en obligar a los profesionales que ya están en la ciudad a doblar turnos o trabajar sin descanso.

«Los refuerzos no pueden ser que la gente doble, no duerma o se presente gente voluntaria», ha advertido Roviralta. El mensaje resume la situación que describen los facultativos: una plantilla insuficiente para una ciudad que ya sufría problemas estructurales de cobertura y que se ha visto sometida de repente a una presión asistencial extraordinaria. Ceuta depende directamente del Ministerio de Sanidad a través del INGESA, por lo que la responsabilidad última sobre los recursos sanitarios estatales no corresponde a una comunidad autónoma.

La situación no es una denuncia aislada. La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) respaldó ya al Sindicato Médico de Ceuta y reclamó la intervención del Estado ante una situación que calificó de «catástrofe asistencial». El sindicato médico sostiene que la llegada masiva de personas se ha sumado a unas carencias estructurales que llevan años siendo denunciadas: falta de profesionales, dificultad para cubrir las plazas y recursos asistenciales insuficientes.

La CESM señala además que cada persona que alcanza la costa necesita una valoración sanitaria inmediata. Muchos llegan con hipotermia, agotamiento extremo, lesiones traumáticas o síntomas compatibles con ahogamiento, lo que obliga a movilizar recursos humanos y materiales que ya eran insuficientes antes de la crisis. A esta presión se añade, según el sindicato, la sobrecarga del servicio de Radiodiagnóstico por las pruebas utilizadas para la determinación de edad.

La Organización Médica Colegial (OMC) también reclamó el 31 de julio medidas urgentes para reforzar la asistencia sanitaria en Ceuta y Melilla. La organización médica subrayó que ambas ciudades arrastran dificultades específicas por su situación geográfica, problemas para completar las plantillas, falta de capacidad de relevo profesional y dependencia de recursos hospitalarios de la Península.

El riesgo que preocupa a los médicos: enfermedades transmisibles

Pero el problema no termina en la saturación de Urgencias. Los médicos están lanzando una advertencia que afecta directamente a la salud pública.

El Colegio Oficial de Médicos de Ceuta ha expresado su preocupación por la posibilidad de que aparezcan brotes de enfermedades transmisibles debido a la combinación de hacinamiento, deficientes condiciones higiénico-sanitarias y desconocimiento del estado vacunal y epidemiológico de parte de las personas que permanecen en la ciudad.

El presidente del Colegio ha sido muy gráfico: si apareciera un brote de sarampión, por ejemplo, «colapsaría el hospital», así lo definió en declaraciones en el programa de Ana Rosa. Ceuta dispone de un único hospital y, según los facultativos, el sistema ya se encuentra sometido a una presión extraordinaria. La prevención, por tanto, no puede esperar a que aparezcan los primeros casos.

Es precisamente aquí donde la denuncia médica adquiere una dimensión que va mucho más allá de la inmigración. No se trata únicamente de cuántas personas han entrado o cuántas han regresado a Marruecos, sino de si el sistema sanitario dispone de capacidad suficiente para garantizar la vigilancia epidemiológica, la prevención, el diagnóstico y la atención de cualquier enfermedad que pueda aparecer.

Las palabras de los médicos chocan frontalmente Mónica García

El pasado 6 de agosto, Mónica García aseguró que la llegada masiva de migrantes no había provocado ningún problema para la sanidad ceutí, que no se había producido «ningún momento de colapso» y que el sistema había vuelto a la normalidad. La ministra felicitó además al INGESA y a los profesionales sanitarios por su respuesta.

Pero cuatro días después, el presidente del Colegio de Médicos de Ceuta vuelve a describir un escenario completamente distinto: un hospital al límite, Urgencias saturadas, médicos exhaustos y necesidad urgente de refuerzos externos.

La contradicción es difícil de ignorar. Mientras la ministra habla de normalidad, los profesionales que trabajan dentro del sistema sanitario piden que se envíen médicos y que la ministra viaje a Ceuta.

El propio Colegio Oficial de Médicos de Ceuta remitió una carta a García en la que solicita su «desplazamiento urgente» para que conozca de primera mano la situación y lidere las medidas extraordinarias necesarias. El Colegio insiste en que la petición no nace de la confrontación política, sino de la responsabilidad profesional ante una situación que considera excepcional.

La entrada masiva del 30 y 31 de julio alcanzó unas dimensiones extraordinarias. Interior cifró en su baile de cifras finalmente en 72.000 las entradas y en unos 70.000 los retornos, aunque las cifras sobre las personas que todavía permanecen en la ciudad han ido variando y los distintos ministerios cambian constantemente de argumento.