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Dr. Javier Bermejo: «La mayor parte de los cateterismos los resolvemos en menos de 30 días»

"Somos referencia de varios CSUR y debemos atender a un gran número de pacientes de toda España"

Javier Bermejo, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón aborda en esta entrevista en OKSALUD cómo está transformando el servicio mediante una combinación de organización asistencial, cardiología intervencionista, investigación e innovación. El Marañón atiende a más de 600.000 personas y ha conseguido situar la espera para pacientes nuevos en 14 días y resolver la mayoría de los cateterismos en menos de 30 días.

Uno de los grandes focos de la entrevista es el avance de las técnicas menos invasivas: el implante de marcapasos y prótesis valvulares puede realizarse en muchos casos sin pasar la noche en el hospital, mientras que nuevas prótesis permiten tratar mediante cateterismo determinadas cardiopatías congénitas que antes requerían cirugía abierta.

Pregunta.- Usted fue nombrado jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón en 2024. Además, el mismo año obtuvo su plaza de Catedrático de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. ¿Cuáles han sido los retos organizativos más importantes que ha afrontado en estos tres años?

Respuesta.- Desde el punto de vista del hospital, el primero de ellos, y no exento de dificultad, es el continuar garantizando el acceso a una atención cardiológica de calidad a toda la población que debemos atender. El segundo, también un reto enorme, ha sido el incentivar el desarrollo profesional del equipo y sus expectativas. Y el tercero, aprovechar la innovación y la investigación clínica como motor de transformación para conseguir lo anterior. Desde el punto de vista de la Universidad, creo que debemos replantear en su globalidad la forma de enseñar y evaluar a los estudiantes de medicina.

P.- Ustedes son un centro de referencia nacional y con un volumen de actividad muy alto ¿Cómo afronta esto en su Servicio?

R.- Entre nuestra área asignada, derivaciones para procedimientos, libre elección y referencias a nivel nacional, el Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón tiene que dar cobertura a la atención cardiovascular de más de 600.000 habitantes. Somos referencia de varios CSUR y debemos atender a un gran número de pacientes de toda España. Y tenemos la obligación de garantizar todo el espectro de atención cardiovascular a esta población: desde la consulta al trasplante cardiaco, en virtud de lo que se nos demanda.

Esto sólo es alcanzable con una perfecta coordinación tanto interna como externa, consensuando nuestras actuaciones con todos los profesionales implicados en el proceso del paciente (médicos de atención primaria, centros referidores, etc) y en ello hemos empleado un gran esfuerzo. Hemos protocolizado con Atención Primaria las estrategias de seguimiento. Hemos priorizado la atención a los pacientes que más lo necesitan y garantizado una respuesta inmediata a las consultas que nos hacen los médicos de cabecera.

Con todo ello, hemos acordado con ellos evitar revisiones periódicas de pacientes asintomáticos en los que la participación del especialista no ha demostrado impacto sobre los resultados clínicos. Además, en estos años, internamente, hemos hecho un gran trabajo para homogeneizar nuestros protocolos entre todos los integrantes del grupo.

Los resultados han sido muy llamativos, ya que, actualmente, para la mayoría de nuestros programas, todas las consultas de seguimiento se realizan en el plazo que indica el cardiólogo, tenemos un tiempo de espera de 14 días para los pacientes nuevos y recibimos un número creciente de pacientes por libre elección dentro de la Comunidad de Madrid.

Pregunta.- ¿Y eso lo han trasladado a procesos como los procedimientos de intervencionismo cardiaco? ¿Se avanza en la cardiología intervencionista?

R.- La mayor parte de los procedimientos de cardiología intervencionista (cateterismos cardiacos) los resolvemos en menos de 30 días. Esto lo hemos hecho posible gracias a una reorganización de procesos, ambulatorizando y acortando al máximo todos los ingresos programados. En este momento, el implante de un marcapasos o de una prótesis valvular se hace, en la mayor parte de los casos, sin pernoctar en el hospital.

