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Estos son los retos y soluciones en salud mental de los menores

Los expertos destacan la importancia de visibilizarlo y de que "por primera vez haya entrado en la agenda de las instituciones"

Los datos obtenidos en los últimos estudios epidemiológicos sobre la salud mental de nuestros niños y adolescentes son preocupantes

La epidemia de problemas de salud mental que vivimos no afecta únicamente a la infancia y la adolescencia

  • Diego Buenosvinos
  • Especialista en periodismo de Salud en OKDIARIO; responsable de Comunicación y Prensa en el Colegio de Enfermería de León. Antes, redactor jefe en la Crónica el Mundo de León y colaborador en Onda Cero. Distinguido con la medalla de oro de la Diputación de León por la información y dedicación a la provincia y autor de libros como 'El arte de cuidar'.

Alrededor de 1 de cada 7 niños presenta algún problema de salud mental, según datos del Grupo de Trabajo Multidisciplinar sobre Salud Mental en la Infancia y Adolescencia. Las principales organizaciones de psiquiatría infanto-juvenil que integran esta organización alertan de que los casos de ansiedad y depresión y los diagnósticos de TDAH se han multiplicado por tres o cuatro desde 2019, y que los comportamientos suicidas han aumentado hasta un 59 %.

Este aumento ha sido especialmente pronunciado después de la pandemia del coronavirus, que puso de manifiesto un grave aumento de los problemas de salud mental entre este sector de la población. La jornada El bienestar emocional en la infancia y la adolescencia, que se celebrará el 4 de abril en el campus de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), agrupará a expertos en el campo de la salud mental de los menores para reflexionar sobre esta problemática desde un abordaje multidisciplinar en el que participarán especialistas de la psicología, la educación y la acción social.

«Los datos obtenidos en los últimos estudios epidemiológicos sobre la salud mental de nuestros niños y adolescentes son preocupantes. También es cierto que hoy somos más conscientes de la importancia de su bienestar emocional, hecho que no se contemplaba en las generaciones anteriores», explica Alicia Álvarez, doctora en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), profesora del grado de Psicología de la UOC y directora asistencial y de investigación de la Unidad de Trauma, Crisis y Conflictos de la UAB. Para Álvarez, una de las ponentes de la jornada, «la sociedad ha vivido históricamente a espaldas de la infancia; no se les ha tenido en cuenta. No es hasta el 2010 que la Ley de la Infancia establece que los niños tienen el derecho de ser escuchados en procesos que tengan que ver con ellos», explica.

Adolfo Jarne, doctor en Psicología por la Universidad de Barcelona (UB) y profesor de Psicopatología en esta universidad, ponente principal de la jornada, afirma que «existe el temor de que la salud mental en los niños y adolescentes actuales esté retrocediendo respecto a la de sus padres. Es difícil saberlo, pues el bienestar emocional es algo altamente subjetivo. Aunque las condiciones físicas y sociales en general han mejorado respecto a las generaciones anteriores, el bienestar emocional depende solo en una parte de ello. Lo que sí es cierto es que actualmente es un factor de preocupación pública importante y que por primera vez ha entrado en la agenda de las instituciones». Para Jarne, como sociedad «debemos aspirar a acompañar a nuestros niños y adolescentes en su camino a convertirse en personas que puedan afrontar con madurez y autonomía las adversidades que sin duda la vida les irá poniendo en el camino».

Mucho trabajo por hacer

La epidemia de problemas de salud mental que vivimos no afecta únicamente a la infancia y la adolescencia. También se ha producido un incremento de estos trastornos entre la población general en los últimos años. Alicia Álvarez afirma que «como adultos tenemos mucho trabajo por hacer desde el punto de vista emocional para poder influir positivamente en el bienestar emocional de los niños. Una de las grandes estrategias de prevención es reconocer las carencias que tenemos como adultos. Si como padres tenemos un estilo de apego inseguro, una falta de autonomía personal…, todo esto impacta en nuestros niños y adolescentes, por lo que es esencial que nosotros también trabajemos estos ámbitos». El estigma que han tenido los problemas de salud mental en nuestra sociedad —»en este país incluso estaba mal visto ir al psicólogo», dice Álvarez— también ha influido en que hasta hace poco se haya ignorado esta problemática tan relevante.

El rol de internet y el móvil

Se ha hablado mucho y se han realizado un buen número de estudios sobre la influencia de internet y el uso del móvil en la salud mental de los niños y adolescentes, aunque los resultados no son concluyentes. «Como es sabido, las tecnologías no son ni buenas ni malas, ni ayudan ni perjudican. Todo depende del uso que se haga de ellas», asegura Adolfo Jarne. Para Alicia Álvarez, «las redes sociales y el móvil pueden ser perjudiciales si hay una adicción y cuando la autoestima del adolescente depende de las redes sociales, si bien es cierto que durante la adolescencia, en todas las épocas, todos hemos dependido del refuerzo y la aprobación externa. Con todo, las redes sociales tienen un efecto amplificador de esta necesidad». Así, la clave está —coinciden los dos expertos— en cómo se utilice la tecnología. «Por ejemplo, en la pandemia internet ayudó a los adolescentes a poder comunicarse, y muchos dicen que esto los salvó. Los efectos de estas tecnologías los veremos a largo plazo», afirma Álvarez.