Se avanza mucho en el intervencionismo gracias a las potentes técnicas de imagen y a nuevos abordajes. El Marañón, el año pasado, ha incorporado recientemente con éxito una técnica pionera en España para tratar una cardiopatía congénita, la Tetralogía de Fallot, que hasta la fecha muchos casos sólo podían abordarse mediante una operación a corazón abierto. Ahora, con novedosas prótesis valvulares adaptables, podemos tratarla con un cateterismo con excelentes resultados.

En materia de electrofisiología, la incorporación de las nuevas técnicas de ablación de arritmias mediante electroporación nos ha permitido dar un gran paso en términos de seguridad y de eficacia en indicaciones hasta ahora inabordables. Esto está suponiendo un verdadero cambio de paradigma en la cardiología, puesto que ya se han demostrado resultados incuestionables en el ámbito de la fibrilación auricular, permitiendo reducir los riesgos de desarrollar ictus, insuficiencia cardiaca, ictus e incluso de muerte que se asocian a esta enfermedad. El gran desafío en el que estamos trabajando en este momento es en el de poder ofrecer estas nuevas técnicas a todos los pacientes que se deben beneficiar de ellas.

P.- Supongo que en estos procesos de mejora ayudan mucho las nuevas tecnologías. ¿Cómo puede aprovecharse la innovación y la investigación cardiovascular para transformar un servicio clínico como el suyo?

R.- Hay evidencia incuestionable en la literatura de que la calidad asistencial de una organización sanitaria está intrínsecamente ligada a sus resultados de investigación e innovación. Esto es una de las razones por las que los resultados clínicos pueden reunir mayor excelencia en los grandes centros académicos. La innovación y la investigación deben dejar de entenderse como un “complemento” externo, sino que son una parte nuclear inherente a todo ejercicio de la Medicina. Así lo vivimos en nuestro día a día en Cardiología del Marañón, entendiendo la implicación en las tareas de investigación y formación como una parte más de la rutina diaria.

Desde hace muchos años hemos apostado, además, por enriquecer nuestra capacidad investigadora. A través de nuestro Instituto de Investigación Sanitaria hemos incorporado al grupo otros profesionales como técnicos, físicos, ingenieros, estadísticos o biólogos que ofrecen visiones multidisciplinares a los problemas clínicos que son actualmente imprescindibles para una investigación de vanguardia. Y la incorporación de estos perfiles nutre al equipo de una enorme riqueza y de una visión muy particular a la hora de afrontar las necesidades asistenciales. Hemos incluso aterrizado ya algunos de los hitos de investigación en apuestas de innovación, como el que permite obtener un mapa electroanatómico tridimensional del corazón en tiempo real de forma no invasiva.

P.- La generación de una empresa spin-off que ha llevado las ideas surgidas del grupo a su implementación práctica a nivel mundial, lógicamente, ha supuesto también un gran revulsivo para el Servicio.

R.- Usted es Director Científico del CIBER-CV también desde 2023 ¿Cuáles son los grandes ejes de investigación e innovación del CIBER-CV y de su Servicio?

Desde el CIBER-CV hemos apostado por investigación traslacional de excelencia, invirtiendo en unos pocos proyectos singulares en grandes convocatorias públicas. Estamos desarrollando ensayos clínicos muy importantes en materia de prevención de muerte súbita en las miocardiopatías y en optimizar el tratamiento diurético de los pacientes con descompensación aguda de insuficiencia cardiaca. En alianza con la AEMPS, desde CIBER-CV se gestiona el registro nacional de resultados clínicos de todos los dispositivos de asistencia ventricular. Además, tenemos líneas en marcha en el ámbito de la aterosclerosis, valvulopatías y arritmias.

En el grupo de investigación del Hospital Gregorio Marañón, nuestros ejes principales tienen que ver con las arritmias, la imagen cardiovascular, la fisiología cardiaca, la hipertensión pulmonar, las valvulopatías y la cardio-oncología.

P.- Usted tiene gran reconocimiento internacional por su investigación en imagen cardiaca. ¿Cómo pueden aprovecharse las técnicas de imagen cardiaca para mejorar la atención de los pacientes?

R- Partimos de la premisa de que, combinando principios físicos con nuevas técnicas de procesamiento computacional, las distintas modalidades de imagen cardiaca pueden ofrecer información clínicamente muy valiosa que no está asequible según la imagen sale de la máquina. Por ejemplo, el estudio del flujo de la sangre dentro del corazón, que puede estudiarse mediante una ecografía, una resonancia magnética o un TAC, ofrece indicadores de cómo se está contrayendo el corazón o qué riesgo existe de formarse coágulos dentro de él. Esto puede servir de base para un tratamiento verdaderamente personalizado de los pacientes con cardiopatía o en riesgo de tenerla. Nuestro grupo realiza investigación de vanguardia en este ámbito desde hace más de una década y tiene múltiples aplicaciones.

Uno de ellos es la cardio-oncología, un ámbito en el que la anticipación juega un papel clave, tanto porque el estado del corazón puede condicionar las opciones de quimioterapia como por el riesgo de complicaciones con embolias que tienen los enfermos de cáncer. Se ha reconocido que nuestros desarrollos tecnológicos pueden ser útiles para esto y por ello estamos liderando los aspectos de imagen del proyecto europeo COMPASS, que cuenta con una financiación de más de 50 millones de euros, siendo el mayor proyecto de cardio-oncología llevado a cabo hasta la fecha a nivel mundial.

P.- ¿Cómo ve el papel de las nuevas tecnologías, particularmente la inteligencia artificial, en la medicina cardiovascular?

R.- Las nuevas tecnologías de información suponen un desafío gigantesco, puesto que la inteligencia artificial tiene la capacidad de transformar los pilares básicos del ejercicio de la medicina. En el Hospital Gregorio Marañón esto se ha percibido hace ya tiempo y se ha hecho una gran apuesta desde la Dirección Gerencia del centro por aprovechar esta tecnología como motor del cambio.

En nuestro Servicio, estamos abriendo nuevos horizontes, explotando la inteligencia artificial, aplicando modelos generativos locales que procesan la información de historia clínica electrónica. Con esta tecnología estamos poniendo en marcha programas de anticipación de enfermedad y monitorización estrecha de enfermos crónicos, sin riesgo de pérdida de confidencialidad.

Debemos mejorar en la anticipación de descompensaciones y esta tecnología es perfecta para ello. Además, la inteligencia artificial agente debe facilitar los aspectos tediosos y burocráticos que desgastan a los profesionales. En los próximos años, la actividad diaria de los médicos sin duda mejorará gracias a ello.

P.- Por último, ¿cómo afronta los próximos tres años en el Servicio de Cardiología?

R.- El Hospital Gregorio Marañón afronta una gran transformación de sus espacios, con un ambicioso Plan Funcional que supondrá un gran cambio estructural de la organización. En este sentido, quiero agradecer a la Dirección Gerencia haber contado con nosotros para integrarnos en los equipos de planificación y participar del diseño de este Plan. Va a ser un buen desafío la puesta en marcha de cada una de las fases de puesta en marcha del nuevo hospital. Pero más importante que la dificultad del nuevo edificio, es importante seguir creciendo y progresando en la capacidad y calidad de atención de nuestros pacientes durante todo el periodo.

Debemos llegar con una gestión satisfactoria de la demanda de toda nuestra cartera de servicios. También los cambios físicos y molestias arquitectónicas someterán a todos los profesionales a una prueba de estrés. Por ello, debemos dar un paso más en organizarnos entre todos los profesionales implicados en atender a nuestros pacientes, seamos cardiólogos, cirujanos cardiacos o anestesistas.

Es importante mantener el equipo muy cohesionado y motivado para que todo él participe del cambio. Sólo viviéndolo como propio puede aprovecharse todo el potencial del nuevo Hospital Gregorio Marañón como una verdadera oportunidad de mejora sobre la atención cardiovascular a nuestra población.